La vomitiva intervención de Mertxe Aizpurua en el Congreso (una condenada de ETA en su tribuna) apoyando a Pedro Sánchez ha tenido una brutal respuesta crítica en la Red Social X

El Congreso de los Diputados, de ayer 22 de octubre de 2025, vivió uno de esos momentos que manchan la democracia española: la portavoz de EH Bildu, Mertxe Aizpurua, se erigió en fiscal del “fascismo” y el “odio”, mientras su historial rezuma complicidad con el terror.
Condenada en 1984 por la Audiencia Nacional a un año de prisión por apología del terrorismo –por justificar atentados de ETA desde las páginas de Egin, el panfleto que señalaba objetivos a los asesinos–, Aizpurua tuvo el cuajo de exigir a Pedro Sánchez “medidas contra los discursos de odio” y por una “memoria histórica” que, en su boca, suena a burla macabra.
Frente a 379 crímenes de ETA sin resolver, con 850 vidas segadas por el “pim, pam, pum” etarra, su intervención fue un vómito ético que muchos en X no pudieron contener.
Aizpurua, apodada el “comando de papel” por su rol en Egin –donde “apuntaba y ETA disparaba”–, esbozó una Guía Michelin del “facherío español”, pidiendo “arrojar luz” sobre símbolos franquistas y combatir la impunidad fascista.
Olvidaba, claro, que su partido blanquea a verdugos: Arnaldo Otegi, condenado por integración en ETA, o Idurre Bidegain, con sangre en las manos.
En X, el director de documentales Iñaki Arteta Orbea capturó la náusea colectiva: “El sonido insolente de la voz de esta mujer, su naturalidad, esa pose engreída e hipócrita, en el mismísimo Congreso… certifican que su putrefacción ha infectado nuestra democracia”.
El sonido insolente de la voz de esta mujer, su naturalidad, esa pose engreída e hipócrita, en el mismísimo Congreso de los Diputados de España, certifican que su putrefacción ha infectado nuestra democracia mientras se consiente el enterramiento del indiscutible pasado… pic.twitter.com/JR2TvI3mZ6
— Iñaki Arteta Orbea (@IakiArtetaOrbea) October 22, 2025
Sus seguidores en la red la tildan de “carnicera sin mandil”, recordando cómo desde su periódico extorsionaba con publicidad pagada por el terror y señalaba a empresarios, políticos y periodistas para el tiro en la nuca.
Sánchez, faro de la “progresía”, aplaudió con entusiasmo: “Vamos a publicar en el BOE todo el catálogo de elementos y símbolos franquistas para que sean retirados de una vez”.
Caducado el “yogur palestino”, resucitaba a Franco para distraer de sus pactos con herederos de asesinos. Irene Montero, chapoteando en el veneno, exigió “respeto a la democracia”, como si Bildu no fuera la muleta que sostiene al Ejecutivo con 300.000 votos viciados de ongi etorris y terceros grados a etarras con sangre en las manos.
La réplica no se hizo esperar. Ester Muñoz (PP) estalló en una intervención que X ovacionó: “Señor Sánchez, jamás le perdonaremos que haya permitido que la mujer que señalaba desde su periódico a gente para asesinarla haga estos comentarios en esta cámara. ¡Qué asco!”.
Ester Muñoz (PP) explota tras la intervención de Aizpurua: “Señor Sánchez, jamás le perdonaremos que haya permitido que la mujer que señalaba desde su periódico a gente en España para asesinarla haga estos discursos en esta cámara. ¡Qué asco!” pic.twitter.com/Q97vFCZP25
— okdiario.com (@okdiario) October 22, 2025
El grito de un diputado de Vox –”¡El tiro en la nuca!”– resumió la indignación de víctimas y familia.
Y remató: “La democracia se respeta, y a los muertos por la libertad de España, también”.
En X, @PedroOtamendi lo clavó: “Cuando la que consideraba a los asesinos de ETA gudaris y al terrorismo una guerra, da lecciones de moralidad… algo está fallando en esta sociedad“.
Y Teresa Jiménez-Becerril (@teresajbecerril), voz de las víctimas, ironizó en la red: “¿La diputada Aizpurua pregunta por la exaltación del fascismo? Y yo le pregunto por la exaltación a los terroristas de ETA, ¿esa no le importa?“.
ETA impuso su totalitarismo con bombas y secuestros, violando derechos humanos en Euskal Herria. Hoy, sus voceros pontifican sobre “genocidio televisado” en Gaza o “fascismo” en Valle de los Caídos, mientras 850 familias claman justicia sin respuesta.
Esta farsa no es solo hipocresía; es una traición a la memoria. Bildu, con Aizpurua a la cabeza, exhala el hedor de 40 años de plomo. Sánchez, al pactar con ellos, entierra la dignidad de España bajo aplausos inmundos de Sumar.
En X, miles gritan: “Ni olvido ni perdón“. Porque la democracia no se negocia con verdugos.
Exigimos: Fuera los etarras del Congreso, justicia para las víctimas y una memoria que no discrimine.
Solo así, España respirará libre.
El Atalayero






