El Pueblo Existe denuncia que la diferencia entre dos alcaldesas del PP está en escuchar al Vecino: No es lo mismo Mariola Vargas (Collado Villalba) que Paloma Tejero (Pozuelo de A.)

La política municipal es muy sencilla. Se trata de escuchar a los vecinos que son los que pagan todo con sus impuestos.
Por eso, la diferencia entre dos alcaldes puede resumirse en algo tan simple -y tan profundo- como eso. Mientras unos gobiernan desde el despacho, blindados por asesores, notas de prensa y filtros de realidad, otros pisan la calle, miran a los ojos y atienden lo que se les dice, aunque no les guste.
No es una cuestión de ideología, sino de actitud. En tiempos de desconexión política, la cercanía auténtica se convierte en un valor escaso y, por tanto, esencial. Y ahí es donde se traza la línea entre un alcalde de verdad y uno que solo lo parece.
Y me estoy refiriendo, concretamente, a dos alcaldesas Mariola Vargas (Collado Villalba) y a Paloma Tejero (Pozuelo de Alarcón) porque, aunque ambas son del Partido Popular, no es lo mismo una que la otra.
Mientras, en Collado Villalba, Vargas ha dado un paso al frente en materia de gestión responsable de espacios festivos, en Pozuelo de Alarcón Tejero parece decidida a ignorar el clamor vecinal, profundizando en un modelo de gestión marcado por la soberbia institucional y el desprecio por la convivencia ciudadana.
Collado Villalba: Rectificar es de sabios
El caso de Collado Villalba es un ejemplo de cómo la administración pública puede adaptarse cuando reconoce que se ha equivocado. Tras las críticas de vecinos y colectivos ecologistas por la ubicación de la Carpa Joven -demasiado próxima a una zona residencial y ambientalmente sensible- el Ayuntamiento de Mariola Vargas decidió trasladarla a la Dehesa Boyal.
La medida llegó antes del inicio de los eventos, anticipándose a posibles conflictos y priorizando tanto la seguridad como la tranquilidad vecinal.
Este tipo de decisiones demuestran que una gestión eficaz no se mide solo por la organización del ocio, sino por la capacidad de escuchar, evaluar y rectificar cuando la comunidad lo exige.
Pozuelo de Alarcón: Autoritarismo festivo y desprecio vecinal
En el extremo opuesto se encuentra Pozuelo de Alarcón. El consistorio, liderado por Paloma Tejero, ha decidido actuar como si gobernar fuese imponer y no representar.
La instalación del nuevo recinto ferial, a apenas 200 metros de viviendas, ha provocado un auténtico aluvión de quejas vecinales, protestas, recogidas de firmas y hasta recursos legales. ¿La respuesta del Ayuntamiento? Seguir adelante como si nada.
Durante las fiestas patronales de septiembre de 2024, se sucedieron los episodios de botellones, vandalismo, ruido nocturno, inseguridad y saturación policial. En lugar de replantear la situación, el gobierno local redobló la apuesta con la organización de una macrofiesta de Nochevieja en el mismo lugar, una decisión que muchos vecinos califican de “provocación”.
Lejos de gestionar con prudencia o voluntad de diálogo, el Ayuntamiento de Pozuelo ha optado por el negacionismo institucional: minimizar el conflicto, ignorar los informes sobre ruidos, hacer oídos sordos a los más de 4.000 ciudadanos que firmaron en contra del recinto y seguir utilizando los espacios públicos como plataformas de espectáculo político.
Gestión vs imposición: dos modelos de ciudad
La diferencia entre Collado Villalba y Pozuelo de Alarcón no es solo una cuestión de decisiones puntuales. Es una cuestión de modelo. Villalba muestra un mínimo de sensibilidad institucional: detecta el malestar, rectifica y busca un equilibrio entre diversión y respeto. Pozuelo, en cambio, ha consolidado una forma de gobernar autoritaria, donde la opinión ciudadana se relega al último plano, y el uso de los espacios públicos se impone sin diálogo ni consenso.
El resultado es evidente: donde un Ayuntamiento ha desactivado un posible conflicto, el otro ha encendido la mecha de una guerra vecinal que sigue creciendo.
¿Fiestas para quién?
La pregunta que queda en el aire es inquietante:
¿Para quién organiza sus fiestas el Ayuntamiento de Pozuelo?
Porque lo que debería ser una celebración colectiva se ha convertido en un foco de tensiones, denuncias y fractura social.
La gestión del recinto ferial no es un simple error técnico; es la expresión de una forma de gobernar que desprecia al vecino cuando se interpone en la agenda política.
Frente al ruido y la arrogancia, cabe celebrar que aún quedan ayuntamientos -como el de Collado Villalba- capaces de ejercer el poder desde la escucha y el respeto.
Juan Pozuelo, de El Pueblo Existe





