No solo de vehículos relumbrantes vive la Policía Municipal y la Seguridad Ciudadana en Pozuelo sino de que haya un proyecto claro que garantice mecanismos de control eficaces

La reciente presentación de los nuevos vehículos de la Policía Municipal de Pozuelo de Alarcón, encabezada por la alcaldesa Paloma Tejero junto al comisario Antolínez, ha sido difundida como un ejemplo más del compromiso del Gobierno local con la seguridad. Bien.
A estos coches, además, se sumarán próximamente una decena más de unidades del mismo modelo, reforzando así la flota policial. Bien.
Sobre el papel, todo parece impecable ya que ofrece modernización, inversión y mejora de medios pero…
Pero en Pozuelo siempre hay un pero…
Pero conviene detenerse un momento y analizar qué hay realmente detrás de esta puesta en escena.
Porque esa es, precisamente, la primera cuestión:
¿Por qué se presenta como un logro político lo que no deja de ser una inversión sufragada por los propios vecinos?
La adquisición de vehículos policiales no es un regalo institucional ni una concesión graciosa del Gobierno municipal, sino una obligación básica de cualquier administración. Convertirlo en un acto de autopromoción no solo resulta discutible sino que también refleja una cierta desconexión con la realidad de quienes, con sus impuestos, hacen posible ese gasto.
Y no es un gasto menor. La elección de vehículos de gama alta abre un debate legítimo…
¿Son realmente necesarios estos cochazos?
Nadie cuestiona que los agentes deben contar con medios adecuados, seguros y eficaces. Pero entre lo necesario y lo ostentoso hay un amplio margen.
Existen en el mercado opciones que ofrecen prestaciones similares en términos de seguridad y operatividad a un coste sensiblemente inferior. La pregunta, por tanto, no es si hay que invertir sino cómo se invierte.
Y más aún cuando el contexto social invita a la prudencia. No son pocos los vecinos que circulan con vehículos de más de una década de antigüedad sin posibilidad de renovarlos a corto plazo.
¿Qué percepción genera entonces ver a su policía local patrullando en coches de alta gama?
La seguridad es un servicio esencial, sí, pero también lo es la sensibilidad hacia la realidad económica de los ciudadanos.
Durante el acto, además, se volvió a insistir (una vez más) en los refuerzos humanos y materiales de la Policía Municipal. Entre ellos, los ya conocidos agentes de nueva incorporación, que llevan cerca de un año en servicio, y el despliegue de drones.
Sobre estos últimos, surgen otras preguntas evidentes:
¿Qué resultados han dado?
¿En qué operaciones se han utilizado?
¿Han mejorado de forma tangible la seguridad en el municipio?
Sin datos, sin memoria pública de 2025 para poder confirmarlos y sin evaluación transparente, estas inversiones corren el riesgo de percibirse como simples elementos de escaparate. Creo que lo son.
Porque ese es, en el fondo, el verdadero problema: Mucha apariencia y, en cambio, ausencia de un proyecto claro y de mecanismos de control eficaces.
La acumulación de medios (vehículos, drones, horas extraordinarias) no garantiza por sí misma un mejor servicio. Sin una estrategia definida, sin objetivos medibles y sin rendición de cuentas, el riesgo es evidente ya que puede convertir la seguridad en una suma de recursos sin dirección. Y es lo que creo también.
A ello se añade una circunstancia difícil de ignorar. La falta de una estructura política claramente responsable del área de seguridad. Sin un liderazgo definido, la gestión se diluye y la supervisión se debilita.
Y cuando eso ocurre, lo que debería ser un servicio público esencial puede acabar derivando en apatía interna y desmotivación.
En definitiva, dotar a la Policía Municipal de buenos medios es no solo razonable, sino necesario. Pero la clave no está en el brillo de los vehículos ni en la espectacularidad de las presentaciones sino en la eficacia real del servicio que se presta a los ciudadanos.
No solo de vehículos relumbrantes vive la Policía Municipal y la Seguridad Ciudadana en Pozuelo sino de que haya un proyecto claro que garantice mecanismos de control eficaces
Todo lo demás, por muy vistoso que resulte, corre el riesgo de quedarse en eso: En pura apariencia.
Y la última cuestión es:
¿Por qué no se hizo antes esta mejora de medios si la legislatura ya está en caída libre?
¿O estamos hablando de un acto electoralista?
Cualquiera sabe pero oler mal, huele que tira para atrás…
Juan Manuel Sánchez





