De las facturas sin pagar al Paraíso: El Pleno aprueba la Cuenta General 2024 más milagrosa del mundo y Pozuelo ya vive su resurrección económica si no fuera porque nos endeudan

El Pleno de Pozuelo de Alarcón aprobó ayer la Cuenta General de 2024 y, según la nota oficial, aquello fue poco menos que la epifanía contable del siglo. Un presupuesto de 134 millones ejecutado al 80%, el mejor dato de la historia, un resultado positivo de 2,8 millones, un remanente de tesorería de casi 70 y—atención—una deuda comercial reducida a cero. Milagro, prodigio y resurrección administrativa, todo en uno.
La concejala de Hacienda, Lucía Molares, se colgó la medalla del “Ayuntamiento sin deuda ni financiera ni comercial”. Por fin han tapado las vergüenzas en forma de facturas de la olvidable Susana Pérez Quislant (ya respiran tranquilos en Génova 13) y, encima han dado superávit.
Ole tus centros, Lucy…
Y la alcaldesa Paloma Tejero no pudo contener la emoción y agradeció el “enorme esfuerzo” de los trabajadores municipales.
Faltó poco para que entraran al Pleno los ángeles del cielo y empezasen a tocar las siete trompetas anunciadoras del fin del Apocalipsis contable en el que vivía el Ayuntamiento del Gran Pozuelo de Alarcón y apagasen las luces de la Liquidación Presupuestaria.
Porque nadie, arropado por la arquitectura contable de la Cuenta General, ha mencionado la Liquidación del Presupuesto 2024. Esa que el propio vice-interventor, con su pluma fría, su pajarita y sus aparentes nervios de acero, firmó con más advertencias que un prospecto farmacéutico.
Porque en la Liquidación, la ejecución era del 79%, el superávit era de 10,7 millones y el remanente de 65,5. Cifras algo distintas. Pero, claro, en la Cuenta General, con las “variables ajustadas”, todo se endereza. Como por arte de magia.
La Cuenta General es, en realidad, una foto maquillada. Se han metido todas las cifras posibles para cuadrar el círculo. Y el círculo, sorprendentemente, ha cuadrado. Qué habilidad. Qué talento. Qué dominio del pincel contable.
El Ayuntamiento del Gran Pozuelo de Alarcón llega a presumir de pagar a los proveedores en 11,4 días. No sé. Me temo que, como en todo, mienten. Mienten más que ven y ven más que corren…
Esto es lo que publica la web del Ayuntamiento sobre los periodos de pago a proveedores del año 2024…

De hecho, hace apenas unos meses la propia Vice-Intervención advertía retrasos y pagos pendientes.
En mayo de 2025, por ejemplo, era de 25,12 días y, en abril, 29,46…
¿Milagro también?
¿O simple reescritura del pasado?
Y si en marzo había facturas sin tramitar y en octubre ya no existen, lo lógico sería pedir la canonización inmediata para la señora Molares.
Por cierto, no se explica cómo, con una ejecución del 80%, el consistorio se autoproclame ejemplo de eficiencia. En Pozuelo se aprueban inversiones millonarias que luego no se ejecutan, se modifican partidas sin sentido y se prometen contratos mastodónticos que hipotecan el futuro. Pero en el papel, todo cuadra. Como en las viejas películas de contabilidad creativa.
Ah, y luego está el Compromiso de Gasto a Futuro. Ese pequeño detalle que nadie menciona y está ahí como una Espada de Damocles contable.
Más de 40 millones comprometidos para 2025 y un montón de años posteriores. Patada a seguir. Limpieza, residuos, instalaciones deportivas… Las tres grandes bocas del presupuesto. Mientras los mayores, la familia o la discapacidad se conforman con las sobras y trabas burocráticas. Pero claro, eso no sale en la foto oficial de la Cuenta General.
En realidad, el documento aprobado ayer no es un balance sino una obra de ficción. El Ayuntamiento sin deuda, con remanente, con ejecución récord… aunque, eso sí, con deudas de blindadas hasta 2028, que se sepa.
Y es que la realidad es menos gloriosa de lo que dicen. La nota solo habla de una gestión que vive del artificio contable y de la propaganda.
Pozuelo no necesita cuentas que brillen en el papel sino una gestión que no esconda la basura debajo de la alfombra con Compromiso de Gasto a Futuro. Pufff…
Y mientras tanto, insisto, Tejero debería rezar a la Virgen de la Consolación. No vaya a ser que la Cámara de Cuentas de la Comunidad de Madrid, en uno de sus pinto-pinto, coja esta carpeta y empiece a preguntar.
Porque entonces, a lo peor, el milagro se convierte en chapuza…
Y la chapuza en escándalo.
Como le pasó a la Olvidable…
Manolo Pérez






