La obra del túnel de El Colector-Interceptor ha terminado: Un hecho histórico para Pozuelo que la alcaldesa Tejero no ha sabido valorar ni vender, entretenida en las fiestas de un barrio

El pasado viernes concluyó oficialmente la excavación del Colector-Interceptor aguas pluviales de Pozuelo de Alarcón, una de las infraestructuras hidráulicas más ambiciosas de España en la última década y, sin duda, la obra más importante para el futuro de esta ciudad en los últimos 20 años y que era absolutamente necesaria para desbloquear el desarrollo ARPO.
Un colector que transformará la ciudad completamente y del que hemos hablado muchas veces en El Correo de Pozuelo (en este enlace lo pueden comprobar).
Un hito técnico que se alcanzó cuando la tuneladora “Lady Madrid” rompió la última pared del túnel en la urbanización Los Álamos, culminando así dos años y medio de trabajo a 50 metros de profundidad con alguna pequeña interrupción (como cuando hubo que parar las obras por encontrar restos arqueológicos en Parque Valladares).
La magnitud de lo conseguido es incuestionable. Estamos hablando, como hemos contado tantas veces, de un colector-interceptor de 4,5 kilómetros de longitud y 4,5 metros de diámetro, con capacidad para almacenar hasta 75.000 metros cúbicos de agua.
Su misión es desviar los caudales de los arroyos Los Álamos, Bularas, Las Pozas y Las Viñas hacia el Arroyo Valladares, protegiendo a Pozuelo frente a inundaciones y fenómenos meteorológicos extremos. Esta infraestructura se convierte, además, en el quinto tanque de tormentas más grande de la Comunidad de Madrid.
Detrás de estas cifras se esconde también un logro tecnológico y humano: “Lady Madrid”, una tuneladora de 82 metros de longitud y 5,3 de diámetro, transportada por piezas desde varios países europeos, ha trabajado de manera continua día y noche durante más de 900 días.
Dentro de ella, un equipo de 11 operarios ha controlado la perforación milímetro a milímetro, sacando los escombros por un tren subterráneo construido para la ocasión. Un esfuerzo que merece reconocimiento y que marca un antes y un después en el desarrollo urbano de Pozuelo.
Y es que el colector no solo protege al municipio de inundaciones. Es, sobre todo, la llave que desbloquea proyectos urbanísticos largamente atascados como ARPO (con 5.600 viviendas previstas), el Eje Pinar, Huerta Grande, los Sectores de Empleo I y II, la Universidad Francisco de Vitoria y hasta diez ámbitos más.
En total, más de 7.500 viviendas podrán ser realidad gracias a esta obra, que llevaba proyectada más de dos décadas sin ver la luz.
La inversión ha sido compartida entre el Ayuntamiento de Pozuelo y la Entidad Urbanística Colaboradora, que agrupa a 16 sectores privados.
En total, unos 60 millones de euros, de los cuales 13 han salido de las arcas municipales. Una cifra elevada pero que representa una apuesta de futuro para un municipio que aspira a crecer y modernizarse.
Con todo esto sobre la mesa, cabría esperar que el Gobierno del Ayuntamiento del Gran Pozuelo de Alarcón y, en especial, su alcaldesa Paloma Tejero, hubiesen dado a este hito la relevancia pública que merece. Sin embargo, lo ocurrido ha sido justo lo contrario: No ha hecho nada. Solo la UTE formada por ASCH y MARCO ha informado de este hecho histórico tras el cale definitivo en la urbanización Los Álamos, como dije más arriba.
¿Alguien sabe por qué el Gobierno de Tejero no ha vendido tan importante hecho?
Pozuelo de Alarcón será otra ciudad tras esta obra y Tejero, que fue concejala de urbanismo de esta ciudad hace años (parece mentira) ha seguido volcada en unas fiestas cutres y repetitivas de un barrio de Pozuelo.
Es incomprensible que el Gobierno municipal no haya querido convertir la finalización del colector en el gran acontecimiento institucional que es. El avance de una obra hidráulica de esta envergadura debería haberse comunicado con transparencia, detalle y orgullo. Los vecinos merecen esa información.
Se les debería haber explicado qué supone esta infraestructura para la seguridad de la ciudad, para el futuro de sus hijos y para el desarrollo económico y urbanístico de Pozuelo.
En vez de eso, la alcaldesa lo único que ha hecho ha sido limitarse a posar en la salida de la tuneladora “Lady Madrid” cuando vino a visitar la obra Isabel Díaz Ayuso.
El contraste resulta doloroso. Mientras se gastan energías y recursos en organizar festejos mediocres que no aportan nada al prestigio de la ciudad, se relega a un segundo plano un proyecto que cambiará Pozuelo para siempre. Es de una falta de visión política que asusta. Pero también de un desprecio a la obligación de informar con rigor y claridad a los vecinos.
El Colector de Pozuelo no es una obra cualquiera. Es la infraestructura que permitirá que los planes urbanísticos del municipio avancen tras décadas de parálisis. Es también un escudo frente a fenómenos climáticos. Debe ser que nuestro Gobierno no recuerda o no sabe la que se montó en Pozuelo hace 40 años. Por miedo a aquello, precisamente, se optó por un colector-interceptor de aguas pluviales y no por un estanque de tormentas. O por eso se justificó.
Y no importa ahora todas las vicisitudes, abusos y trapicheos que ha habido que soportar y que espero que algún día salgan a la luz y que los que lo hicieron lo paguen… No debe haber pelillos a la mar ni olvido ni perdón. Pero ahora, terminado o a punto de terminar este “obrón”, hay que mirar hacia adelante porque es algo grande y lo que queda es coser y cantar.
E, insisto, el Gobierno debería haber estado a la altura de la importancia de esta obra. Pero, una vez más, no lo ha estado. Prefiere esconder la trascendencia bajo una capa de fiestas sin alma.
Y con ello, Pozuelo ha perdido la oportunidad de sentirse orgulloso de un logro que merece ser celebrado como un hito histórico para la ciudad.
Amén.
El Capitán Possuelo





