Nubes negras sobre Pozuelo: Sigfrido Herraéz, el consejero áulico de Tejero en la construcción del Palacio de Congresos, cabe que no pueda presentarse a la reelección de decano del COAM

Nubes negras sobre Pozuelo de Alarcón, ese chollo del noroeste madrileño para los constructores que ha creado la alcaldesa Paloma Tejero sin necesidad.
Y es que a la falta del dinero del Ayuntamiento se une la posible caída en desgracia de Sigfrido Herráez, hasta hace poco todopoderoso decano del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM).
Por lo que se sabe y salvo que los tribunales digan lo contrario, Herráez (ese consejero áulico de Tejero en la construcción del Palacio de Congresos, no va a seguir como decano del COAM.
La Mesa Electoral del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, máxima autoridad en periodo electoral –como es el actual, con comicios planteados para el 27 de mayo–, decidió el lunes invalidar la candidatura del actual decano Sigfrido Herráez que aspiraba a presentarse a la reelección.
El conflicto tiene como base el deseo de Herráez de presentarse a esa reelección. Y como el actual decano llegó al cargo en noviembre de 2020, tras la moción de censura que hizo renunciar a su antecesora Belén Hermida, el presidente de la Mesa Electoral del Colegio Luis de la Rica ha inadmitido la candidatura de Herráez alegando que resulta inelegible, según los Estatutos del COAM, por haberse presentado a dos mandatos consecutivos.
Pero Herráez defiende que sólo uno de sus mandatos fue completo, porque el primero, en el que sustituyó a Hermida, estaba ya mediado, por lo que no ha estado al frente de la institución seis años, que son los que se señalan como tope en los Estatutos, sino cuatro y medio.
Se ve que Sigfrido no quiere dejar el poder…
Pero la decisión de la Mesa Electoral afecta al Gran Pozuelo de Alarcón. Y mucho. Y no sé hasta dónde Tejero anda poniéndole velas a la Virgen de Consolación para que lo arregle…
La relación de la alcaldesa de Pozuelo y el decano del COAM es muy estrecha. Y eso que empezó mal pero dos no riñen si uno quiere. O los dos.
Y es que lo que comenzó como un rifirrafe sobre el Palacio de Congresos y Recinto Ferial ha mutado en un culebrón que, como se confirme la noticia de que Herráez no pueda presentarse a la reelección como decano, va a dejar a Tejero mirando a Cuenca.
Ay, Paloma, qué solos se quedan los alcaldes sin sus arquitectos influyentes.
Hagamos un poco de memoria:
Todo empezó con una carta incendiaria firmada por Herráez, en la que el COAM acusaba al Ayuntamiento de Pozuelo de trampear los pliegos del concurso para el Palacio de Congresos.
Según el documento, los requisitos eran tan ilegales que hasta un estudiante de primer año de Arquitectura habría levantado una ceja. La misiva, con un tono que parecía escrito por un justiciero urbanístico, exigía rehacer el proceso para salvar la calidad arquitectónica y la decencia profesional.
Y a Tejero le empezaron a temblar las canillas ya que su proyecto estrella entraba en la cuerda floja a causa de un informe nada más y nada menos que el COAM.
Pero, como en toda buena comedia de enredos, la trama dio un giro inesperado. Herráez, el supuesto cruzado de la transparencia, visitó el Consistorio para, según dijeron, pedir disculpas a Tejero con la humildad del que buscaba otras cosas…
¿Un error? ¿Un malentendido? mmmmmmm Qué raro.
Para un veterano como Herráez, conocido por su olfato en los pasillos del poder arquitectónico, la excusa sonó tan creíble como un plano dibujado a lápiz en una servilleta.
Y, en un giro aún más rocambolesco, Tejero no solo aceptó sus disculpas, sino que lo invitó a sentarse en el jurado del concurso. Sí, el mismo jurado que decidiría el destino del proyecto que él mismo había cuestionado y del que nunca se supo quien lo componía. Solo se supo que el gran Sigfrido Herráez estuvo en él.
Y el 9 de julio de 2024, en la sala La Capilla del Ayutamiento, con Tejero presidiendo como si fuera la reina de un baile de gala, se abrieron las plicas y se anunció el proyecto ganador: “Coro”, del Estudio Martín Caballero.
Y Herráez, con su mejor sonrisa que no calificaré sin la presencia de mi abogado, estaba allí, como si nunca hubiera firmado aquella crítica carta. Ahora era una especie de notario que daba fe de un acta que nunca se publicó. En El Correo de Pozuelo nos pareció todo muy raro.
Pero las nubes tormentosas están ahí. Vienen del Oeste como las peores. Y son negras como las gónadas de un grillo. La noticia de que Herráez puede no presentarse a la reelección como decano del COAM ha caído como un rayo en el Pasillo del Infierno del Viejo Convento. Téngase en cuenta que hay principio social que asegura que, cuando se deja el cargo, el teléfono deja de sonar.
¿Qué hará ahora Tejero sin su arquitecto de cabecera, ese consejero que pasó de crítico feroz a aliado indispensable en un abrir y cerrar de planos y que lo avalaba todo?
La salida de Herráez del COAM, si se confirma, deja a Tejero en una posición delicada.
Sin su aliado en el jurado, el Palacio de Congresos podría enfrentarse a nuevos escrutinios y, quién sabe, si a más cartas incendiarias de un COAM renovado.
Pozuelo no es precisamente un municipio que pase desapercibido y esta historia promete más capítulos…
Todo esto, como no podía ser de otra manera, respetando la decisión de los tribunales.
Aunque, si los tribunales le permitiesen presentarse, Sigfrido tendría que ganar todavía. Y si gana, pues nada. Se acepta la democracia. No hay problema.
Lo único que nos seguirá quedando es esa pregunta que llevamos meses haciendo en El Correo de Pozuelo:
¿Por qué no se ha publicado el acta del Jurado que fue lo que decidió premiar el proyecto (tan fastuoso como innecesario) del Palacio de Congreso de Pozuelo?
Por saber solo qué prestigiosas personas lo componían y qué brillantes razones que se premiaron para conceder el proyecto al Estudio Martín Caballero.
Amén.
El Capitán Possuelo






