El comisario de la Policía Municipal Lorenzo Antolínez se fue de vacaciones y abandonó la seguridad de las Fiestas de la Consolación (con todos los problemas habidos) y debe ser cesado

El comisario jefe de la Policía Municipal de Pozuelo de Alarcón Lorenzo Antolínez no sale de una para meterse en otra. Y si, ayer, pedíamos su dimisión por los graves sucesos del viernes pasado en la Gran Carpa del nuevo Recinto Ferial, hoy no tenemos más remedio que pedir su cese. Ayer apelábamos a su dignidad profesional, hoy apelamos a que la alcaldesa actúe por su falta de integridad profesional.
Y es que, hoy, nos hemos enterado que este estirado Comisario (que nunca debió cruzar el Arroyo Meaques) decidió marcharse de vacaciones durante las Fiestas de la Consolación. En las fiestas grandes de la ciudad, se fue. En los días en los que más falta hacía su presencia, dirección y responsabilidad por los problemas de inseguridad ciudadana que se barruntaban, el irresponsable se fue de vacaciones.
Es algo inaudito.
Es más, debería ya estar cesado. Insisto, no que la alcaldesa Tejero le pida su dimisión sino que lo cese por irresponsable.
Pero me temo lo peor. En el Gran Pozuelo de Alarcón nunca pasa nada. No conviene que pase nada que se puedan enterar en Madrid. Y lo que debería ser motivo de escándalo en cualquier municipio serio, aquí todo indica que se convertirá en otra muestra del desgobierno que se ha instalado en la ciudad.
Y es que todo indica que no basta con señalar al comisario de irresponsable… Eso no es nada.
Quizás (a lo peor, quién sabe) Antolínez se fue de vacaciones en esas fechas, sencillamente, porque la alcaldesa Paloma Tejero se lo concedió.
Los hechos precedentes de todo esto son conocidos y gravísimos. Con una plantilla insuficiente para garantizar la seguridad en los dos recintos feriales, que Tejero creó por puro capricho, el comisario optó por tirar de horas extras de los agentes, pagadas a precio de oro para calmar a los sindicatos policiales.
Una solución de chequera (espero que algún día sepamos la brutal cantidad) que no resolvía nada de fondo, pero que le permitía marcharse tranquilo. Y así lo hizo. Mientras tanto, en la Gran Carpa del nuevo recinto ferial se vivieron avalanchas y escenas de pánico con varios heridos, como contamos ayer, y que pudieron haber acabado en tragedia.
Aunque peor fue lo ocurrido en los encierros. En uno de ellos, un toro empitonó a un chico de quince años que permanece herido de gravedad.
Una barbaridad que demuestra que no había control alguno en ellos y eso que la ley es clarísima:
El Decreto 42/2025, de 9 de julio de la Comunidad de Madrid, prohíbe la participación de menores de 16 años en espectáculos taurinos populares. El artículo 26 no deja margen de interpretación: “Se establece la edad mínima de dieciséis años para participar en los espectáculos taurinos populares”.
Y, sin embargo, en Pozuelo sí participaron. Con la Policía Municipal hablando por los altavoces y haciendo recomendaciones pero sin bajar a pedir documentación a algunos chicos que corrían y a los que no era difícil adivinar que no tenían 16 años, ocurrió el drama que se pudo convertir en tragedia.
¿Por dónde andabas, Chencho?
La lista de despropósitos de las fiestas fue amplia. Por poner otro ejemplo, en la llamada “Quedada”, en la Plaza del Padre Vallet, los agentes de la Policía Municipal (más estrictos que nunca) se dedicaron (con muy poco tacto) a desalojar a vecinos mayores que querían quedarse tranquilamente charlando en la plaza después de cerrar la música, los chiringuitos y los bares.
Era gente que no molestaba a nadie y que, sin embargo, fue tratada como un problema. Madre del Amor Hermoso. Se ve que cuando falta el gato hasta los ratones llevan cascabeles. Y lo digo porque hemos recibido varias quejas de vecinos afectados. “Un poquito de por favor, señores”...
Y para rematar, el caos en la movilidad. Atascos monumentales, conductores atrapados durante horas y ausencia total de un plan de tráfico.
Una ciudad convertida en un embudo por pura incompetencia de quienes tenían que haberlo previsto y haber puesto medidas para impedirlo.
Y todo esto ocurrió mientras el comisario de Policía Municipal estaba de vacaciones. Acojonante.
Pero lo realmente intolerable sería que lo hubiera hecho con el beneplácito de la alcaldesa, insisto.
Si Paloma Tejero sabía que su jefe policial abandonaba la ciudad en las fiestas más importantes del año fue una temeridad.
Pero si no lo sabía, es peor. Quiere decir que la alcaldesa no se entera de nada.
Apostaría por lo segundo.
En cualquier caso, la alcaldesa también tiene que hacérselo mirar porque, en el fondo y en la forma, ella es la responsable política de este desaguisado. Ella ha sido la creadora de un modelo de fiestas basado en el capricho y que ha podido terminar en tragedia. Una tragedia pagada a precio de oro con milongas que, incluso, el Tribunal Administrativo de Contratación Pública de la Comunidad de Madrid tuvo que anular una decisión de la Junta de Gobierno chapucera, por no decir “interesada”.
Lorenzo Antolínez debe ser cesado hoy mismo. Su irresponsabilidad es impropia de alguien que debería ser ejemplo de compromiso en su trabajo.
En cualquier municipio serio, un episodio tan grave provocaría ceses inmediatos y explicaciones urgentes. Aquí, en cambio, el silencio de la alcaldesa pretende tapar lo que ya es un clamor entre los vecinos sobre el cuasi abandono de la seguridad durante las fiestas.
Pozuelo no puede permitir que el comisario de la Policía Municipal se vaya de vacaciones cuando más falta hace.
Amén.
El Capitán Possuelo






