Tejero prometió, en programa electoral, la mejora de los caminos del Monte de Pozuelo pero no la ha hecho y el incendio pasado lo convirtió en un polvorín sin cortafuegos

El incendio del viernes pasado en el Monte de Pozuelo fue el resultado de algo anunciado. Afortunadamente pudo apagarse con rapidez pero el peligro fue enorme y, si el viento hubiera soplado con fuerza, estaríamos lamentando una tragedia. Y todo porque, una vez más, el Gobierno de Paloma Tejero ha decidido mirar hacia otro lado en algo tan básico como la conservación de los caminos públicos de ese monte.
El Monte de Pozuelo es privado (algunos mantenemos la esperanza de que algún día sea público como lo fue en el Siglo XIX) pero sus tres caminos principales son públicos por sentencia judicial firme desde 2017.
Y eso significa que el Gobierno del Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón está obligado a cuidarlos. No se trata de una cortesía ni de un gesto voluntario sino de una responsabilidad municipal.
Además, esos caminos son mucho más que sendas para pasear. Son cortafuegos naturales, auténticas barreras que pueden salvar el bosque y evitar que las llamas se propaguen. Pero ahí están (siguen) llenos de maleza y vegetación seca, convertidos en combustible esperando la chispa adecuada.
Y lo más sangrante es que Paloma Tejero lo sabía y lo prometió. El punto 105 de su programa electoral era clarísimo: “Impulsaremos el acondicionamiento y mejora de los caminos públicos del Monte del Pozuelo, como gran corazón verde de la ciudad, para el uso y disfrute de todos los vecinos”. Puro humo electoral. Han pasado más de dos años de su gobierno y no se ha hecho absolutamente nada. Ni un metro limpiado, ni una rama seca retirada.
Esto no es nuevo. Ya desde los tiempos de la olvidable Susana Pérez Quislant, en 2016, se viene repitiendo la misma tomadura de pelo: Se presupuestan cantidades para mejorar y limpiar estos caminos, se anuncia como una gran inversión (aunque no es inversión sino simple conservación) y, finalmente, nunca se ejecuta. Ese dinero queda guardado para presumir de superávit a final de año o para tapar agujeros contables, mientras el monte sigue abandonado a su suerte.
Qué yo recuerde:
En 2016, la Quislant dijo en relación a la rehabilitación de los caminos del Monte de Pozuelo:
«Se trata de una prioridad. De hecho en 2015 se encargó un proyecto de recuperación con una inversión prevista de 573.000 euros. Y el Ayuntamiento está en disposición de ejecutar esta obra en el momento en que cuente con la autorización judicial pertinente».
El día 1 de marzo de 2017 recibió dicha autorización pertinente:
“Una sentencia confirma que la mayoría de los caminos del Monte de Pozuelo son públicos.
El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción Número 1 de Pozuelo de Alarcón ha dictado una sentencia que confirma la titularidad pública de cuatro caminos que cruzan el Monte de Pozuelo, mientras que declara la titularidad privada de otros dos”.
En el Pleno de 19 de abril de 2018, Somos Pozuelo presentó una moción:
“La moción de Somos Pozuelo para la recuperación y protección de los caminos públicos del municipio salió adelante en el Pleno del Ayuntamiento del municipio celebrado ayer. Gracias a su aprobación se elaborará un inventario que garantizará el reconocimiento de dichos caminos como patrimonio público de Pozuelo, lo que implica que las administraciones deberán preservarlos, protegerlos y conservarlos”.
El 30 de noviembre de 2020 se anunció como inversión la recuperación de los caminos del Monte de Pozuelo en el presupuesto de 2021…
Pero en 2022, aquello ya era un polvorín y como Quislant sabía que ya no seguiría de alcaldesa, lo olvido. Y el que venga detrás que arree…
¿De qué sirve tener en 2025 más de 170 millones de euros de presupuesto municipal si no se destinan unos pocos para proteger un patrimonio medioambiental único?
El Monte de Pozuelo no es un solar cualquiera. Sus más de 450 hectáreas de bosque mediterráneo son un tesoro natural y una garantía de calidad de vida para todos los vecinos. Pero este Gobierno, igual que los anteriores, prefiere usarlo para hacerse fotos de campaña y luego olvidarlo.
La alcaldesa Paloma Tejero demuestra que su política forestal es, sencillamente, la política del abandono. Mucho anunciar, mucho prometer, mucho vender humo, y nada hacer.
Mientras tanto, el monte sigue en peligro de arder. El fuego del viernes no fue una casualidad, fue una advertencia. Y si no se actúa ya, la próxima vez puede ser demasiado tarde.
Y no hay excusa posible. La conservación de esos caminos públicos es una obligación legal, no una opción.
Y si Tejero tiene que demostrarlo con hechos inmediatos, no con titulares de prensa ni promesas que se lleva el viento. Porque cada día que pasa sin limpiar y acondicionar esos caminos es un día más cerca del desastre.
Juan Manuel Sánchez






