Ábalos abre la caja de los truenos y descoloca al PSOE al confirmar que Sánchez se vio con Otegi o que Yolanda Díaz abusa de su vivienda oficial, según la Redo Social X

En el torbellino político español, José Luis Ábalos, exministro de Transportes y figura clave del PSOE hasta su caída en desgracia por el “caso Koldo”, ha decidido romper el silencio.
A las puertas de una comparecencia en el Tribunal Supremo que podría llevarlo a prisión, el valenciano ha desatado lo que muchos llaman la “apertura de la caja de los truenos”.
Sus revelaciones, vertidas en un escrito al Congreso, no solo cuestionan a sus antiguos aliados, sino que amenazan con fracturar el Gobierno de coalición.
Ábalos se siente abandonado por el PSOE, que lo ha dejado solo ante la Justicia, y responde con dardos envenenados contra Pedro Sánchez y Yolanda Díaz. (@TribunaLibreES)
El primer misil apunta directo a la vicepresidenta segunda y líder de Sumar. Ábalos insinúa que la vivienda oficial asignada a Díaz en el Ministerio de Trabajo ha sido utilizada por “otras personas sin derecho a ello”.
“Quizás usted nos debería aclarar si la vivienda asignada para los ministros podía ser usada por otras personas sin derecho a ello”, escribe el exdirigente socialista, en un tono que mezcla ironía y acusación grave. (@TribunaLibreES)
Esta frase, registrada formalmente, evoca posibles irregularidades éticas y legales: malversación de bienes públicos o uso indebido de recursos estatales.
No es un rumor; es una denuncia que obliga a Díaz a defenderse en un contexto de supuesta transparencia que ella misma predica.
Fuentes cercanas al exministro aseguran que Ábalos, “arrinconado” por el Gobierno tras el escándalo de las mascarillas, ya no guarda lealtad. (@TribunaLibreES)
El PSOE, por su parte, ha optado por la descalificación: Moncloa y aliados tachan las palabras de Ábalos de “falsas” y “vengativas”, sin entrar en detalles que podrían avivar el fuego. (@CesarVidalTV)
Pero el golpe más demoledor llega contra Sánchez. Ábalos corrobora una reunión secreta en 2018, en un caserío vasco, entre el presidente, Santos Cerdán (su mano derecha) y Arnaldo Otegi, líder de EH Bildu.
“Esa entrevista existió. Me lo contaron fuentes presenciales”, afirma el exministro, desmintiendo categóricamente a La Moncloa, que insiste en que “es falso”. (@Dioclec28821308)
El encuentro, según Ábalos, fue clave para negociar el apoyo de Bildu a la moción de censura contra Mariano Rajoy, que catapultó a Sánchez al poder. Koldo García, su exasesor y ahora imputado, ya había insinuado lo mismo: “Es cierto, era mi trabajo. Ellos sabrán por qué lo desmienten”. (@Notemenfades)
Otegi, por su lado, lo niega rotundo, llamándolo “fake”. (@YOTAMBIENCESHA)
Esta confirmación no solo revive fantasmas del pasado, sino que pinta a Sánchez como un negociador en las sombras, traicionando promesas de “no pactos con independentistas”.
El sentimiento de abandono de Ábalos es palpable. Expulsado del PSOE y enfrentado a una posible cárcel por corrupción, ve cómo sus excompañeros lo señalan como “golfo” sin piedad. (@eldebate_com)
“Antes de llamarme ‘golfo’, señora vicepresidenta y ministra de Trabajo, mejor sería que recordara qué papel jugó cada uno durante la pandemia de COVID-19”, replica en su misiva, aludiendo a presuntas omisiones de Díaz en la gestión sanitaria. (@NNonada)
El PSOE responde con frialdad: “Ábalos presiona a Sánchez con una supuesta reunión sin pruebas”, claman desde Público, mientras La Razón titula “Banda de mentirosos e indecentes”.
Esta ofensiva no es casual. Ábalos, que conoce las “entrañas del Gobierno”, amenaza con más revelaciones. (@TribunaLibreES)
¿Quién será el siguiente?
El terremoto interno fractura la credibilidad del Ejecutivo: una guerra abierta entre exsocios que expone hipocresías y pactos ocultos. Mientras Díaz y Sánchez se defienden, la pregunta flota en el aire: ¿tirará Ábalos de la manta hasta el final? (@24horas_rne)
En un PSOE que arde por dentro, la lealtad se paga cara, y el valenciano parece dispuesto a cobrar con creces.
El Atalayero






