¿Merecería la pena empezar de nuevo o ya es tarde? ¿Tiene la alcaldesa Tejero que rectificar su absurda y equivocada política altilocuente o ya da todo igual porque no le queda tiempo?

Estimado director:
Hace unos días, leí en El Correo de Pozuelo, un pequeño comentario de La Tarántula de Pozuelo (cada día más interesantes) sobre si a la alcaldesa Paloma Tejero le merecería la pena empezar de nuevo (ahora que se cumplen dos años de su absoluto fracaso) o ya era tarde…
Partiendo de ello, y contestando a la pregunta: ¿Tiene la alcaldesa Tejero que rectificar su absurda y equivocada política altilocuente o ya da todo igual porque no le queda tiempo?, me gustaría hacer unas consideraciones sobre el tema.
La gestión de la alcaldesa Paloma Tejero al frente del Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón ha ido perdiendo brillo conforme han pasado los meses.
Lo que empezó con el impulso de una mayoría absoluta ilusionante que venía a reparar la catastrófica gestión de Susana Pérez Quislant durante ocho años, se fue diluyendo entre decisiones erráticas, promesas incumplidas y una política más centrada en la puesta en escena que en las verdaderas necesidades de la ciudad y, a mi entender, ya es tarde para rectificar. No hay tiempo y, además, todo está ya condicionado.
Es innegable que Tejero recibió un capital político amplio al iniciar su mandato. Su victoria electoral le ofrecía una oportunidad histórica para consolidar un proyecto serio, estable y transformador. Sin embargo, lejos de cimentar esa confianza, ha terminado enfadando a muchos vecinos. Curiosamente, la mayoría de ellos votantes del PP
Propuestas como la polémica construcción de una plaza de toros no solo desconcertaron a los vecinos sino que evidenciaron una preocupante desconexión con el tejido social del municipio.
La rectificación llegó tarde, y aunque fue bien recibida por algunos sectores, dejó la sensación de que la improvisación y el afán por presumir de ideas alocadas y ocurrentes estaban por encima de la coherencia y el diálogo con la ciudadanía.
Este estilo de gobernar, lógicamente, ha dejado una estela de desconfianza. Lo que debería haber sido una legislatura tranquila y fructífera se ha convertido en un continuo vaivén de anuncios grandilocuentes, seguidos muchas veces de silencios administrativos o pasos atrás.
No se trata de criticar por criticar sino de constatar una realidad: Pozuelo no necesita promesas faraónicas sino una administración que escuche, planifique con rigor y actúe con sentido común. Y, si Tejero quería transformar Pozuelo, debería haberlo hecho desde las ideas políticas y no desde las ocurrencias. No sabía qué quería hacer de la ciudad y no se quiso enterar en su absurdo adanismo.
Y es que mientras se metía en charcos, como el traslado del Recinto Ferial a la Avenida de Europa sin consultar a nadie y a las bravas (decisión que perderá en los tribunales y será peor) y subía una tasa de basuras sin pelear políticamente contra ella (necesitaba el dinero para pagar las facturas que Quislant dejó en los cajones), Tejero mostraba una obsesión absurda para lo faraónico. Y los vecinos de Pozuelo no quieren eso.
Y así durante dos años. ¿Y ahora qué?
Particularmente, no creo ya que pueda rectificar. Entre otras cosas porque su reinicio no sería creíble. Y no basta con pequeños gestos o cambios cosméticos, se necesitaría una rectificación profunda y sincera y una voluntad política de abandonar el discurso de cartón piedra y abrazar una gestión cercana, realista y eficaz y eso es imposible. Es mortal, aunque ella crea lo contrario a veces, y no tiene ni tiempo ni dinero.
Yo pienso que ya ni Madrid cree en ella. No hay más que ver que solo se mueve al son que toca Alfonso Serrano. Todo lo que se ha vendido en los últimos meses, chuminadas aparte, son temas de la Comunidad de Madrid.
El PP de Madrid quiere que, en estos dos años que quedan, Pozuelo siga siendo un escaparate. Esa ciudad sin identidad pero con vecinos en paz. No quiere experimentos. Es más, creo que ya se lo han dicho a Tejero…
En estos dos años que quedan, lo que quiere Madrid es un una administración ordinaria… Tranquilita… Y, dentro de poco más de un año, limpieza de concejales y ciclo nuevo.
Lo demás es hablar por hablar.
Juan Pozuelo






