La caída de Monasterio y su repercusión en Pozuelo o la historia de lo que pudo haber sido y no fue: Mucho tendrá que trabajar J.A. Fúster para recuperar el acabado Vox de esta ciudad

Era la crónica de una muerte anunciada. La caída de Rocío Monasterio estaba más cantada que el “Despacito”…
Vox ya no es Vox. No sé exactamente qué es pero ya no es aquel Vox pujante que llegó a ser, incluso, alternativa en la derecha española. Hasta en Pozuelo, donde parecía imposible ganarle al PP.
Luego, el “mal del crecimiento súbito” lo debilitó y ahora ya es cuestión de tiempo que pase a ser un partido testimonial.
Rocío Monasterio había pasado de gran esperanza blanca de la Comunidad de Madrid a ser el último mohicano de Vox en la Región. Se habían ido ya todos lo que aportaron fuego a una Oposición que opositaba y Rocío estaba herida de muerte.
Dicen, incluso, que le había cambiado el carácter. Se entiende. Es muy difícil estar en un sitio sabiendo que te están segando la yerba bajo los pies.
En Pozuelo se equivocó. Y mucho. Hubo un momento que al PP de esta villa le temblaron las canillas ante la brutal pujanza de Vox Pozuelo. Hasta el punto que tuvieron que poner toda la carne en el asador de una manera poco edificante para ganar. Luego, vino la decepción. Y se fue Juan Aizcorbe. Y Monasterio, supongo que bajo la influencia de Maite López-Divasson (o de eso presumía ella) permitió que dirigiese la agrupación verde un tal Ignacio Fernández (marido de Maite), un tipo más simple que el mecanismo de un sonajero y menos político que la Mula Francis. Y ahí empezó el descalabro…
Ignacio Fernández es uno de los cooperadores necesarios del debacle que hay actualmente en el Ayuntamiento de Pozuelo: Le aprobó los Presupuestos de 2021 a Quislant a cambio de una foto en la Vive Pozuelo. Y de aquel presupuesto partió esta cuesta abajo…
Después, intentando arreglar el desaguisado de un partido en decadencia y desanimado, Monasterio nombró a Ainhoa García como coordinadora de Vox Pozuelo. Pero dejó a Fernández con poder. En lugar de mandarlo a la Conchinchina a cardar cebollinos, lo dejó en el partido y el Grupo Municipal Vox era cualquier cosa menos Grupo.
Y Ainhoa, que vive en Aravaca y es una joven sin experiencia política y a la que todo le da miedo, hizo de Doña Tancreada. Y, en este momento, Vox Pozuelo ya no es nada. NADA por mucho que Tejero le haya permitido a García mantener el Grupo Municipal, siendo ella sola su única integrante. Medida, dicho sea de paso, con serias dudas legales.
Un mantenimiento, dicho sea de paso, con trampa política: Con la concesión, la alcaldesa maniató a Ainhoa García. La aravaqueña, apocada de carácter, difícilmente podrá hacer Oposición sabiendo que Tejero le puede quitar la escalera y dejarla agarrada de la brocha en cualquier momento…
¿Y qué va a pasar de ahora en adelante?
Particularmente, creo que nada. Bastante tiene José Antonio Fúster con arreglar Vox Madrid, si es que le queda partido, como para dedicarle tiempo a arreglar Vox Pozuelo que lleva muchos meses destruido.
Y menos teniendo a una Ainhoa García, sin ninguna capacidad de liderazgo, como coordinadora.
Vox Pozuelo se morirá de inanición.
Y será una pena.
Juan Manuel Sánchez





