Durísimo análisis de una funcionaria sobre la Fuga de Talentos en el Ayto de Pozuelo como consecuencia del Problema de Mala Gestión y Falta de Valoración de este Gobierno municipal

En los últimos meses, el Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón ha experimentado una preocupante tendencia que afecta directamente a su funcionamiento y la calidad de los servicios prestados a la ciudadanía: la fuga de talentos.
Este fenómeno no es casual ni aislado, sino el resultado directo de una serie de decisiones equivocadas y una mala política de recursos humanos que ha generado malestar y frustración entre los empleados más competentes del consistorio.
El gobierno municipal parece estar sumido en una política de recursos humanos completamente desconectada de la realidad, donde no se valora adecuadamente el esfuerzo y la capacidad del personal más cualificado. Muchos de los trabajadores que durante años han demostrado un alto nivel de competencia, dedicación y compromiso con los vecinos de Pozuelo, se sienten ahora relegados, desmotivados y sin perspectivas de crecimiento profesional.
Esta falta de reconocimiento, unida a la ausencia de incentivos claros y planes de carrera, ha llevado a muchos empleados a buscar nuevas oportunidades fuera de la administración local, llevándose con ellos un capital humano imprescindible para el buen funcionamiento del municipio.
A esta situación se suma la alarmante práctica de premiar a personas recién llegadas a la administración, otorgándoles privilegios y oportunidades que se niegan a aquellos trabajadores que llevan años demostrando su valía y dedicación.
Estos nuevos empleados, en muchos casos sin la experiencia ni el conocimiento profundo del funcionamiento interno, reciben ascensos, incentivos y beneficios que se niegan a quienes han sido ejemplos de profesionalidad y constancia.
Este trato desigual solo acrecienta la desmotivación de los empleados veteranos, quienes ven cómo su lealtad y esfuerzo a lo largo de los años no son recompensados, mientras que se otorgan ventajas a aquellos que apenas comienzan su carrera dentro del Ayuntamiento. Esta política no solo es injusta, sino que mina gravemente la moral de los equipos y deteriora el clima laboral.
El problema, sin embargo, va más allá de la simple falta de valoración del talento. La gestión interna del Ayuntamiento sufre de una profunda desorganización que se refleja en todos los niveles. Los departamentos trabajan de manera descoordinada, sin una visión estratégica clara, lo que genera ineficiencias y retrasa la resolución de problemas que afectan directamente a los ciudadanos.
Este caos organizativo ha creado un clima laboral en el que el personal no solo se siente infravalorado, sino también incapaz de desarrollar su trabajo de forma óptima. Las decisiones que se toman a nivel directivo parecen responder más a intereses personales que a una planificación racional, lo que agrava aún más la situación.
Por otro lado, no se puede obviar la falta de liderazgo por parte de los responsables municipales. Los llamados “cabezas pensantes” del Ayuntamiento han demostrado, en demasiadas ocasiones, una preocupante ineptitud para afrontar los retos actuales de una administración local moderna. Lejos de fomentar la cohesión, la innovación y el trabajo en equipo, se han centrado en mantener una estructura obsoleta y poco funcional, que ahoga cualquier intento de mejora por parte de los empleados. La falta de transparencia y la ausencia de una política clara de recursos humanos han dejado a los trabajadores a merced de decisiones arbitrarias y poco coherentes.
Este éxodo de talento no solo tiene un impacto directo en los empleados que deciden abandonar el Ayuntamiento, sino también en la calidad de los servicios que reciben los vecinos de Pozuelo.
Cada trabajador que se marcha deja un vacío que, en muchas ocasiones, no es fácil de llenar. La pérdida de conocimientos, experiencia y compromiso afecta de manera significativa al funcionamiento diario de la administración local, y los ciudadanos lo están empezando a notar.
Es urgente que el gobierno municipal reevalúe su política de recursos humanos y empiece a valorar de manera real y efectiva a su personal. La implementación de un plan de carrera sólido, una mejora en las condiciones laborales y, sobre todo, el reconocimiento del esfuerzo y el talento son medidas necesarias para revertir esta situación.
Si no se toman acciones inmediatas, el Ayuntamiento de Pozuelo corre el riesgo de seguir perdiendo a sus mejores trabajadores, con las graves consecuencias que ello supone para la administración y para los ciudadanos y provocar el efecto dominó por el cual la persona válida que se marcha tratará de llevarse a uno o varios compañeros que sean válidos.
La fuga de talentos no es un problema menor, y su solución pasa por una reestructuración profunda de las políticas actuales. Pozuelo necesita una administración eficiente, moderna y con capacidad para retener y atraer al mejor talento, algo que solo será posible si se corrigen las deficiencias actuales en la gestión y se apuesta por un modelo que ponga en valor a las personas que, día a día, hacen posible el funcionamiento de esta ciudad.
Pregunten por el personal válido que ha abandonado el Ayuntamiento y las razones. De memoria salen más de una docena de técnicos (DM, AM, R, JS, JRO, E, DG, M, C, JG, C, AD, JM, MG, T,…), los jubilados y los que están callados esperando la oportunidad para salir corriendo.
Habrá que esperar ahora que hay nueva teniente de alcalde encargada de las tareas de recursos humanos si finalmente lleva a buen fin su discurso de despacho: sobran la mitad!
Algo de trabajo ya lleva realizado.
Juana Pozuelo






