Agosto, ese mes tan hábil para la transparencia municipal que el Gobierno del PP de Tejero usa para tapar su mala gestión y faltar al respeto a la Oposición. Un artículo de Patricia Cabal

En Pozuelo de Alarcón, gobernado por mayoría absoluta del Partido Popular, parece que el calendario administrativo se rige por las mareas y no por el Reglamento Orgánico del Pleno. La cuenta general de 2024, que según la normativa debería haberse aprobado en marzo de 2025, ha decidido hacer su aparición estelar en agosto. Porque claro, ¿qué mejor momento para estudiar 134 millones de euros de presupuesto que entre maletas, obras en los despachos y el cierre generalizado de la administración?
Como una Sorpresa de verano, nos ha llegado la Cuenta General con sabor a improvisación. El 6 de agosto, en plena canícula, la Junta de Gobierno Local aprobó la Liquidación del Presupuesto 2024. Y el 19, como quien deja una nota en la nevera, se nos envía a los concejales para su estudio.
¿Plazo?
Quince días naturales. Porque el rigor contable, como el gazpacho, se sirve frío y rápido.
No se trata de que la Oposición no quiera trabajar en agosto. Se trata de que estudiar una cuenta general requiere tiempo, documentación, acceso a despachos (cerrados por obras, por cierto, sin previo aviso) y algo más que buena voluntad. Requiere respeto institucional. Y eso, parece, escasea más que el aire acondicionado en los edificios públicos.
La transparencia, de la cual presumen constantemente, sólo si se puede esconder bajo una sombrilla. La gestión del PP en Pozuelo tiene un don especial para la opacidad. La cuenta se aprueba tarde, se entrega sin aviso, y se exige su análisis en tiempo récord.
¿Por qué tanta prisa ahora?
¿Por qué tanto retraso antes?
¿Qué se oculta tras este calendario caprichoso?
Los vecinos, verdaderos dueños del dinero público, siguen sin acceso a la información. La web municipal no publica el Acta de la JGL en la que se aprobó la Liquidación, no hay nota informativa, no hay explicación. Solo silencio. Y, mientras tanto, la Oposición debe revisar un documento técnico en pleno agosto, como si fuera una novela ligera de playa.
Desde Más Madrid Pozuelo no queremos maniobras estivales, exigimos respeto institucional.
La política no puede convertirse en un juego de escondite. La rendición de cuentas no se toma vacaciones. Y la oposición no está para hacer de notaria de decisiones unilaterales, sino para fiscalizar, proponer y defender los intereses de los vecinos.
Exigimos que se respete el Reglamento Orgánico del Pleno, que se informe con antelación, que se habiliten los medios necesarios para el trabajo institucional, y que se deje de utilizar agosto como cortina de humo para decisiones que afectan a toda la ciudadanía.
Porque no es cuestión de trabajar en agosto. Es cuestión de trabajar con coherencia, con transparencia y con respeto. Y eso, señora Tejero, no se improvisa.
Tenemos un gran respeto a quienes nos confiaron su voz y queremos dejar bien claro que ser concejala no es solo revisar cuentas, asistir a plenos o levantar la mano. Es representar a quienes creen en una forma distinta de hacer política más honesta, más transparente y más humana. Y eso no se puede hacer entre prisas, despachos cerrados y documentos enviados como si fueran folletos de supermercado.
No estamos aquí para aceptar lo inaceptable. Estamos aquí para defender el derecho de cada vecino a saber cómo se gestiona su dinero, a participar en las decisiones, y a confiar en que su Ayuntamiento no actúa a escondidas.
Así que sí, trabajaremos en agosto. Pero también alzaremos la voz. Porque la democracia no se suspende por vacaciones. Y porque el respeto institucional empieza por respetar a quienes nos eligieron.
Patricia Cabal
Concejala de Más Madrid Pozuelo





