Esto también es el Gran Pozuelo de Alarcón: A Tejero se le olvida homenajear a Miguel Ángel Blanco y mañana hará un simulacro indigno aprovechando el Pleno. Una desvergüenza total

Esto también es cosa del Gran Pozuelo de Alarcón:
La alcaldesa Paloma Tejero se olvida de homenajear al mártir Miguel Ángel Blanco en el aniversario de su secuestro y asesinato, y, cuando la indignación empieza a subir de tono tras las repetidas denuncias del olvido de El Correo de Pozuelo, decide improvisar un simulacro de acto oficial mañana jueves para salvar la imagen. Y, encima, aprovechando el Pleno del Ayuntamiento. Ni siquiera disimula. Y, lo que es peor, sin una sola muestra de vergüenza política…
Este jueves, 17 de julio, a las 9:00 de la mañana, la alcaldesa de Pozuelo leerá un manifiesto y colocará una corona en memoria de Miguel Ángel Blanco en el Patio de las Tres Culturas del Ayuntamiento. Toma homenaje cutre.
Y lo hace por necesidad política. Por orden, seguramente, del aparato del partido o por miedo al escándalo. Otro olvido más, alcaldesa. Y es que hasta ayer mismo, en Pozuelo no había ni una línea publicada, ni una nota de prensa, ni un bando, ni un mísero tuit institucional sobre el 28º aniversario de uno de los crímenes más atroces cometidos por ETA.
Simplemente, la alcaldesa se había olvidado.
Y no estamos hablando de un despiste cualquiera. No es una cuestión menor de agenda. Miguel Ángel Blanco fue asesinado por no ceder al chantaje de los asesinos. Fue asesinado por defender la ley y la democracia. Fue asesinado por representar la dignidad de una nación. Y su figura, hoy más que nunca, debería estar en la cabeza de cualquier responsable público. Especialmente de alguien que presume de ser del Partido Popular. Especialmente de una alcaldesa que forma parte de un partido que debería tener como símbolo imborrable el sacrificio de aquel joven concejal de Ermua y actual Presidente de Honor de las Nuevas Generaciones del Partido Popular.
¿Qué tiene en la cabeza Paloma Tejero para olvidarse de esto?
¿Qué clase de política es incapaz de programar un homenaje digno a Miguel Ángel Blanco en una ciudad tan pepera como Pozuelo de Alarcón?
¿Qué clase de sensibilidad demuestra quien permanece callada mientras toda España recuerda a un mártir de la democracia?
La respuesta es clara: ninguna. Ni política, ni sensibilidad, ni memoria.
No debe ser fácil para esta gente pensar y mascar chicle.
La alcaldesa ha demostrado que vive instalada en la frivolidad institucional. Que gobierna a base de fotos, titulares y sonrisas de cartón piedra. Que no entiende la gravedad de lo que está ocurriendo en este país, donde los herederos políticos de ETA ya no solo están blanqueados, sino que pactan con el Gobierno de España. Que no le preocupa ni la historia ni la verdad, sino mantener su agenda de postureo.
Mientras Pedro Sánchez gobierna gracias a quienes aún no han condenado el asesinato de Miguel Ángel Blanco, mientras se vacía de contenido la lucha contra el terrorismo y se premia con beneficios penitenciarios a sus autores, la alcaldesa de Pozuelo se permite el lujo de no tenerlo en cuenta. De no mencionarlo. De no recordarlo. De no organizar, como es su obligación institucional y moral, un homenaje público a la altura del sacrificio de aquel joven vasco asesinado por ETA en 1997.
Y ahora, con el escándalo en puertas, se monta deprisa y corriendo un acto que ni emociona ni conmueve. Porque lo que duele no es el contenido de ese simulacro. Lo que duele es el vacío anterior. La indiferencia. El silencio. La ausencia total de iniciativa. La cobardía de quien no se atreve a defender con firmeza lo que representa Miguel Ángel Blanco.
Señora Tejero, su obligación no era improvisar un homenaje 72 horas después del aniversario. Su obligación era haberlo tenido en mente desde el primer minuto. Su obligación era liderar, convocar y dar ejemplo. Es de primero de política aprovechar las sinergias que producen los aniversarios.
Hacerlo mañana y a escondidas no vale para nada.
El recuerdo de Miguel Ángel Blanco no es patrimonio de un partido. Es una línea roja democrática. Y usted ha cruzado esa línea con su olvido. Muchos vecinos de Pozuelo no lo van a olvidar. Porque hay errores que no se arreglan con un discursito y una corona. Ni con un acto forzado. Ni con una foto.
Su silencio ha sido clamoroso. Su improvisación, patética. Y su falta de convicción, imperdonable.
Y yo que pensaba que estaba aprendiendo… Ca…
Lo que natura non da, Salamanca non presta.
Amén.
El Capitán Possuelo






