Transparencia de cartón piedra: Tejero y Molares esconden la Cuenta General del Ayto. 2024 a los vecinos (dueños del dinero gastado) poniéndole todas las trabas admvas. posibles

Tiene guasa, y mucha, que la alcaldesa Paloma Tejero ya haya publicado en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid, el pasado viernes 12 de septiembre, que la Cuenta General 2024 del Ayuntamiento de Pozuelo ya está a disposición de quién quiera presentar reclamaciones, reparos u observaciones.
La ley establece que, durante un plazo de quince días a partir de esa fecha, los interesados puedan hacerlo. Pero la letra pequeña de esta decisión esconde la trampa: Para ejercer ese derecho, los vecinos tienen que acudir físicamente al Ayuntamiento y visitar la Secretaría General del Pleno.
Así, en pleno siglo XXI, en el supuesto municipio “puntero” en digitalización y en un Ayuntamiento que presume día sí y día también de transparencia, los pozueleros que quieran saber qué ha hecho el dúo Tejero–Molares con su dinero, en 2024, tienen que desplazarse en persona. Ni rastro en la web municipal, ni acceso remoto, ni posibilidad de consultar el documento desde casa. Nada. Se cumple con el mínimo legal, pero se vulnera el espíritu de la transparencia y el respeto debido a los contribuyentes, dueños de ese dinero.
La maniobra es tan vieja como burda: Se publica lo imprescindible en el BOCM, se coloca el expediente en un despacho oscuro y se confía en que el engorro desincentive a cualquiera que quiera examinar las cuentas.
En un municipio con más de 90.000 habitantes, ¿cuántos vecinos (insisto, dueños de ese dinero) tienen tiempo, ganas y medios para acudir a la Plaza Mayor, pedir cita, y enfrentarse a un expediente lleno de tecnicismos?
El resultado es obvio: casi nadie. Nadie, mejor. Y ahí radica el truco.
Lo más indignante es que, después de poner todos estos obstáculos, el gobierno municipal se envuelve en la bandera de la transparencia. Se llenan la boca con notas de prensa, hablan de digitalización, de gobierno abierto, de rendición de cuentas… Pero a la hora de la verdad, practican una opacidad descarada. La transparencia, para Tejero y para su concejala de Hacienda Lucía Molares es solo un eslogan publicitario, no una práctica real.
Además, conviene recordar que Tejero ya se saltó los plazos de la presentación de la Liquidación presupuestaria. Un incumplimiento que muestra desidia, desorganización y falta de respeto a las normas más elementales de la gestión pública.
¿Qué importancia tendría, entonces, publicar la Cuenta General en la web municipal, advirtiendo que no es definitiva y que se pueden presentar alegaciones?
Ninguna.
Pero claro, esa publicación facilitaría el acceso de los vecinos a la información. Y parece que lo último que desea este gobierno es que los pozueleros puedan fiscalizar lo que se hace con su pasta, que ese año ya fue mucha.
Aquí no estamos hablando de un detalle menor ni de un tecnicismo burocrático. Se trata de las cuentas de todo un año, de la gestión económica de un presupuesto millonario financiado con los impuestos de los ciudadanos.
Los pozueleros tienen derecho a saber, de forma clara y accesible, cómo se ha gastado hasta el último euro. Y un gobierno que se precie debería poner todas las facilidades posibles para que esa información llegara a todos. No ocultarla detrás de un trámite arcaico que obliga a peregrinar físicamente a un despacho.
Es evidente que Tejero y Molares temen la luz. Temen que la ciudadanía descubra la realidad detrás de sus discursos huecos y de sus fotos propagandísticas.
Y es que en esas cuentas se reflejan las prioridades reales del gobierno: dónde se ha gastado, qué proyectos se han retrasado, qué partidas se han inflado, cuáles han quedado en nada y qué facturas de Quislant se han pagado. Ahí no hay relato ni eslogan que valga. Solo números. Y los números, cuando se muestran con claridad, desmontan el maquillaje político.
Por eso el Ayuntamiento de Pozuelo actúa como actúa: cumpliendo con el trámite legal mínimo, pero hurtando a los vecinos su derecho a una información accesible. Y luego, “ea, a presumir de transparencia”.
El problema es que los pozueleros ya no se tragan estos trucos. Saben que este gobierno se mueve entre la chapuza y la mentira. Que Paloma Tejero ha convertido la transparencia en un chiste y que Lucía Molares ha hecho de la Hacienda municipal un instrumento opaco, diseñado más para protegerse de los vecinos que para servirlos.
El caso de la Cuenta General del Presupuesto 2024 es solo una prueba más.
El Ayuntamiento de Pozuelo no quiere que la gente sepa qué se hace con su dinero. Y mientras tanto, seguirá presumiendo de modernidad, de digitalización y de cercanía.
Pura fachada.
Transparencia de cartón piedra.
Manolo Pérez






