Rafa Mora o cómo convertir el cuartelillo de la Policía Municipal de Pozuelo en un plató de TV: En la academia no le deben haber enseñado que la primera virtud de un policía es la discreción

No sé qué entiende Rafa Mora por ser Policía Municipal de Pozuelo de Alarcón. No lo sé. Pero estoy convencido de que no lo ha entendido bien. La extraña fama de esta ciudad debe haberle desordenado las entendederas. Como a tantos.
Pozuelo de Alarcón, el gran Pozuelo de Alarcón, parece que no tiene solución. No la tiene. Y lo peor es que su Gobierno Municipal no hace absolutamente nada para remediarlo. Tal vez porque muchos de sus miembros están solo de paso. En campaña permanente hacia otro destino mejor. Mientras tanto, esta ciudad sigue siendo noticia nacional por cosas que la ridiculizan. Y a ellos les da igual. Algunos incluso sacan pecho. Como si ser trending topic por razones poco edificantes fuera una medalla…
Y ahora, como si nada, aparece Rafa Mora. Sí, ese Rafa Mora. El extertuliano de Telecinco. El que fue “tronista”, luego “opinador”, luego personaje de sí mismo y, ahora, Policía Municipal de Pozuelo de Alarcón. Con el número 1 en la oposición, nada menos. Como suena.
No voy a entrar en los rumores que circulan por los pasillos del Ayuntamiento y el propio cuartelillo de la calle San Juan de la Cruz sobre cómo se desarrolló ese proceso selectivo. No. Mientras no se demuestre lo contrario, hay que decir que el señor Mora ganó su plaza en buena lid. Legalmente. Limpio. Número 1. Ahí es nada. Puf, que cosas.
Sobre todo pensando que también se presentó en Alcobendas y en Alcalá de Henares y que allí no pasó de los primeros ejercicios. Pero claro, eso fue allí. Aquí es otra cosa. Otra cosa. Ahora ha brillado. Rafa Mora, de cero a cien. De Sálvame a ser policía de la ciudad más rica de España. Hay quien llama a eso reinvención. Yo lo llamo otra cosa, pero no la voy a escribir aquí.
Pero el problema de todo esto no es que el señor Rafa haya aprobado. El problema es la batahola que montó en su día. El ruido. El espectáculo. La foto. Y la que se ha vuelto a montar ahora solo porque ha jurado bandera y principios constitucionales en la academia de la carretera de Colmenar. Madre del Amor Hermoso.
¿Volverá a montar show cuando se incorpore a la Policía Municipal de Pozuelo para hacer las prácticas?
¿O cuando apruebe esas prácticas?
¿Es que no te han enseñado en la academia que la primera virtud de un policía es la discreción?
¿A qué viene tanta difusión?
¿Quién ha enviado la nota de prensa?
¿Sigue teniendo manager?
¿Por qué aparece en todos los medios?
¿Quién se está frotando las manos con esta historia?
¿Está Neflix detrás?
Ser policía municipal en general y, en Pozuelo de Alarcón más, es ser un servidor público y está prohibido convertir la ciudad en un plató de televisión.
Pozuelo, pobre Pozuelo, ya está bastante frivolizado. Bastante ridiculizado. Bastante distorsionado. Y cuando uno cree que ya no puede pasar nada más absurdo, aparezca Rafa Mora uniformado y sonrisa de photocall. Y todos los medios detrás. Como si eso fuese lo importante.
A su favor, y esto hay que subrayarlo, el señor Mora no ha hecho declaraciones. No ha dicho nada. Y eso, créanme, es de agradecer. Hubiera sido de aurora boreal verle declarar a cámara que viene a “proteger y servir”. O que su vocación ha sido siempre patrullar por la Avenida de Europa. En coche, claro, y poniendo cara de Starsky y Hutch.
Relájate, Rafa. Tápate un poco. Bájale volumen al personaje. Guarda el “famoseo” en el cajón de la taquilla. Porque si has elegido esta profesión, bienvenido… Pero no eres la estrella de nada. Eres un agente más. Y eso, en una ciudad tan disparatada como esta, ya es bastante.
Ah, y es por tu bien… Aquí la estrella es el Comisario Antolínez y no le gusta que le hagan sombra…
En Pozuelo solo hay un sheriff.
No sabes dónde has puesto la era…
Juan Manuel Sánchez






