La hipocresía presupuestaria de Pedro Sánchez: Su gobierno zombie, de nuevo, es incapaz de presentar presupuestos para 2026 y asalta de nuevo la Constitución, según la red social X

En el ocaso de septiembre de 2025, España se despierta una vez más con la misma pesadilla institucional: el Gobierno de Pedro Sánchez no ha presentado los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para este año.
Es el tercer año consecutivo de prórroga de las cuentas de 2023, un limbo constitucional que convierte al Ejecutivo en un zombi político, incapaz de planificar el futuro del país.
Pero lo más indignante no es solo la inacción, sino la justificación infantil con la que Sánchez blinda su supervivencia en Moncloa, mientras ignora el eco de sus propias palabras contra Mariano Rajoy en 2018.
En X, la red de la rabia contenida, miles de usuarios destapan esta farsa con videos virales y hilos demoledores, recordándonos que la democracia española pende de un hilo de cinismo.
Recordemos el contexto: el artículo 134 de la Constitución obliga al Gobierno a presentar los PGE antes del 1 de octubre para su aprobación en el Congreso. Sánchez, fiel a su patrón de incumplimientos, ha dejado expirar el plazo por tercer año.
Usuarios como @pabloharour lo clavan con un video recurrente que acumula miles de likes: “Pedro Sánchez en 2018, a Rajoy: ‘Un gobierno sin presupuestos no gobierna nada, gobernar no consiste en vivir en la Moncloa. O presupuestos o elecciones'”.
El clip, reproducido en posts de abril, mayo, junio y septiembre de 2025, muestra a un Sánchez indignado, acusando a Rajoy de paralizar España con prórrogas.
Hoy, ese mismo Sánchez gobierna con cuentas obsoletas de hace tres años, adaptadas a una pandemia que ya no existe, mientras la deuda pública supera el 110% del PIB y los servicios esenciales se desangran.
La justificación del presidente roza lo caricaturesco, un berrinche de niño caprichoso que quiere el caramelo sin pagar el precio. En marzo de 2025, ante las cámaras, Sánchez soltó: “Si nos da tiempo a sacar unos mejores Presupuestos de este año, lo haremos. Si no, nos pondremos a negociar los de 2026”.
¿”Si nos da tiempo”? ¿En serio? Es como un alumno que no hace los deberes y culpa al profesor por no extender el recreo.
En X, @GuajeSalvaje capturó esa mueca de odio presidencial en un video que suma más de 9.000 likes: “No le gusta que le recuerden que incumple la Constitución y exigía a Rajoy elecciones si no tenía PGE. El Autócrata no tiene escrúpulos por seguir en Moncloa”.
Otro usuario, @QFueso, lo resume con brutal claridad en abril:
“Pedro Sánchez ha pasado del 2018 a decirle a Rajoy que ‘sin presupuesto no se puede gobernar’ al 2025 decir: ‘España no puede seguir paralizada así que gobernaremos sin presupuestos’. Una cara más dura no se puede tener”.
Con 6.888 likes, este post ilustra la metamorfosis de un demagogo en un monarca absolutista.
Las consecuencias son devastadoras y nadie en X las pasa por alto. Sin PGE nuevos, el gasto público se rige por decretos-leyes opacos, sorteando el control parlamentario.
@UACD_Youtube alerta en junio sobre el “decretazo 6/2025”, aprobado en Consejo de Ministros:
“Es inconstitucional ya que incumple el art. 86 de la Constitución al no ser ninguna situación de urgente y extraordinaria necesidad, sino falta de apoyos para sacar los presupuestos. El golpe de Estado a cámara lenta de Sánchez sigue adelante”.
La AIReF, citada por @Casavieja13 en septiembre, critica que España es “el único país de la UE que no presentó a Bruselas el plan presupuestario 2025”, un aislamiento que avergüenza nuestra economía.
Mientras, la oposición y usuarios como @dchopenawer en marzo lo llaman “rebeldía constitucional”:
“Pedro Sánchez no presentó los presupuestos para 2024 ni para 2025. Deseando leer tu artículo explicando que Pedro Sánchez se está saltando la Constitución”.
Esta parálisis no es casual; es estrategia. Sánchez, aferrado al poder con alianzas frágiles, prefiere gobernar en modo supervivencia que arriesgarse a un fracaso parlamentario que acelere elecciones.
En hilos como el de @Perogrullo1957 en septiembre, se detalla la “gran estafa institucional”: “Congreso reducido a decorado. Gasto público opaco vía decretos. Deuda >110% PIB… Recaudación récord con servicios públicos en ruina”.
Y @herqles_es en julio evoca a The Economist: “Sólo lucha por su supervivencia política y no ha aprobado un Presupuesto desde 2023”.
En X, la indignación es unánime: desde @abc_es recordando el ultimátum de 2018 –“Un Gobierno sin cuentas es tan útil como un coche sin gasolina”– hasta @ElDebate_com declarando en mayo “el Gobierno en rebeldía constitucional“.
Sánchez, que acusaba a Rajoy de “vivir en la Moncloa” sin gobernar, ahora encarna esa caricatura. Su excusa de “trabajar discretamente” con grupos parlamentarios es un chiste malo; si hubiera voluntad, los PGE estarían en el Congreso.
España merece más que este infantilismo autoritario. Un presidente que predica responsabilidad ajena y la ignora propia no gobierna: vegeta. Como clamaba Sánchez en 2018, “O presupuestos o elecciones”.
En 2025, ese ultimátum le devuelve el espejo roto. Hora de que cumpla o dimita.
La democracia no es un juguete para caprichos presidenciales.
El Atalayero






