El Premio de Novela Histórica (de nombre confuso) de Pozuelo vuelve a aparecer y a desaparecer: Eso sí, con mucho jurado pero poco prestigio y cero rentabilidad para la Villa

Cada día resulta más difícil entender la política cultural del Gran Pozuelo de Alarcón bajo el mandato de Paloma Tejero. Bueno, bajo el mandato de las ultimas alcaldesa. Ninguna ha sabido qué quería hacer con ella. Y yo nunca supe sé si es que ellas no sabían o, directamente, les da igual.
La cultura, una de las patas de la gran ciudad, siempre ha sido algo menor. Pero es lo que hay y con esos bueyes hemos tenido que arar.
Tejero, incluso, le ha cambiado el nombre al MIRA Teatro. Ninguno de sus asesores sabe que lo que se lleva ahora es poner el genérico detrás del nombre… En fin…
Digo todo esto a propósito del anuncio del Premio de Novela Histórica (de nombre confuso) de Pozuelo de Alarcón (no queda claro si el premio es Novela Histórica de España o de Novela Histórica de Pozuelo de Alarcón. ¿De la Historia de Pozuelo de Alarcón?), un galardón que solo necesita tomárselo en serio. Algo sencillo.
Y ante tan poco seriedad, la pregunta es clara y legítima:
¿Qué rentabilidad política, cultural o de prestigio tiene para Pozuelo este Premio de Novela Histórica Escritores con la Historia ed Pozuelo de Alarcón?
Y lo pregunto porque, visto lo visto, parece más un trámite administrativo que un proyecto cultural con sentido.
No se hace publicidad, su dotación es de 4.000 euros (una cantidad ofensiva para la ciudad más rica de España) y sus bases siguen siendo confusas, incluso, después de seis ediciones.
El premio, por hacer algo de historia, estuvo a punto de desaparecer el año pasado por puro despiste. El año pasado no se convocó a su tiempo y nadie supo muy bien si fue un olvido o una decisión consciente. Es más, algunos creíamos, que había desaparecido.
Finalmente, apareció de forma atropellada como “tercer punto urgente” en la Junta de Gobierno Local del 30 de julio de 2025. Urgente, sí. Pero sin explicaciones. Y. a partir de ahí, nunca más se supo de él. Apareció y desapareció.
Que yo sepa. No se anunció. No se publicitó. No se dijo cuántas novelas se presentaron y, de pronto, premio. Como si fuese el de una tómbola. Como si fuese el Perrito Piloto o la Muñeca Chochona. Y eso, en el Gran Pozuelo de Alarcón, no debería ser así.
De pronto, nos dicen que el VI Premio ha recaído en Nieves Muñoz por su novela Cantigas de Sangre, una obra ya publicada por Edhasa. Y ya esta.
Y que el jurado, presidido por la concejala de Cultura Almudena Ruiz Escudero, está compuesto por nombres de peso en el género: Antonio Pérez Henares, Isabel San Sebastián, Juan Eslava Galán y Almudena de Arteaga.
Y yo no tengo nada que objetar a la calidad literaria del fallo. El problema no está ahí.
El problema es que nadie sabe exactamente qué se premia. Las bases dicen que está dirigido a autores con un máximo de tres obras publicadas, pero el premio acaba recayendo en novelas que nadie sabe si se han presentado. Da la sensación (y es una sensación difícil de evitar) de que no es un concurso abierto real, sino una especie de elección discrecional de libros que ya han pasado por el mercado editorial por los miembros del jurado.
¿Entonces para qué convocarlo así? ¿Para qué ese paripé administrativo?
Y luego está la dotación. 4.000 euros. Cuatro mil euros para un premio que aspira a dar prestigio cultural a la ciudad más rica de España. Es una broma. Un premio así no atrae a grandes autores, no genera titulares nacionales y no posiciona a Pozuelo en el mapa cultural. No sirve ni para vender libros ni para vender ciudad.
El año pasado ocurrió algo parecido. El V Premio fue para Carmen Sánchez Risco por Mi Primera Mestiza, una novela interesante y valiente sobre Francisca Pizarro Yupanqui y el mestizaje en el Imperio Hispano.
¿Qué pasó con aquel premio? Nada. Cero repercusiones. Silencio absoluto. Como si diera vergüenza sacarlo a pasear.
¿Qué retorno tuvo para la ciudad?
Ninguno.
Es cierto, por otra parte, que este premio nació gafado. Lo hemos contado varias veces. Fue un invento de Susana Pérez Quislant para congraciarse con la Asociación Escritores con la Historia y sus famosos periodistas cuando ya preparaba su salida política de Pozuelo. Buscando favores. Las bases se hicieron deprisa y mal, como todo en aquella etapa. Y siempre han sido confusas, ambiguas y sin una identidad clara. Pero eso no justificaba que el actual Gobierno lo mantuviera.
Lo lógico habría sido replantearlo. Subir la dotación a 25.000 euros como mínimo, clarificar las bases, apostar por la organización de una gran editorial, pedir apoyo a la Comunidad de Madrid y promocionarlo como se merece. Incluso cambiarle el nombre. Todo, menos mantenerlo.
El premio encaja perfectamente con la Semana de Novela Histórica de Pozuelo, que empieza a tener prestigio real y éxito de público. Era su complemento natural. Su colofón o su arranque. Pero no. De pronto aparece. Y de pronto desaparece.
Mucha ceremonia, mucho jurado ilustre, muchas palabras grandilocuentes y una política cultural sin rumbo, sin ambición y sin memoria. Solo para cubrir el expediente.
Daría lo mismo que fuese en Pozuelo de Alarcón que en Villar del Río.
Esta ciudad no tiene remedio.
El Capitán Possuelo






