Humera, el barrio joya del medio-ambiente, se ha convertido en el barrio basura, de los botellones, los ruidos y el alba en vela pero con la esperanza de que Tejero copie a Almeida

Humera, ese pequeño barrio de Pozuelo de Alarcón donde antes se podía dormir con la ventana abierta, se ha convertido en el nuevo infierno acústico de la zona oeste de Madrid.
Lo que era un rincón tranquilo, con estudiantes, familias y alguna que otra cafetería, es ahora el “barrio del botellón y del rugido”. Los vecinos ya no diferencian si los golpes que oyen son de botellazos, de bajos de discoteca o de alguna cabeza contra la pared a las tres de la mañana.
Y mientras tanto, en el Ayuntamiento de Pozuelo, la alcaldesa Paloma Tejero sigue mirando hacia otro lado, con la esperanza de que el ruido se apague solo.
Spoiler: no lo hará.
Porque lo de Humera no es un problema puntual. Es un síntoma. El síntoma de un municipio que presume de orden, limpieza y calidad de vida hasta que cae la noche y se encienden los focos de cierta discoteca que todos conocen pero que nadie menciona en voz alta. Desde entonces, el sueño de cientos de vecinos se mide en decibelios.
Pero atención, señora Tejero: hay solución. Y la tiene a tiro de piedra, en la capital. Se llama José Luis Martínez-Almeida y ha demostrado que el ruido se puede combatir con algo más que promesas y patrullas “de postureo”.
El alcalde de Madrid ha puesto en marcha una batería de medidas tan simples como efectivas: eliminar las colas en las discotecas con venta anticipada de entradas, escalonar las salidas de los locales, reproducir audios dentro de los establecimientos que piden silencio cuando acaba la música, sustituir las vallas metálicas por otras de plástico (que no suenan como si chocaran sables) y formar al personal para que, con educación, recuerde al público que hay vecinos intentando dormir.
Nada sancionador. Nada represivo. Simplemente orden y respeto. Una campaña de concienciación que, además, cuenta con el apoyo de los propios empresarios del ocio nocturno.
En Madrid centro, funciona. Y aquí en Pozuelo, con un barrio de apenas unas calles afectadas, funcionaría todavía mejor.
Lo que falta no son ideas. Faltan ganas. Faltan reflejos políticos. Faltan gestos reales de una alcaldesa que debería haber convocado hace meses a los propietarios de los locales, a la Policía Municipal y a los vecinos de Humera para poner en marcha un plan urgente.
Pero claro, cuando el ruido no llega a su casa porque es forastera, el problema parece menor.
Mientras Almeida lanza campañas que apelan al civismo, Tejero lanza balones fuera. Y el barrio de Humera se convierte, noche tras noche, en una jungla sonora donde el descanso es un lujo.
Si Paloma Tejero tuviera un mínimo de empatía (o de oído), aplicaría mañana mismo las medidas del alcalde de Madrid. Porque la solución no está en más multas ni en más informes. Está en copiar lo que funciona. Y en demostrar que gobernar Pozuelo no es solo posar en fiestas y chuminadas sino también en proteger a sus vecinos cuando intentan dormir.
Humera no necesita más promesas. Necesita silencio.
Por el bien de la alcaldesa, espero que los de la encuesta no pregunten en ese barrio joya de medio ambiente.
Juan Manuel Sánchez





La alcaldesa no va a hacer nada porque está conchabada con los dueños de la discoteca. No quiere oír a los vecinos,. Se escuda en que “son de Pozuelo”. para no tomar medidas. Nuestro pueblo se está degradando por culpa de esta alcaldesa. Que le interesa más favorecer el negocio de un amigo que el descanso de los vecinos.
Muchas gracias por su participación. Saludos
Esta alcaldesa ni siquiera vive en Pozuelo. Le importa un rábano que Somosaguas se degrade, que no se pueda dormir con el botellón. El PP tiene que perder la mayoría absoluta para que empiece a entrar en razón.
Muchas gracias por su participación. Saludos