Ya está aprobada definitivamente la infame e ilegítima Tasa de Basuras: Tejero y Molares han maquillado el atraco con rebajas de chiste pero con la obligación, a cambio, de agradecérselo

La alcaldesa Paloma Tejero y su concejala de Hacienda Lucía Molares han vuelto a insultar la inteligencia de los vecinos de Pozuelo de Alarcón.
Ayer, en el Pleno Ordinario de septiembre se aprobó definitivamente la “rectificación” de la infame e ilegítima Tasa de Basuras. Pero lo que debería haber sido un acto humilde de enmienda, un gesto de rectificación política forzada por la presión ciudadana, acabó siendo otra exhibición de propaganda barata y vergonzosa. Incluso, dando a entender que deberíamos agradecérselo.
Molares no pudo ser políticamente más demagoga: “Nos hubiera gustado evitarla, pero la ley nos lo impide. Aun así, desde el Ayuntamiento hemos hecho todo lo posible para mitigar su impacto y reducir la carga impositiva sobre nuestros vecinos. Lo hacemos con una propuesta equilibrada, creativa y que cumple la ley aplicando importantes bonificaciones y facilitando el pago fraccionado”.
Eso sí, como la concejala gallega tenía mala conciencia política (algo sorprendente en ella) en un momento habló de “reincidente” cuando quiso decir, creo, “redundante” porque se trataba de algo repetido innecesariamente…
Y es significativo porque le debió traicionar el subconsciente. Cabe recordar que la reincidencia es una figura penal que se produce cuando una persona condenada previamente comete un nuevo delito, y por lo tanto, puede ver agravada su pena. Y con esta rectificación, en realidad, lo que hace Molares, inconscientemente, es agravar la pena política que cometió hace un año.
El caso es que ambas forasteras (una desde abajo en el Salón de Plenos y la otra desde arriba de la presidencia) daban la sensación de que nos hacían un favor. Se las veía creciditas. Presumiendo. Sacando pecho por unas rebajas de chiste.
Era insoportable verlas anunciando, con sonrisa impostada, que los jubilados tendrán un 30% de descuento, que las familias numerosas estarán “protegidas” con bonificaciones del 20% o 50%, que los colegios y asociaciones sin ánimo de lucro pagarán menos y que quienes reciclen o composten tendrán ventajas.
Paparruchas. Pura cosmética.
Un maquillaje miserable para tapar la realidad. Esta tasa no era obligatoria hasta abril de 2025 y ellas, con ansia recaudatoria, la adelantaron por la vía rápida a finales de 2024, y ahora, cuando la deberían haber rebajado un 90% porque la van a terminar tumbando los tribunales, siguen en la parra recaudatoria como haciéndonos un favor.
Lo más repugnante es el cinismo con el que Tejero está justificando esta chapuza. Según ella, se hace “para dar respuesta a unos vecinos que nos demandan servicios de calidad y nos piden que les bajemos los impuestos”.
¿Qué impuestos ha bajado usted, señora alcaldesa?
Ninguno. Lo único que ha hecho es inventarse esta tasa nueva. Y encima adelantada. Lo suyo es insultar a los pozueleros mientras se esconde tras notas de prensa huecas y discursos de salón.
Pero lo más grave no es solo el engaño. Es que ninguna de estas dos señoras vive en Pozuelo. Ninguna pagará la tasa que han impuesto con tanta alegría. Ninguna sufrirá el sablazo que ellas mismas decretan desde el confort de sus sueldos públicos.
Y aquí está la obscenidad: Impusieron un brutal impuesto a una ciudad que no es la suya, para tapar agujeros heredados y seguir cobrando como si nada. Como decía Kissinger, el poder es el mayor afrodisíaco y a estas señoras les pone mandar, aunque sea a costa de los vecinos a los que deberían servir.
Para colmo, la rebaja tiene trampa. Porque en Pozuelo acaban de inventar la redistribución inversa: La clase media y trabajadora paga más para que los multimillonarios jubilados de las urbanizaciones de lujo paguen menos.
Una perversión política disfrazada de “equidad” que retrata a este Gobierno municipal, incomprensiblemente del PP. No solo es un disparate económico, es inmoral.
Lo de ayer no fue una rectificación. Fue una tomadura de pelo. Una burla. Otra prueba de que estamos gobernados por personajes sin arraigo, sin sensibilidad y sin vergüenza política.
Pozuelo no se merece a estas forasteras que juegan con nuestro dinero como si fuéramos súbditos agradecidos. Somos ciudadanos, no súbditos. Y aquí ya basta de trampas.
Y lo peor es que, encima, piensan que se lo tenemos que agradecer.
Juan Manuel Sánchez





