En España ya no cabe un tonto más: El Instituto Cervantes, que dirige el comunista Luis García Montero, invita a reescribir el ‘Quijote’ desde perspectivas ecológicas y de género

El director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, ha perdido la cabeza. Era cuestión de tiempo que, tras promover la manipulación de la gramática y sintaxis castellana para imponer un lenguaje «inclusivo», promoviera la reescritura de nuestros clásicos en fórmula woke.
Y, llevando el Instituto el nombre de nuestro escritor más inmortal, ha empezado por la obra cumbre de nuestras letras: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha.
La exposición ‘Aeolia’, del artista Solimán López, que se acoge en el Cervantes, es la herramienta para ello.
En ‘Aeolia’, se propone con una instalación reescribir el Quijote, mediante una inteligencia artificial entrenada con textos de Cervantes, desde una perspectiva supuestamente ecológica, de género y filosófica-distópica, buscando obtener un «Quijote 2.0 codificado en ADN sintético» mejorado a partir de aportaciones de pensadores contemporáneos.
La obsesión de García Montero con el lenguaje inclusivo viene de tiempo atrás, ya que se ha mostrado partidario de evitar el plural masculino genérico, prefiriendo el doble plural (ciudadanos y ciudadanas) o palabras que engloben a hombres y mujeres (ciudadanía).
Esta postura se refleja en el Anuario del Instituto Cervantes 2025 ‘El español en el mundo’, donde se llega al extremo de afirmar que la Constitución de 1978 nació «con un déficit democrático» y «carece de plena legitimidad democrática» por no estar redactada con lenguaje inclusivo.
Esta deriva ideológica ha sido rechazada por la RAE en varias ocasiones; la última, durante la apertura del curso académico 2025-2026, el pasado 23 de octubre, donde su director, Santiago Muñoz Machado, afirmó que «a nadie se le ha ocurrido fijar la gramática por decreto o someter el diccionario al capricho gubernamental», «hasta hoy».
María Alarcón






