El Gobierno de Tejero demuestra de nuevo su opacidad política celebrando una Comisión de Vigilancia de la Contratación clandestina y eso que se vieron más de cien contratos en la sesión

Cuando ayer me contaron que se había celebrado una Comisión de Vigilancia de la Contratación, esa trampa legal para liar a la Oposición porque es imposible supervisar una media de cien contratos en una sola sesión, me llamó, de nuevo, la atención que una reunión tan importante para la transparencia y la legalidad del Gobierno no se hubiera siquiera anunciado.
Normal. Era otra prueba más de esa clandestinidad como forma de gobierno de la alcaldesa Tejero.
Hace años que El Correo de Pozuelo viene denunciando que estas comisiones (en general todas las Comisiones informativas) se retransmitan en streaming, como lo exige la transparencia y la higiene democrática y que todo gobierno local debería tener como principio básico…
Pero como quien oye llover…
Aquí eso se lo pasan todo por el arco de los centros…
Lógicamente, la Comisión de Vigilancia de la Contratación del tercer trimestre de 2025 fue otro escándalo. Había que mirar obras, fiestas, seguridad y todo tipo de adjudicaciones en una sola sesión y a ciegas. Me dicen que, en total, se “revisaron” unos 100 contratos. 65 contratos normales más los contratos menores. Una barbaridad. Y todos encima de la mesa y cuidadito con tocar.
Vamos, para ir a Villa Meona a hacer pis y no echar ni gota ni gota.
Mucha obra, muchas fiestas, mucha chuminada y muy poca luz. La alcaldesa Tejero, insisto, ha convertido la información pública en un territorio oscuro, reservado a quienes tienen acceso privilegiado a los expedientes. Todo, claro, menos que la conozcan los dueños del dinero que pagan las fallas.
Los que pagan con sus impuestos todo esto (brutales sueldos incluidos) siguen sin saber en qué se gasta su dinero ni por qué.
Y, por lo que me contaron, lo que se vio en esta Comisión lo confirma. Contratos a mansalva, muchos sin orden ni explicación clara “y aligera que nos van a dar las uvas”.
En el capítulo de obras, destacó el enredo de las piscinas del Polideportivo Carlos Ruiz. La nueva piscina cubierta que se inventó Quislant y que ahora Tejero quiere convertir en una especie de Madison Square Garden pero que ahí sigue con 14 meses de retraso sobre el plazo previsto, incluidas las obras simultáneas de la vieja piscina, que también se va a “arreglar”.
Las posibilidades de que los vecinos de la Estación no tenga, piscina de verano en 2026 crecen cada semana. Pero, ojito, porque eso va a cabrear a mucha más gente porque, aunque esta tropa no lo crea, en el Gran Pozuelo de Alarcón no todo el mundo tiene piscina privada.
Pero no pasa nada. Estas forasteras lo justifican todo.
Mientras tanto, el proyecto del Recinto Ferial y del Palacio de Congresos avanza a toda velocidad hacia ninguna parte. Con lo fácil que sería suspenderlo sine die.
Pero se están tramitando los contratos de redacción de los proyectos, aunque ni siquiera está aprobado el trámite urbanístico y, a lo tonto a lo tonto, se van a gastar más de un millón y medio de euros de los vecinos en esos encargos, además de una obra de urbanización de la parcela del recinto ferial que también se ha licitado.
Un despropósito que al PP le va a costar la mayoría absoluta. Los caprichos en política se pagan. Y más cuando cabrean a los vecinos.
Y para adornar el despropósito, una rotonda redecorada en esa misma zona costará 150.000 euros, que suponemos habrá un gran indicador con unas letras luminosas gigantes que ponga algo así como “Por aquí se va a la estupidez del PP”. Hecho, sin duda, para foto electoral.
Pero el capítulo de fiestas es el que mejor ilustra el descontrol del Gobierno. En esta Comisión se revisaron contratos a dedo para intermediarios de artistas -ni siquiera con los representantes oficiales- con precios inflados que duplican los de municipios vecinos y que ya contamos en El Correo de Pozuelo.
Uno de los casos más flagrantes fue la contratación del DJ El Pulpo que se ofertó 60.000 euros y que finalmente se adjudicó a otro intermediario por 100.000 euros.
En los expedientes aparece, incluso, la oferta original, algo que no debería figurar en un contrato negociado sin publicidad, donde, por definición, no hay competencia.
¿Alguien sabe por qué?
Es que, amigos, la diferencia fueron 40.000 euros. Y si El Pulpo cobra 60.000 y se pagaron 100.000, ¿alguien sabe a dónde fueron esos 40.000 euros?
Me hubiera gustado ver la cara de cemento de quien justificó ese presunto robo.
Pero eso no es todo:
Los grandes conciertos de las fiestas, cerca de medio millón de euros, fueron a parar a la misma empresa que, en forma de UT con otra empresa murciana, ya se había llevado la Gran Carpa del Recinto Ferial hasta que el Tribunal de Contratación tumbó aquel contrato.
Curiosamente, la misma empresa murciana que formó aquella UTE ha vuelto a presentarse a la licitación de la Gran Carpa de Nochevieja de este año y la ha ganado. Viva Murcia. También lo contamos en El Correo de Pozuelo.
En total, más de 1,5 millones de euros en contratos de fiestas este trimestre para que la Carpa gigantesca de las Fiestas de la Consolación estuviera medio vacía casi todos los días.
A eso hay que añadir los 18.000 euros en seguridad extra durante las fiestas, más los 400.000 euros del suplemento para pagar horas extra de la Policía Local y los refuerzos de agentes de otros municipios. Esto también lo contamos pero ya no les voy a apabullar con vinculaciones.
Lo que no sabíamos, mira por dónde, eran los 20.000 euros que se gastaron en una caseta de seguridad en una de las Urbanizaciones Somosaguas , una zona cerrada a los vecinos pero que se pagó con dinero de todos “porque está en vía pública”.
Una caseta para seguridad privada, claro.
Y todo esto sucede bajo un gobierno que se proclama transparente mientras mantiene las puertas cerradas.
Pozuelo no merece tanta oscuridad.
Paloma Tejero puede hablar de proyectos, de progreso y de gestión, pero la realidad es otra: Su Gobierno es cada vez más opaco, más derrochador y menos responsable ante sus vecinos.
Y en democracia, la luz no se teme, se practica.
Pero en Pozuelo, la alcaldesa parece preferir seguir gobernando entre sombras.
Juan Manuel Sánchez





