El Gobierno de Majadahonda (PP) vuelve a darle una gran lección al Gobierno del Gran Pozuelo de Alarcón (PP): Ofrece doce horas de parking por 1,99 euros durante las rebajas de enero

Desde hace tiempo vengo diciendo que el que fuera Gran Pozuelo de Alarcón se ha quedado atrás respecto a Majadahonda, Boadilla del Monte y Las Rozas. Ya no queda nada de lo que antaño fue ciudad franquicia que todo el mundo, al menos en el noroeste de la Comunidad de Madrid, quería imitar.
Es así. El PP d Madrid (y no solo sus dirigentes actuales) pensaron que daba igual a quien pusieran en la alcaldía. Era cierto lo decía el gran Marín Ferrand, vecino de esta ciudad: En Pozuelo, el PP pone una cabra de candidata a la alcaldía y gana las elecciones.
Era verdad. Es verdad. El PP sabía que Pozuelo de Alarcón es una ciudad sin vida. Sus habitantes, salvo una pequeña parte, carecen del sentimiento de pertenencia a la ciudad porque se consideran vecinos de un barrio de Madrid y les da igual quien gobierne.
Pero ese desprecio del PP de Madrid está teniendo consecuencias. El Gran Pozuelo de Alarcón se ha dado atrás respecto a las ciudades que la admiraban.
Aquí, las últimas alcaldesas venían a medrar políticamente y después se iban. Pozuelo les importaba un carajo. Y así estamos, andando para atrás como los cangrejos…
Escribo este rollo que tantas veces he escrito un poco descorazonado tras leer la noticia de que “El Gobierno de Majadahonda ofrece doce horas de parking por 1,99 euros durante las rebajas de enero” para ayudar a sus comerciantes.
Aquí favorecemos las rebajas regalando bolsas de papel. Y no es lo mismo.
Majadahonda nos ha vuelto a dar una lección. Sencilla. Práctica. Pensada para el vecino y para el comercio local. Doce horas de aparcamiento por 1,99 euros en pleno periodo de rebajas. Sin trucos. Sin letra pequeña. Sin discursos grandilocuentes sobre sostenibilidad mientras se vacían los bolsillos de los ciudadanos. Y da igual la bolsa que lleve.
El acuerdo entre el Gobierno de Majadahonda y Telpark para el parking subterráneo de la Gran Vía es justo eso, una política municipal útil. Una medida inteligente de movilidad comercial sostenible. Bonos de 5, 10 o 20 pases. Vigencia de un año. Un 20% de descuento real sobre la tarifa habitual. Sin restricciones horarias. Sin días prohibidos. Aparcas, compras, comes, paseas y te vas sin mirar el reloj con angustia.
Todo además gestionado desde el móvil. A través de la app de Telpark. Matrícula registrada. Entradas y salidas automáticas. Sin tickets. Sin colas. Sin máquinas averiadas. Y con flexibilidad total para cambiar de vehículo. Tecnología al servicio del ciudadano, no al revés.
Y me he sentido descorazonado pensando el papelito del Pleistoceno que hay que pedir en los comercios y cafetería (no en los bancos, por ejemplo) que tiene que pedir el vecino que va a comprar al centro y que no va.
O cómo en la Avenida de Europa es un castigo caro poder aparcar para visitar cualquier establecimiento salvo los del C/c Zielo, que regala dos horas.
La pregunta ante ese mal pensamiento descorazonador es inevitable.
¿Por qué esto sí en Majadahonda y no en Pozuelo?
¿Por qué el Gobierno municipal de Pozuelo de Alarcón es incapaz de ofrecer algo parecido en el Centro o en la Avenida de Europa con Iberpak?
¿Por qué aquí todo son excusas, rigideces contractuales y silencio administrativo cuando se trata de facilitar la vida a vecinos y comerciantes?
En el Centro ya lo doy por perdido. Ni siquiera se ha intentado arreglar.
Pero en la Avenida de Europa, es uno de los grandes ejes comerciales de Pozuelo, creo que sería bueno intentarlo. En ella hay restaurantes, tiendas, servicios. Y también uno de los mayores focos de quejas por el aparcamiento. Caro. Poco flexible. Nada atractivo para quien duda entre venir a Pozuelo o irse a un gran almacén o a otro municipio donde aparcar no sea un castigo económico.
Majadahonda ha entendido algo básico: si facilitas el aparcamiento, fomentas el consumo local. Si fomentas el consumo, apoyas al pequeño comercio. Si apoyas al comercio, generas actividad, empleo y vida en la ciudad.
Pozuelo, en cambio, sigue instalada en la lógica recaudatoria. En exprimir al vecino. En tratar el coche como un enemigo y no como una herramienta necesaria.
Aquí no hay bonos atractivos. No hay campañas de rebajas. No hay descuentos significativos. No hay voluntad política de sentarse con Iberpak y exigir soluciones imaginativas.
Solo hay papelitos vergonzosos, tarifas elevadas y una desconexión evidente con la realidad diaria de quienes viven y trabajan en Pozuelo.
Majadahonda compite. Pozuelo se duerme.
Majadahonda incentiva. Pozuelo castiga.
Y luego se preguntarán por qué los vecinos cruzan la M-40 para comprar, comer o simplemente pasear con tranquilidad.
La diferencia no es el dinero. Es la actitud.
Y, una vez más, Pozuelo llega tarde.
Poco nos pasa.
El Capitán Possuelo






