El Gobierno (además de ilegal) se carga la vocación universal de Pozuelo al poner precio a la entrada de un concierto y dar preferencia a los vecinos para comprarlas. Como en Cataluña

No voy a hablar del programa de Fiestas del Centro de Pozuelo. No me interesan las fiestas de barrio. Y menos la “miraombligos” de un grupo de vecinos que se creen descendientes directos de la “Pata de Gaspar de Alarcón”. Solo se representan a ellos y confunden lo popular como lo chabacano. Allá ellos.
Se te caen los palos del sombrajo leyendo que el pregón de las fiestas correrá a cargo de la Peña “El Seis y Medio” en el XXV aniversario de su fundación o que este año se vuelva a hacer una pantomima de encierros de de verdad y solo haya una Corrida de Toros.
No comentaré, por tanto, lo del Encierro Chiqui ni el Concurso de Recortes infantiles o la actividad infantil del Toro de Fuego. Tampoco comentaré las actividades de las peñas. Allá ellos, insisto.
Este año, solo comentaré la nueva chuminada adanista (ese hábito que está pillando el Gobierno de Pozuelo de comenzar una actividad cualquiera como si nadie la hubiera ejercitado anteriormente) en la que anuncia, “por primera vez, que los vecinos empadronados tendrán preferencia para la compra o reserva de entradas (concierto de Taburete) que se abrirá, para ellos, el próximo 21 de agosto”.
Tanto me ha llamado la atención que he ido corriendo al Diccionario de la RAE para ver qué significa “preferencia”…

Y la verdad es que no sé si, en la cosa pública, se puede dar “primacía, ventaja o mayoría que alguien o algo tiene sobre otra persona o cosa, ya en el valor, ya en el merecimiento”.
Primero, porque no está claro que ser pozuelero tenga más valor o merecimiento que otra persona que no lo sea. Salvo en Cataluña, claro.
Que los empadronados tengan preferencia a la hora de comprar la entrada a los no empadronados atenta al principio fundamental de igualdad por lo que no es legal.
Se siente, pero creo que se conculca el artículo 14 de la Constitución del principio de igualdad y también el artículo 31 de la propia Constitución relativo a la financiación del espectáculo. Porque, señores del Ayuntamiento del Gran Pozuelo de Alarcón, el coste del espectáculo no es sufragado de forma exclusiva por los empadronados en esta ciudad, entre otras cosas porque «no tributan los territorios sino las personas».
¿No saben estas cosas en los Servicios Jurídicos del Ayuntamiento o no les han consultado porque alguien va de listo?
Por cierto, esto, alcaldesa, no es la primera vez que se hace en esta villa. Ya se hizo en la Piscina del Polideportivo Carlos Ruiz y en una serie de espectáculos que se iban a celebrar en el MIRA Teatro. El resultado fue desastroso y hubo que suspender ambas acciones si no querían que le complicasen la vida.
Y, segundo, ¿cómo se puede hacer esta locura? ¿Cómo se presenta y ante quién el certificado de empadronamiento?
Estupidez total.
Aparte de toda esta ilegalidad, lo que más me duele, políticamente hablando, es que el Gobierno del Gran Pozuelo de Alarcón divida a los madrileños (como hacen en Cataluña con los catalanes) en buenos (los empadronados en esta ciudad) y malos (los no empadronados) y que la villa pierda su vocación universal… No se entendería de otra forma.
Debe ser, y no hay otra explicación, un nuevo intento de adecuar Pozuelo al aldeanismo de estas Fiestas.
Juan Manuel Sánchez
NdR: Si hay alguien interesado en el programa festero, aquí lo puede mirar





