La empresa Iberopark (encargada de recaudar ese otro impuesto del Ayto por vivir en Zonas de Estacionamiento Regulado) debería cuidar a los vecinos y tratarlos con el respeto que merecen

Estimado Capitán:
Le escribo con cierta indignación para denunciar una situación que he vivido en las instalaciones de la empresa Iberpark de la Plaza Mayor. Esa empresa encargada por el Ayuntamiento de recaudar pasta a los vecinos que, desgraciadamente, vivimos en esas zonas de Estacionamiento Regulado que administran.
El caso es que yo pensaba que con el nuevo año las cosas mejorarían en los temas relacionados con la eficacia de los servicios contratados por el Ayuntamiento de Pozuelo pero no solo no han mejorado sino que han empeorado. La dejadez y la incompetencia siguen imperando. Inocente de mi…
Como, insisto, yo soy uno de esos vecinos que tiene la “mala suerte” de vivir en una de esas zonas y, por lo tanto, tengo que pagar otro impuesto por aparcamiento, me fui a abonarlo a las oficinas de Iberpark.
Pero, a pesar de que el horario publicado (como puede ver en la foto) indica que la atención al público es hasta las 19:00 horas, y yo llegué a las 18:56 hs., me encontré con la puerta cerrada.
Lo que siguió fue alucinante. O mejor, la demostración de arrogancia e incapacidad por parte del personal de Iberpark que se dirigió a mí.
Tras llamar a la puerta, salió un trabajador de pelo y barba canosa y me dice que ya está cerrado. Le digo que no son aún las 19:00 aún y que vengo en transporte público desde la Estación.
Me contesta que ya no atendían, amparándose en la excusa de que “había demasiada gente dentro”.
¿Cuántas personas?
Cuatro.
Le insisto en que, aparte de estar en hora, fue una compañera suya, de la zona azul de la Estación, la que me dijo que el horario era hasta las 19.30 hs y le indico, además, que vengo a pagar. A pagar.
Nada. Imposible. La hora era hasta las 19:00 h. y ya eran.
Es decir, el tío me entretuvo para que llegaran las 19:00 horas. Y entonces va y me dice, para justificarse, que va tanta gente a la oficina que no dan abasto y que llevan atendiéndolas desde las 09.00 hs.
Finalmente, y antes de irse, me dice que no me preocupe, que tengo tiempo de pagar hasta el 31 de enero.
Era un claro incumplimiento del horario establecido que refleja una falta total de respeto hacia los contribuyentes que financian este sistema recaudador pero, Capitán, “hasta luego, Lucas”.
No creo que esto sea un hecho aislado. Creo que es un ejemplo más de la mediocridad sistemática que define la gestión municipal actual. Iberpark, como contratista, representa fielmente los estándares de quienes les adjudican estas responsabilidades.
Si bien el incidente es frustrante por sí solo, lo que más enfurece es que iba a pagar… Pero les da igual cobrar o no cobrar.
La alcaldesa Paloma Tejero debe asumir la responsabilidad directa de estos despropósitos. Si este es el nivel de profesionalismo que se espera de los servicios contratados, ¿qué podemos esperar de la gestión directa del Ayuntamiento?
Insisto, y ya vale, Paloma Tejero y su equipo deberían, si tuvieran algo de dignidad político-administrativa, dar explicaciones públicas y tomar medidas inmediatas contra estas negligencias.
Y si no es capaz de garantizar lo mínimo que se pide, la solución es clara: Váyanse, señora Tejero.
La paciencia de los ciudadanos no es infinita y los contribuyentes estamos hartos de ser tratados como números. Como si les molestásemos. Y somos los que sostenemos este Ayuntamiento y ya está bien.
En cualquier caso, y como usted viene diciendo últimamente, tomo nota. Este despropósito de gestión tendrá sus consecuencias en las urnas.
Juan Pozuelo






