Casado y Egea, los necios rodeados de necios, cayeron en la trampa que les tendió Sánchez al intoxicarles sobre la corrupción de Isabel Díaz Ayuso, que era y es su único enemigo político

Hace mucho tiempo que este desastre político pepero se veía venir. No hace falta ser muy listo para darse cuenta de que el PP nacional estaba dirigido por necios que no saben lo que quieren ideológicamente y que se rodean de otros necios superlativos para tapar su necedad.
(Para quien no tenga claro necio es aquel que insiste en los propios errores o se aferra a ideas o posturas equivocadas, demostrando con ello poca inteligencia)
Y el PP nacional tuvo la mala suerte de juntar dos necios al mismo tiempo en su cúpula. Y eso tiene consecuencias.
Cuando absolutamente nadie cuestionaba su liderazgo, los líderes de Génova 13 emprendieron una guerra provocada por los celos que no tenía ningún sentido provocada por Pedro Sánchez. Todo es consecuencia de la jugada de Pedro Sánchez intoxicando con problemas de corrupción a Casado: Ayuso ha favorecido a su hermano en un contrato de mascarillas. Era mentira pero los necios de Génova se lo creyeron. Necesitaban creérselo para combatir a Isabel porque los celos después de mayo los devoraban…
Nunca se dieron cuenta los muy necios que Sánchez le filtraba el dosier falso porque a quien temía y teme es a Ayuso. Una mujer a la que despreciaba le había hecho morder el polvo a este macho alfa de pacotilla y no se lo perdonaba. Porque la campaña electoral de las elecciones autonómicas había sido entre el guapo y la pobre chica. Y la pobre chica le ganó de calle y Sánchez empezó a pensar que su enemigo no era la pareja de necios de Génova 13 sino quien le había ganado las elecciones. Ella era la enemiga a batir…
Y, además, los necios le deberían una.
(Una que tiene toda la pinta que se la ha cobrado en el “error” de Casero, uno de los necios superlativos, al votar la reforma laboral que Sánchez perdía)
Todo el mundo sabía que los necios no podían ganar y que atacando a Ayuso le iban a hacer daño al partido y a ellos mismos. Pero como buenos necios insistieron en los errores.
El resultado ha sido aún peor de lo previsible porque a la locura que suponía el enfrentamiento se ha unido un cóctel de inmoralidad y de estupidez que ni los más pesimistas podían imaginar que anidaban en las plantas altas de la sede popular.
El juego sucio se paga. Siempre termina ganando la decencia, la honradez, la lealtad a tus superiores y, sobre todo, el respeto a los votantes y a los principios políticos que tiene Ayuso.
Ahora, los auténticos responsables de esta necedad deben salir de los puestos de responsabilidad del PP de motu propio. Por dignidad. Antes de que los echen a patadas si el PP quiere seguir vivo.
Por higiene política.
Juan Pozuelo






