Política trapacera: Tejero y Molares ocultan la Liquidación del Presupuesto 2024 en la maraña de la Cuenta General y la sacan en pleno agosto para que nadie se entere de su gran desastre

La política trapacera de la alcaldesa Paloma Tejero está llegando a su culmen. A su máxima expresión. Aunque, a veces, pienso que mientras tenga a su lado a Lucía Molares aún tiene trecho de crecer en la marrullería política. La concejala gallega es una máquina de la artimaña.
Ayer, en esta misma columna, hablaba de la ocultación de la Liquidación del Presupuesto 2024 a los vecinos (dueños del dinero) mientras, autocráticamente, pedía a la Oposición que, en agosto, preparase enmiendas antes del 2 de septiembre.
Me equivoqué. Es peor todavía. Tejero y Molares no solo no dan a conocer esa Liquidación presupuestaria del ejercicio 2024 (siguen sin publicar el Acta de la Junta de Gobierno del 6 de agosto) sino que, para taparla (con la clara intención de diluirla para esconderla) han corrido para meterla en la Cuenta General de 2024.
De hecho, para llevar a cabo la Liquidación han tardado 8 meses, en cambio, para la Cuenta General apenas han tardado dos semanas en hacerla…
Son muy listas estas chicas. Como no quieren que se sepa si hubo déficit o superávit (todo indica que déficit y grande) meten la liquidación en la Cuenta General (que es un lío contable del carajo la vela) y, oiga, a quien Dios se la dé que la Consolación se la bendiga… Y ellas, de rositas.
Les recuerdo que la Cuenta General es el documento contable que refleja de forma completa la situación económica, financiera y patrimonial del Ayuntamiento a final de cada ejercicio.
Se aprueba normalmente en el primer semestre del año siguiente y luego se remite a la Cámara de Cuentas de la Comunidad de Madrid.
En términos prácticos, incluye:
Liquidación del Presupuesto
Balance de situación (patrimonio)
Cuenta del resultado económico-patrimonial
Estado de tesorería y flujos de efectivo
Memoria y anexos.
Un carajal, vaya, en el que se pueden disimular todas las trampas del mundo. Y eso parece que han hechos Tejero y Molares, confiando en la suerte de que la Cámara de Cuentas de la Comunidad de Madrid no se fije en ella (Quislant tuvo mala suerte con la Cuenta General de 2020). Y, si se fija, a saber dónde estará esta tropilla de forasteras. Échenle un galgo. Ellas son como las viejas turroneros que iban de feria en feria sin que les manchase el polvo del camino…
En resumen, la Cuenta General es una visión global (presupuesto + patrimonio + deuda + tesorería) y la Liquidación del Presupuesto es la fotografía precisa de cómo se ejecutó el presupuesto anual, base para calcular superávit/ déficit y remanente.
Y esto es lo que Tejero y su consejera áulica Molares no quieren que sepamos y por eso tratan de liarlo todo. Su famosa “operación asfalto” política que todo lo tapa…
Y es que la alcaldesa Paloma Tejero y su concejala de Hacienda Lucía Molares han decidido jugar sucio: Ocultar la Liquidación del Presupuesto 2024 enterrándola en la Cuenta General del Ayuntamiento… Así de fácil.
¿Y, como lo han hecho?
Enmarañándolo todo.
Siempre se había publicado la liquidación sola…
Incluida, la de 2023 y ya estaba este equipo de Gobierno pero entonces no había que ocultar nada. Pero ahora montan el lío…
Y no es un despiste ni un error técnico. Es una maniobra política deliberada para evitar que los vecinos conozcan a tiempo las cifras reales de su gestión. Porque si los datos fueran buenos, ya estarían presumiendo de ellos en pancartas.
La Liquidación del Presupuesto no es un simple documento contable. Es la radiografía exacta de cuánto se ha ingresado, cuánto se ha gastado y cuánto dinero queda libre para invertir sin subir impuestos ni endeudarse. Por ley, debe estar lista y publicada antes del 1 de marzo, precisamente para que los ciudadanos puedan fiscalizar el ejercicio sin demoras.
¿Y qué han hecho Tejero y Molares?
Meterla con calzador dentro de la Cuenta General un documento global que tarda meses en aprobarse y que, por su complejidad, es ideal para diluir la información relevante entre balances patrimoniales y memorias técnicas.
Un truco tan viejo como trapacero: Esconder la realidad tras montañas de papeles.
Pero ¿por qué este empeño en ocultar datos?
Porque la verdad duele. Significa fracaso de gestión y estas “turroneras” no se lo pueden permitir. Se acabaría su carrera política ambulante.
¿Acaso la tasa de basuras, cobrada con adelanto y sin pudor, no ha maquillado los ingresos artificiales que necesitaban?
¿Acaso el gasto real en inversiones no coincide ni de lejos con lo prometido?
¿Quizá el remanente de tesorería (la “hucha” municipal) no es tan abultado como repiten a coro y no conviene que se sepa?
¿O, tal vez, porque finalmente se sabría la cantidad exacta de dinero pagado en las facturas que dejó Quislant en los cajones y es una cifra escandalosa?
Sea cual sea el motivo, la falta de transparencia es brutal. Paloma Tejero y Lucía Molares prefieren un Ayuntamiento oscuro antes que rendir cuentas ante el Pleno y, lo que es más importante, ante los vecinos. Total, a ellas qué más le da si se van a ir de la ciudad en menos de dos años.
Pozuelo de Alarcón, uno de los municipios, dicen, más ricos de España, tiene una gestión de pobre y una transparencia de boca de lobo. Un gobierno que esconde cifras como si fuesen secretos de Estado para que no se le vean las enaguas.
Si la alcaldesa y su concejala de Hacienda creen que los pozueleros son ingenuos, se equivocan. Simplemente, tienen algo que ocultar.
La Liquidación del Presupuesto 2024 debe publicarse ya y de forma independiente. Sin trampas. Sin rodeos. Y los vecinos (aunque solo sea uno) tienen derecho a saber si su dinero se gestiona con rigor o a estilo compadre.
Amén.
El Capitán Possuelo






