Tejero, que sigue sin conocer la idiosincrasia de Pozuelo, monta cuatro recintos navideños (para contentar a los vecinos enfadados) pero lo hace exactamente en el sentido contrario que debería

Estimado Capitán:
Le envío estas líneas por si son de su consideración sobre esta locura de Fiestas Navideñas que nos ha montado la alcaldesa Paloma Tejero.
Y es esta señora sigue sin entender lo que es esta ciudad ni cuál es su idiosincrasia. Porque Pozuelo vuelve a estar revuelto. Y no por la llegada de la Navidad sino por la última ocurrencia de nuestra alcaldesa Paloma Tejero de montar nada menos que cuatro recintos navideños simultáneos. Sí, cuatro. Como si Pozuelo fuera una metrópolis repartida en distritos navideños autónomos: el Recinto Ferial, el Parque Prados de Torrejón, el aparcamiento del ESIC y la Plaza del Padre Vallet.
A primera vista alguien podría pensar que más es más, que cuantos más espacios festivos se habiliten, mayor será el espíritu navideño. Pero cualquiera que conozca mínimamente esta ciudad sabe que la medida tiene más sombras que luces. Para empezar, el coste económico: montar cuatro recintos no es precisamente barato, eso sin contar con lo que costará recuperar las cuatro zonas de los destrozos que se ocasionarán.
. Y aunque el Ayuntamiento no se cansa de hablar de presupuestos “responsables” y “bien gestionados”, la realidad es que este despliegue parece más propio de un derroche que de una planificación sensata.
Y, desde luego, de una planificación contraria a lo que esta ciudad necesita.
Lo más grave es el fomento de la fragmentación social que genera esta decisión. Pozuelo lleva años sufriendo el síndrome de los “Mil Pozuelos”. Cada zona vive de espaldas a la otra. Ustedes, en su periódico, han definido acertadamente, que Pozuelo es una Federación de Urbanizaciones, no una ciudad. Por eso, en lugar de fomentar un gran punto de encuentro navideño, un espacio común donde mezclarnos, reconocernos y reforzar ese sentimiento —tan necesario— de pertenencia a una misma ciudad, Tejero opta por disgregar a los vecinos.
Divide y vencerás… o dividir y desorientarás, que viene siendo lo mismo en términos municipales. Pero a ella le da igual. Está de paso y solo quiere algarabía.
¿Qué idea de ciudad se construye, alcaldesa, cuando los vecinos no se encuentran?
¿Qué sentido tiene fomentar actividades que, en vez de cohesionarnos, nos reparten como si fuéramos fichas de un tablero mal diseñado?
A eso se suma el enfado creciente de los residentes cerca de los recintos. Pozuelo es una ciudad que, más allá del Centro, está acostumbrada a cierta tranquilidad. El ruido, la música constante, los focos y la aglomeración no son precisamente el plan perfecto para quienes viven al lado de estos improvisados parques temáticos navideños.
Muchos vecinos, que nunca han sufrido una batahola de este calibre, están descubriendo ahora lo que significa convivir con un recinto festivo bajo sus ventanas. Y no están contentos.
La alcaldesa busca contentarlos después de llevar dos años largos cabreándolos pero ¿esta es la forma de hacerlo, alcaldesa?
¿Qué pretende demostrar con esta Navidad XXL?
¿Quiere competir con los grandes espectáculos de Madrid capital o quiere demostrar al PP de Madrid que sabe gobernar?
Todo indica que, simplemente, necesita titulares llamativos para un mandato que, hasta ahora, no se caracteriza precisamente por buenas decisiones políticas.
Nadie parece tener una respuesta clara, y quizás eso sea lo más preocupante: una alcaldesa tomando decisiones costosas, ruidosas y divisorias sin que se atisbe un propósito coherente detrás.
Pozuelo merecía una Navidad pensada para unir los Mil Pozuelo, no para dispersar.
Una fiesta para que los vecinos se encontraran, no para enviarlos a cuatro puntos distintos. Y, sobre todo, merecía una gestión que escuchara más, improvisara menos y pensase más en la ciudad y menos en sí mismo.
Juan Pozuelo






