El desastre de agenda de la alcaldesa: Tejero anunció, a las 19:32 de ayer domingo, una visita del consejero Rodrigo al Parking del Antiguo Matadero para hoy, lunes, a las 11:00 horas

Domingo, 15 de marzo de 2026. 19:32 horas. Ayer.
A esa hora, más propia de una improvisación de última hora que de una planificación institucional, el Gobierno del Ayuntamiento del Gran Pozuelo de Alarcón convocó a los medios para anunciar la visita del consejero de Vivienda, Transportes e Infraestructuras de la Comunidad de Madrid Jorge Rodrigo, para la mañana del lunes 16 de marzo, a las 11:00 horas. Hoy. En el aparcamiento, en teoría disuasorio, del Antiguo Matadero, en la zona de la Estación.
En la visita también participará el director gerente del Consorcio Regional de Transportes de Madrid, Pablo Rodríguez.
El motivo: conocer el aparcamiento adherido al plan Aparca+T, aunque, como ya contamos hace unos días en estas páginas, lo esté solo de facto pero no oficialmente.
Hasta aquí, todo normal en un Gobierno que reconoce al pulpo como animal de compañía. Todo da igual.
Las visitas institucionales forman parte de la vida política. Lo que ya no resulta tan normal es que un acto de este calibre se anuncie un domingo (ya oscurecido) y no aparezca por ningún lado en la agenda institucional de la alcaldesa de Pozuelo Paloma Tejero. Ni rastro.
Da la impresión de que la reunión se había cerrado literalmente apenas unos minutos antes. Y, claro está, se confirma esa sensación de improvisación permanente que empieza a convertirse en una marca de la casa del actual gobierno municipal.
Esto es un pantallazo de la Agenda a esa hora de ayer domingo:

El problema, sin embargo, va mucho más allá de una convocatoria precipitada. Tiene que ver con algo mucho más serio: La Transparencia, que este Gobierno se pasa por el Arco del Triunfo.
Y es ahí a donde quiero llegar.
La alcaldesa de Pozuelo tiene la obligación legal de publicar su agenda institucional. No es una cortesía hacia los ciudadanos ni una concesión voluntaria. Es un mandato de la ley. La Ley 10/2019 de Transparencia de la Comunidad de Madrid establece de manera explícita la obligación de publicar las agendas completas de trabajo y reuniones de los responsables públicos. Y la Ley 19/2013 de Transparencia refuerza esa exigencia dentro del principio de publicidad activa de la actividad de las administraciones.
El objetivo es evidente: que los ciudadanos sepan con quién se reúnen sus gobernantes, a qué actos asisten y en qué emplean el tiempo que pagan con dinero público.
Es más, en municipios de gran población como Pozuelo (con recursos administrativos más que suficientes) esta obligación debería cumplirse con especial diligencia.
Sin embargo, la realidad vuelve a ser bien distinta.
En toda la legislatura ha existido agenda pública alguna. Ni una línea. Ni una referencia. Nada. Ahora, hace unos meses, el Gobierno ha habilitado un apartado en la página de la Corporación Municipal pero completamente vacío. Un cascarón sin contenido. Transparencia de escaparate. Solo publica a acto pasado. O sea, lo de ayer, no lo de mañana.
Acojonante.
Lo más llamativo es que publicar una agenda institucional no exige ningún esfuerzo extraordinario. Lo puede mandar hacer el Director de Gabinete, el Coordinador General, el Portavoz del Gobierno e, incluso, la secretaria de la alcaldesa. No requiere inversiones ni complejas infraestructuras tecnológicas. Basta con voluntad política.
Y es que los ciudadanos de Pozuelo tienen derecho a saber con quién se reúne su alcaldesa, qué reuniones mantiene, qué actos preside y qué prioridades marcan su trabajo y el de su equipo. Esa información es esencial para evaluar la acción de gobierno.
Incluso, deberían tenerla todos y cada de los concejales que componen el Gobierno.
No basta con publicar fotografías de premios escolares, inauguraciones menores o actos sociales cuidadosamente seleccionados y difundidos a posteriori. La transparencia no consiste en mostrar lo que interesa, sino en explicar cómo se gobierna.
Conviene recordar que en otros ayuntamientos como el de Madrid o en la propia Comunidad de Madrid, la agenda institucional es pública, accesible y se actualiza con regularidad. No es una rareza administrativa, sino una práctica básica de buen gobierno.
En Pozuelo, en cambio, seguimos instalados en una cultura política que confunde transparencia con propaganda.
La visita de hoy al aparcamiento del Antiguo Matadero es solo un ejemplo más. Un acto institucional anunciado a última hora, ausente de la agenda oficial y que, probablemente, aparecerá después cuando ya haya ocurrido.
Tiene mucha guasa que, en la convocatoria (a las 19:32 h de un domingo), aparezca esta advertencia:
ACREDITACIONES: Los medios que quieran cubrir este evento deberán estar acreditados y con su debida confirmación en el correo electrónico prensa@pozuelo.madrid. De no estar acreditados no se podrán tomar imágenes en los espacios reservados para la prensa.
Mucha guasa.
La agenda de una alcaldesa, amigos, no es un detalle menor.
Es una herramienta básica de rendición de cuentas.
Por eso, la cuestión es sencilla: La señora Tejero debe publicar su agenda con antelación. Y publicar también la de sus concejales.
No es un favor a los vecinos. Es simplemente cumplir la ley. Y demostrar, de una vez por todas, que en el Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón la transparencia no es solo una palabra bonita.
Es una forma de gobernar.
Manolo Pérez






