“La Llorona”, la legendaria canción basada en la vieja tradición del culto a la muerte y a la tragedia del pueblo mejicano, en una gran versión de Daniel Robledo
Cuenta la leyenda que, a mediados del siglo XVI, durante las noches de luna llena, los vecinos de Ciudad de Méjico se despertaban sobresaltados al escuchar los fuertes lamentos de una mujer, la cual gritaba: ¡Ay mis hijos!
La figura iba vestida de blanco y un velo cubría su rostro, mientras recorría las calles de la ciudad dirigiéndose hasta las orillas de un río, donde se desvanecía.
Dicen que la mujer, tras el abandono de su marido, decidió ahogar a sus hijos en el rio. Desde entonces, lamenta lo sucedido y, arrepentida, vaga por las calles de la ciudad. Hay quien afirma que a día de hoy se puede oír su triste lamento.
A esa mujer le llamaron “La Llorona”…
La leyenda es mucho más truculenta y trágica… Con detalles escalofriantes…Desgarradora, en definitiva, como el sentir del pueblo mejicano y sucede en muchos lugares de esa hermosa tierra, en especial en Oaxaca.
En 1941, el compositor Andrés Henestrosa le puso música a una historia trágica también y la llamó “La Llorona”. Y, desde entonces, “La Llorona pasó a ser una de las canciones más populares de Méjico (sobre todo cuando se aproxima la celebración del día de difuntos) y del mundo entero.
Dicen también que Henestrosa se inspiró en el trágico romance de una joven pareja oaxaqueña. La historia cuenta que un muchacho de Tehuantepec fue a una fiesta en la comunidad vecina, llamada Juchitán y ahí conoció a una chica que salía de la iglesia vistiendo el famoso traje regional istmeño, llamado huipil.
El muchacho se esforzó para conquistar a la joven, la cual al final aceptó y, cuando los planes de la boda iban viento en popa, los aires de la revolución mexicana llegaron a Oaxaca, por lo que el joven fue reclutado y enviado a la lucha.
El día de su partida mientras el muchacho se despedía de su amada, el llanto corrió por los ojos de ella, mientras los suspiros de dolor la invadían… Y en ese instante, la joven juró esperar a su novio y casarse con él a su regreso pero él nunca volvió.
Un día llegó al pueblo un exsoldado, con la misión de encontrar a la muchacha para contarle que su novio había muerto en el campo de batalla pero que, antes de fallecer en sus brazos, le había pedido prometer que le entregaría una carta a su gran amor. Y aquel exsoldado llegó a cumplir con su promesa.
En la carta estaba la letra de “La Llorona”, que, eso sí no sabemos cómo, llegó a manos de Andrés Henestrosa, quien le hizo los arreglos para convertirla en prácticamente un himno para los mejicanos.
Una historia clásica repetida en la música popular española como “El novio de la muerte” o la habanera “Marchaba a ser soldado…” de la zarzuela ‘Luisa Fernanda’…
A la música se le han adaptado los cientos de letras, todas muy tristes, claro…
También ha sido versionada por infinidad de cantantes…
Aquí traemos la versión del gran Daniel Robledo…






