Crónica apócrifa (por YouTube) de un acto cutre, más propio de la España profunda que del Gran Pozuelo de Alarcón Pozuelo, en el que se sorteó el realquiler de 29 viviendas públicas

La España Profunda se subió ayer al escenario del MIRA Teatro del Gran Pozuelo de Alarcón. Pero no para representar un drama rural ni una zarzuela de barrio sino para algo mucho más prosaico: el sorteo del realquiler de 29 viviendas públicas. Eso que Tejero ha anunciado a bombo y platillo por todos los medios a su alcance.
Y, señores, qué decepción.
Y es que fue un acto sin alma, sin guion y sin protocolo. Una suerte de “sorteo institucional low cost” retransmitido en directo por YouTube, para su amateurismo quedara registrado para la posteridad.
La alcaldesa Paloma Tejero, quizá afectada por la crítica que le hicimos, decidió ausentarse. Ni palabra, ni saludo, ni foto oficial. Nada. ELLA convocó un acto público que iba a ser la repera pero, suponemos, que prudentemente hizo mutis por el foro.
(Ay, si hubiese sido así de prudente desde hace dos años largos…)
Pero vayamos al acto en sí…
El evento comenzó sin avisar. De pronto, un señor apareció en escena, se sentó junto a otros tres, tomó el micrófono y empezó a hablar sin rótulos ni protocolo.
Presentó a una notaria poquita cosa sin decir su nombre, a un señor con una enorme cartera que era el oficial de notaría (del que tampoco dio el nombre) y a una mujer radiante y encanta de estar allí que sí identificó con nombre y cargo: Arancha Miralles, jefa de los Servicios Jurídicos de Urbanismo.
Los de la notaría eran anónimos por algo que no alcanzo a imaginar…
No se sabe por qué no dieron sus nombres, sobre todo el de la fedataria pública…
Después, aquel mismo caballero que tomó la palabra dijo ser el Director General de Urbanismo y Vivienda pero tampoco dio su nombre. Acojonante. Todo apunta, por la pinta, a que era el propio Juan José de Gracia, conocido entre los pasillos del Viejo Convento como “el Sr. Lobo”, como el personaje de la película “Pulp Fiction” de Tarantino. Y debe ser que, como aquel hombre, fue prudente o precavido y prefirió permanecer también en el anonimato. Raro, desde luego. Como raro fue todo. Aquello no dio sensación de seriedad sino todo lo contrario.
Y con estos mimbres se empezó a hacer el cesto.
Un cesto tirando a caos administrativo en directo. Nadie parecía saber qué vendría después. La realización era de aficionados con planos fijos, micrófonos abiertos, cámara loca y gente paseando por el escenario como si fuera un ensayo general.
La solemnidad brilló por su ausencia. Todo parecía a estilo compadre, muy propio de la forma de actuar de este Gobierno.
Como se invitó a los espectadores a comprobar si estaba su número en las tolvas, aquello fue como el mercadillo de los sábados. Incluso, la señora notaria y la señora Miralles se levantaron a ver qué pasaba y se pusieron a charlar amigablemente como si se hubiesen encontrado casualmente en dicho mercadillo de los sábados.
Y entonces, apareció la “niña de San Ildefonso”. Aunque de niña ya tenía poco. Su misión era llevar las bolitas de la suerte al Sr. Lobo para que las cantase y se las pasase a Arancha Miralles que las ensartaba en un alambre. Una imagen entrañable y surrealista: Ver a la jefa jurídica de Urbanismo del Ayuntamiento del Gran Pozuelo de Alarcón meter las bolitas en el alambre bajo la mirada de una notaria resignada era pura poesía pozuelera.
El sorteo duró unos veinte minutos, aunque el acto completo se extendió algo más de media hora (sobre 33’) por las comprobaciones de los números. Pero veinte minutos reales de un espectáculo impropio de la ciudad más rica de España.
Y cuando la última bola cayó, cuando la lista quedó cerrada y las bolas de la señora Miralles metidas en los alambres y, sin esperar a que los papeles se guardaron en la enorme cartera del oficial de la notaría, el acto se evaporó y YouTube puso un cartel chundarata.
Terminó el sorteo y, como suele ocurrir en el Pozuelo actual, aquí paz y después gloria.
Y el que venga detrás que arree.
Juan Manuel Sánchez
PdT:
En este enlace puede ver el cutre-espectáculo a partir de minuto 37:25




