El Pueblo Existe hace una sátira demoledora de las Zonas de Bajas Emisiones que va a imponer la alcaldesa Tejero en los barrios antiguos y que solo son una bufonada de “Bajas Exigencias”

El Gobierno de Pozuelo de Alarcón ha anunciado con entusiasmo la implantación de su flamante Zona de Bajas Emisiones (ZBE), una medida supuestamente destinada a combatir la contaminación, mejorar la calidad del aire y sumarse a la ola de sostenibilidad que invade los municipios más concienciados de Europa.
Pero basta leer la letra pequeña -que en este caso parece más bien una novela- para darse cuenta de que la etiqueta “bajas emisiones” podría haber sido sustituida, sin mucho riesgo de engaño, por “bajas exigencias”.
La medida, que en teoría restringe el acceso de vehículos contaminantes al centro de la ciudad, establece un listado de excepciones tan largo como generoso.
Pueden entrar vehículos de vecinos de Pozuelo, aunque vivan fuera de la propia zona restringida (porque, al parecer, la contaminación se neutraliza con el empadronamiento).
También pueden circular libremente quienes, sin ser vecinos, tengan plaza de garaje en la zona o paguen el impuesto de circulación en el municipio, lo que da a entender que tributar es el nuevo filtro medioambiental.
No quedan fuera tampoco quienes lleven a sus hijos al colegio en la ZBE -porque la contaminación al parecer también tiene horario lectivo-, ni los proveedores, talleres, hoteles, constructores, taxis, VTCs, autoescuelas, mudanzas, grúas, blindados de caudales, servicios postales y demás fauna vehicular.
Básicamente, cualquiera que tenga algo que hacer dentro de la ZBE… puede hacerlo. Incluso los vehículos históricos —sí, esos mismos que, por definición, tienen décadas a cuestas— están exentos.
Al parecer, su valor sentimental pesa más que sus emisiones.
Desde el Consistorio insisten en que la ZBE es “un paso decidido hacia una ciudad más limpia y habitable”, pero uno no puede evitar preguntarse si lo que realmente se ha implantado es un decorado de sostenibilidad: una ZBE de cartón piedra, pensada más para lucir en el BOE que para cambiar de verdad los hábitos de movilidad o reducir gases nocivos.
A fin de cuentas, si entran los residentes, sus familiares, sus proveedores, sus mecánicos, sus profesores, sus repartidores, sus taxistas, sus reformistas y hasta sus mudanzas… ¿quién queda fuera?
Probablemente, el único que no pueda acceder a la ZBE de Pozuelo sea el aire limpio.
Juan Pozuelo de El Pueblo Existe






Pues me parecen bien esas exenciones. La ponen porque la ley le obliga, pero le añade excepciones para que casi todo el mundo cumpla. Es decir, a ningún vecino de Pozuelo le van a multar por ir con un coche antiguo por el centro del pueblo… pues bienvenido sea. Esas ZBE aplicadas como en Madrid, es la medida más injusta que se puede imponer a un ciudadano, porque le discrimina por ser pobre, porque discrimina al que tiene un coche nuevo con etiqueta 0 y caro, del que mantiene un coche viejo porque quizás no se pueda permitir otro.
Muchas gracias por su participación. Saludos