Tejero nunca entendió las posibilidades que la Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de Pozuelo ofrece, estando entre las 15 mejores del mundo: Es lo que pudo haber sido y no fue. Bah

Hay decisiones políticas que se miden no por lo que hacen, sino por lo que dejan de hacer. Y en este caso, el mayor error de Paloma Tejero como alcaldesa de Pozuelo de Alarcón no está en algo que haya hecho mal, sino en algo que no ha hecho en absoluto: Buscar el Prestigio de la ciudad.
Por ejemplo, aprovechando la joya cultural que tiene en la Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid (ECAM), para proyectar a Pozuelo de Alarcón como lo que podría ser: Una referencia cultural internacional.
Pero se perdió entre chuminadas, tapar los caprichos de Susana Pérez Quislant y sus facturas sin pagar y en intentar cambiar la idiosincrasia de la ciudad con su obsesión por construir vivienda pública para alquilar a bajos precios (y acercarnos a otro tipo de ciudad) o en cabrear a los vecinos con impuestos y alocadas decisiones.
Lo tenía cerca, pero no lo supo ver.
No supo ver que en Pozuelo está ubicada una institución que ahora es noticia: Ha sido elegida entre las quince mejores escuelas de cine del mundo, según The Hollywood Reporter. Y lleva siendo premiada por séptimo año consecutivo.
La prestigiosa revista de cine, televisión y entretenimiento, para elaborar esta clasificación, ha contado con la opinión de educadores, profesionales del cine, estudiantes y expertos en este campo, que han valorado aspectos como la calidad de su modelo educativo, la innovación en las enseñanzas, sus instalaciones y los logros alcanzados. Por lo que la distinción no es una broma.
Y es que ECAM es una institución que ha formado a más de 4.500 profesionales, muchos de ellos son hoy referentes en la industria. Un espacio donde cada año se realizan más de 200 rodajes, donde se forman técnicos, guionistas y directores con un nivel de empleabilidad superior al 70%. Y, por si fuera poco, la única representación madrileña en ese prestigioso ranking.
Y, sin embargo, la alcaldesa, insisto, parece no ver el tesoro que tiene en su propio municipio.
Y eso que en el punto 82 de su programa electoral, Paloma Tejero prometía textualmente: “Fomentaremos la imagen de Pozuelo como CIUDAD DEL CINE, mediante la firma de un convenio de colaboración con la Escuela de Cine de la Comunidad de Madrid, ECAM, para formar y potenciar entre nuestros jóvenes las artes escénicas y audiovisuales”.
Era una promesa clara, concreta y fácil de cumplir. Una promesa que no pedía grandes inversiones ni complicadas obras públicas ni siquiera colaboración publico-privada. Pedía voluntad política, visión cultural, capacidad de trabajo y capacidad de colaboración.
Pero lo que hemos visto en estos dos años de gobierno es otra cosa. Por ejemplo, en estas terceras Fiestas de la Consolación de su legislatura tan vulgares como siempre, que siguen con olor a panceta, pensadas para contentar a unos pocos y para cabrear a muchos, y un olvido casi absoluto de la Cultura.
La Cultura con mayúscula. La que genera Prestigio. La que construye marca de ciudad. La que abre puertas al mundo.
Mientras el Gobierno de la Comunidad de Madrid invierte en un convenio con la ECAM para organizar el ECAM Fórum (un gran evento internacional con incubadoras de largometrajes, laboratorios de series y encuentros de coproducción con invitados nacionales e internacionales) el Gobierno del Ayuntamiento de Pozuelo mira para otro lado.
Con lo fácil que sería que, con su colaboración, se organizase un festival de cine aficionado. O una exposición relacionada con el cine. O una modesta gala para acercar este patrimonio cultural a los vecinos. Algo que le diera prestigio a la ciudad y sirviese, políticamente, para unir los Mil Pozuelos, ese mal de origen que hace que no exista sentimiento de pertenencia a la ciudad y que Pozuelo de Alarcón sea solo una Federación de Urbanizaciones…
Y es que apoyarse en la ECAM es tan importante que supera el concepto ‘evento’. Se trata de una filosofía de ciudad. París tiene su cine en la Cinémathèque Française. San Sebastián tiene su festival internacional. Málaga se ha reinventado con su festival de cine español. Ya sé que las comparaciones son odiosas pero ¿Qué ofrece Pozuelo siendo sede la prestigiosa ECAM?
Pozuelo podría haberse convertido en la Ciudad del Cine de Comunidad de Madrid. Podría haber aprovechado su cercanía a Madrid y su vínculo con la ECAM para convertirse en un escaparate de talento, industria y creatividad. Y más teniendo, en la propia Ciudad de la Imagen, las soberbias salas de cine de Kinépolis y todo lo que lleva consigo la Ciudad de la Imagen.
Pero no, no se ha hecho nada ni creo que se haga.
La oportunidad estaba ahí, servida en bandeja. La ECAM no es un recurso abstracto, es un motor cultural real: Programas de alfabetización audiovisual para escolares, másteres pioneros, talleres gratuitos, conexión directa con la industria, incluso una cátedra de cinematografía y, desde luego, un reconocimiento internacional que pocas ciudades en el mundo pueden presumir de tener.
Pero Paloma Tejero no lo ha visto. Solo ve a esta ciudad por un agujerito y sus asesoras ni eso siquiera miran por el agujerito. Políticas menores. Pelotas que van y vienen donde les manden o se lo ganen a base de sumisión.
El Gobierno de Pozuelo ha preferido el camino fácil: Fiestas de barrio disfrazadas de grandes eventos, la política de la panceta y la carpa, en lugar de un proyecto cultural que sitúe a Pozuelo en el mapa. Y eso, para una ciudad con el potencial económico, social y cultural de Pozuelo, es más que un error: Es un desperdicio histórico.
La Cultura no es una ocurrencia para llenar huecos en la agenda. Es una filosofía política. Un compromiso con el prestigio, la identidad y la proyección internacional de una ciudad. Y cuando se ignora esa dimensión, lo que se pierde no se recupera.
El Pozuelo que pudo ser está ahí, en la Ciudad de la Imagen, esperando. Solo hace falta que alguien mire en la dirección correcta y entienda que el verdadero lujo no está en traer orquestas de verbena y cantantes venidos a menos sino en convertir la ciudad en un referente cultural que sus vecinos puedan sentir orgullo y que el mundo entero reconozca.
Pero, por ahora, esa es la historia de lo que pudo haber sido y no fue.
Amén.
El Capitán Possuelo






