¿Alguien sabe por qué el Gobierno celebra el Día Mundial del Teatro con la ‘agencia de viajes The Hole & Corner’ en lugar de con una obra de teatro clásico o es otra chuminada modernita?

El Gobierno del Gran Pozuelo de Alarcón, de Paloma Tejero, vuelve a demostrar esa especial habilidad suya para moverse entre dos extremos: O no llega o se pasa de frenada.
Y en esta ocasión ha optado claramente por lo segundo.
Y es que, pudiendo recurrir a una gran obra clásica (un Lope, un Calderón, incluso algo más contemporáneo pero prestigios) para celebrar el Día Mundial del Teatro, ha preferido apostar por una experiencia “site-specific”, que ya de entrada suena a que uno necesita diccionario antes de comprar la entrada o invitar a Maca Lora.
Se han venido arriba y representarán la obra de una agencia de viajes llamada ‘The Hole & Corner Travel Agency’.
Teatro, teatro… No sé, Rick, pero no parece.
La propuesta, dirigida por una señora llamada Marga Socias (que debe ser alguien muy importante en estas cosas y muy conocida en su casa a la hora de comer), se desarrolla en el MIRA Teatro y promete un “recorrido de interrogantes”, “historias invisibles” y “pequeños universos escondidos en las esquinas”.
Es decir, en leguaje cervantino, que uno entra esperando teatro y sale preguntándose si lo que ha visto era el Circo del Sol, turismo alternativo, el tren de la bruja o una sesión de introspección con presupuesto municipal para liar al vecino y que, en su día, no pida la devolución de su dinerito por la infame Tasa de Basuras…
Eso sí, todo muy modernito.
Tan moderno que la pregunta surge sola:
¿De verdad no había otra manera de celebrar el Día Mundial del Teatro?
¿No había un texto, un escenario, unos actores diciendo palabras que se entiendan sin necesidad de guía espiritual?
¿O es que lo importante no es el teatro, sino parecer que se está haciendo algo muy innovador, aunque nadie tenga muy claro el qué?
Porque aquí no se discute la calidad de la propuesta (seguro que tiene su público), sino la oportunidad. El contexto. El sentido común. Ese viejo conocido que cada vez aparece menos por las programaciones culturales.
Y claro, uno sospecha. Sospecha si detrás de tanta modernidad hay algo más que una simple apuesta artística en un día tan señalado.
Sospecha si esto responde a una estrategia cultural o, más bien, a la necesidad de justificar programaciones “diferentes” y modernitas, aunque eso suponga desconectar completamente de lo que muchos vecinos entienden (ingenuamente) por teatro.
Tres euros cuesta la entrada. Barato-barato. Aunque quizá tendrían que pagar ellos por actuar en el MIRA Teatro y vendernos su milonga porque los que vayan, si va alguien (lo anunciaron ayer por la tarade) saldrán del teatro sin saber muy bien qué se ha celebrado y pensando que les han tomado el pelo.
Porque, conviene recordarlo, para ser moderno no hace falta renunciar a lo clásico. Más bien al contrario. Lo moderno que merece la pena suele construirse sobre lo clásico que ya funciona, no sobre lo que desconcierta.
Hay decisiones que uno intenta comprender con buena voluntad… y otras que directamente invitan a sentarse, coger palomitas y observar el espectáculo. Nunca mejor dicho. Porque pagar, lo paga.
Y yo insisto, si no se podía de verdad recurrir a una obra de teatro clásico (qué tanta falta hace) para celebrar el Día Mundial del Teatro y ha habido que contratar a esta extraña y modernísima puesta en escena…
¿Qué coño es esto, alcaldesa?
¿Alguien sabe por qué se celebra el Día Mundial del Teatro con la agencia de viajes ‘The Hole & Corner’ en lugar de una obra teatro clásico o es que hay otro interés?
Ah, ya sé…
Cómo no he caído antes…
Pero los experimentos, señora, se hacen con gaseosa y, en el caso del Teatro, se representan en la Sala Educarte, no en el MIRA Teatro si se le quiere dar respetabilidad y prestigio…
Poco nos pasa.
Manolo Pérez






