El Pueblo Existe exige la dimisión de Paloma Tejero, alcaldesa de Pozuelo, por las tropelías del cesado Daniel Quesada: Los problemas no han sido del asesor sino de quien lo nombró

El cese de Daniel Quesada no es una solución. Es, como mucho, un parche tardío. Y, como suele ocurrir en política cuando se actúa tarde y mal, no sirve para tapar el verdadero problema: la responsabilidad directa de la alcaldesa de Pozuelo de Alarcón, Paloma Tejero.
Daniel Quesada fue un cargo de confianza, elegido, nombrado y sostenido por ella. Nadie lo votó, nadie lo impuso desde fuera. Fue Paloma Tejero quien decidió incorporarlo a su equipo, quien le otorgó competencias y quien lo mantuvo en el puesto mientras se acumulaban críticas, alertas y un creciente malestar social por su gestión.
Durante meses, colectivos vecinales y medios locales advirtieron de una gestión deficiente, improvisada y alejada de los estándares mínimos que se esperan de un Ayuntamiento como el de Pozuelo. Y, aun así, la alcaldesa miró hacia otro lado. No hubo rectificación, no hubo explicaciones, no hubo asunción de errores. Solo silencio y respaldo político… hasta que la presión hizo imposible seguir sosteniéndolo.
Resulta llamativo que Paloma Tejero pretenda ahora pasar página como si el problema hubiera sido un error aislado, cuando en realidad se trata de una decisión política equivocada, sostenida en el tiempo y corregida solo cuando el coste reputacional era ya demasiado alto.
El cese llega tarde y llega mal. Porque no es un acto de responsabilidad, sino de supervivencia política. Se cesa al asesor para salvar a la alcaldesa. Se corta la cabeza más débil para evitar que la pregunta incómoda llegue más arriba.
Pero la pregunta es inevitable: ¿cómo puede seguir al frente del Ayuntamiento quien tomó una decisión tan errónea y la sostuvo durante tanto tiempo?
En política, los errores graves no se pagan únicamente con la destitución de un subordinado. Se pagan asumiendo responsabilidades en primera persona. Y Paloma Tejero no lo ha hecho. Pretende que todo quede resuelto con un cese discreto, como si ella no hubiera tenido nada que ver, como si Daniel Quesada hubiera aparecido por generación espontánea en el organigrama municipal.
No fue así. Y la ciudadanía lo sabe.
Por eso, el foco debe estar donde siempre debió estar: en la alcaldesa. Si la gestión de Quesada ha sido, como muchos consideran, un fracaso, ese fracaso tiene un nombre y un apellido políticos. Y no son los del asesor cesado.
El Partido Popular regional tampoco puede seguir fingiendo que esto no va con ellos. Mantener a Paloma Tejero sin exigirle responsabilidades equivale a avalar su forma de gobernar: nombrar mal, sostener peor y reaccionar solo cuando el daño es irreversible. Si el PP quiere preservar un mínimo de credibilidad, debería plantearse seriamente si quien ha demostrado tal incapacidad para gestionar su propio equipo está en condiciones de seguir al frente de un Ayuntamiento clave.
Porque no estamos ante un error menor. Estamos ante una cadena de decisiones equivocadas, sostenidas en el tiempo, y maquilladas al final con un cese que llega cuando ya no sirve de nada.
Daniel Quesada ya no está. Paloma Tejero sigue.
Y mientras siga, el mensaje es claro: en Pozuelo, los errores no los paga quien manda, sino quien estorba.
Carlos Lázaro, de “El Pueblo Existe”






