A propósito de las becas del Ayto de Pozuelo (de las que presume Tejero): No estamos para regalar el nombre a universidades privadas sino para ser una gran ciudad universitaria

Las becas que anuncia con tanto entusiasmo la alcaldesa Paloma Tejero no son más que un brindis al sol. Ni más ni menos. Un pequeño beneficio para unos pocos estudiantes de la ciudad en unas universidades privadas e institutos universitarios que se cuelgan del nombre de Pozuelo de Alarcón y, presuntamente, lo usen como reclamo comercial.
Porque conviene recordarlo: El nombre de Pozuelo de Alarcón aún pesa. Nuestra ciudad es la más rica de España, con un prestigio construido durante décadas y que no debería malbaratarse en operaciones de escaparate. Pero la alcaldesa lo entrega gratis, como quien reparte caramelos en fiestas patronales.
Paloma Tejero acude sonriente a las inauguraciones, posa junto a alumnos becados y se deja fotografiar en los nuevos campus como si aquello fuese un logro histórico. Y no, señora alcaldesa, no lo es. Lo suyo es pura propaganda universitaria.
Y es que no nos engañemos, para esas instituciones, algunas con ánimo de lucro evidente, contar con el aval del Ayuntamiento de Pozuelo es un chollo. Una auténtica bicoca. Poder decir que ofrecen becas con el sello de Pozuelo de Alarcón es un salvoconducto de prestigio y una herramienta de venta de sus productos académicos.
Y aquí está la paradoja. Mientras esas universidades sacan rédito, los jóvenes vecinos de Pozuelo apenas reciben unas migajas.
¿Qué son unas pocas becas frente al valor incalculable del nombre de la ciudad?
La escena es siempre la misma. La alcaldesa se pasea por instalaciones que ni siquiera están en Pozuelo —como en este último caso en Aravaca—, saluda a tres alumnos becados, felicita sus expedientes y se deja envolver por la telaraña de relaciones públicas que estas instituciones saben tejer.
Una telaraña en la que ella, una vez más, cae como una mosca confiada.
Y lo más grave es que, mientras juega a ese escaparate, la alcaldesa olvida lo esencial: Pozuelo de Alarcón es ya una ciudad universitaria.
Aquí conviven siete universidades (Complutense, Politécnica de Madrid, ESIC, Francisco de Vitoria, UNIR, UNED y Universidad Villanueva) con miles de estudiantes y un potencial inmenso. Y eso es lo que debería aprovechar el Ayuntamiento.
Lo difícil, lo ambicioso, lo que realmente daría prestigio sería trabajar por consolidar a Pozuelo como una auténtica ciudad universitaria, con un proyecto serio, con servicios adaptados, con colaboración real con las instituciones que aquí tienen sede. Ese sería el camino. Eso sería política con mayúsculas.
Pero en lugar de eso, Tejero elige lo fácil: regalar el nombre de Pozuelo para que otros lo utilicen como sello de calidad.
Conviene decirlo alto y claro: El nombre de Pozuelo vale dinero. Vale mucho dinero. Y entregarlo a cambio de unas cuantas becas testimoniales es una frivolidad política.
Por supuesto, no voy a ir contra esas ventajas que consiguen los jóvenes vecinos. Voy en contra de esas fotos estupendas y de una propaganda simplona. Pero detrás de la foto no hay política educativa. No hay estrategia. No hay un plan para convertir a Pozuelo en referente universitario. Solo hay, insisto, propaganda.
Y es lamentable. Porque Pozuelo de Alarcón se merece mucho más. Se merece un Gobierno que entienda que su nombre y su prestigio son un activo valiosísimo que no puede regalarse.
Pozuelo no necesita mendigar prestigio, debe crearlo.
Juan Manuel Sánchez






