La Comunidad de Madrid es el principal destino para la Interrupción Voluntaria del Embarazo por derivación de mujeres procedentes de otras regiones españolas

La Comunidad de Madrid se consolida como el principal destino para la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) de mujeres procedentes de otras regiones españolas, según los datos de 2024. De los 20.883 abortos practicados en la región a lo largo del año, una cifra ligeramente superior a la de 2023, el 14% (aproximadamente 2.802 casos) corresponde a mujeres no residentes, lo que evidencia una marcada disparidad territorial en el acceso a este derecho fundamental.
Los datos, desglosados por la Consejería de Sanidad madrileña, revelan que, si bien la mayoría de las intervenciones (18.081, el 86%) se realizaron a mujeres residentes en la propia Comunidad de Madrid, la derivación de pacientes de otras regiones es un factor significativo. La procedencia más destacada es Castilla-La Mancha, que en 2024 derivó a Madrid 2.021 abortos. Esta cifra representa la inmensa mayoría de las interrupciones realizadas a no residentes, poniendo de manifiesto la crítica situación en la vecina comunidad, gobernada por el PSOE, respecto a la oferta de este servicio en su red pública.
Esta dependencia de Madrid para la práctica de IVE subraya un desequilibrio en la prestación de servicios sanitarios en España. Expertos y asociaciones pro-derechos reproductivos apuntan directamente a la objeción de conciencia del personal sanitario en los hospitales públicos de diversas comunidades autónomas como el principal escollo.
La objeción masiva provoca que la casi totalidad de los abortos se deriven a clínicas privadas concertadas, ya sea dentro de la propia región o, como se ve en el caso de Castilla-La Mancha, a otras Comunidades que garantizan la prestación a través de su red de clínicas autorizadas, muchas de ellas concentradas en la capital.
Según informes recientes del Ministerio de Sanidad sobre 2024, la Comunidad de Madrid es, de hecho, una de las regiones con un porcentaje más alto de IVE realizadas en centros privados, superando el 99% de los procedimientos, lo que refleja una casi nula implicación de sus hospitales públicos en estas intervenciones.
La ministra de Sanidad, Mónica García, ha insistido en la necesidad de que las Comunidades Autónomas garanticen el cumplimiento de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, asegurando que las mujeres puedan ejercer este derecho en la red pública y acabando con las desigualdades territoriales que obligan a miles de mujeres a desplazarse.
Mientras que en comunidades como Cantabria o Galicia la mayoría de los abortos se realizan en centros públicos, el caso de Castilla-La Mancha, y su derivación masiva a Madrid, expone las dificultades para ofrecer una cartera de servicios homogénea en todo el territorio nacional, obligando a las mujeres a asumir desplazamientos y, en muchos casos, a enfrentar mayores obstáculos para ejercer su derecho.
La Comunidad de Madrid, aunque asume la prestación de estos servicios a no residentes, reitera que se limita a cumplir con la ley y garantizar el acceso de cualquier mujer, con independencia de su lugar de residencia. No obstante, la situación mantiene abierto el debate sobre la efectividad de las políticas sanitarias en el ámbito reproductivo a nivel autonómico y la necesidad de una intervención más activa del Gobierno central para reducir la disparidad en el acceso a la IVE.






