Sueño con unas Fiestas de Pozuelo dignas de esta ciudad y en las que lo popular no se confunda con lo chabacano pero no serán realidad en esta legislatura del desconcierto

Hoy empezaré, salvando las distancias, diciendo que ayer volví a tener un sueño, como dijo Martin Luther King aquel 28 de agosto de 1963 delante del monumento a Abraham Lincoln en Washington DC, sobre las Fiestas de la Consolación. Lo tengo desde hace años. Desde que me di cuenta a finales de los años 90 que ya Pozuelo no era un pueblo manchego cercano a Madrid sino una ciudad importante que había evolucionado en casi todo menos en sus fiestas. Y ayer volvió.
Las fiestas, como los cementerios, reflejan el espíritu que se respira en su pueblo o en su ciudad. El cementerio de Pozuelo está a la altura de lo que es la ciudad pero, extrañamente, sus fiestas se han quedado en el siglo pasado.
Por eso sueño con que un día las Fiestas de la Consolación de Pozuelo Alarcón sean dignas de esta ciudad y que sus organizadores no se empeñen en confundir lo popular con lo chabacano por el razonamiento simplista de que eso era lo que se hacía toda la vida en este pueblo.
Pero no teman estos puristas, no voy a entrar a comentar el programa que el Gobierno actual ha confeccionado para uso y disfrute de sus peñas. Un Gobierno, dicho sea de paso, y que las desprecia olímpicamente, pero que no ha sabido cambiarlas. Se equivocó en varias cosas que ya hemos ido contando en El Correo de Pozuelo y no se ha atrevido a cambiarlas porque teme que le echen en cara que va contra las raíces de la ‘pureza pozuelera’, llegando a cometer la aberración de crear dos recintos feriales.
Y es que todo lo que se ha limitado a hacer es un Recinto Ferial precipitado sin crear ni justificar la necesidad del cambio salvo por un par de fotos del dúo del castigo pozuelero.Lo pagaran.
Hoy, solo hablaré de conceptos porque mientras no se supere esa barrera intelectual, las Fiestas de la Consolación de Pozuelo de Alarcón seguirán siendo un remedo sanferminero y Pozuelo no es Pamplona; seguirán siendo unas fiestas como las de cualquier pueblo de La Mancha cuando Pozuelo ya tendría que ser, conceptualmente, Distrito Federal porque no tiene nada que ver con los pueblos y ciudades de su entorno; y unas fiestas, en definitiva, que aunque mantuviesen tradiciones populares (no hay por qué despreciarlas pero en su justa medida) se mezclaran con nuevas maneras de entender lo popular. En el Siglo XXI, en una ciudad tan prestigiosa como Pozuelo, sobra el olor a panceta y falta cultura popular.
Hoy, y lo he dicho muchas veces, sigo soñando con un pregón cultural, que leyese un intelectual de prestigio en el MIRA Teatro, y que se le diese la altura y la liturgia necesaria para que llamase la atención de toda la Comunidad de Madrid, aunque luego alguien popular, desde la balconada del viejo Ayuntamiento, dijese que empezaban las fiestas.
Hoy sueño con unas fiestas mucho más cortas. No tiene sentido mantener 8 días de fiestas (9 este año) con mil tiempos muertos. Esta ciudad, insisto, no es Pamplona. La mayoría de los pozueleros trabaja fuera de Pozuelo y tienen que seguir con su vida porque es un día normal y pedir permiso a cambio de vacaciones para pasear todo el día detrás de una charanga no merece la pena.
Hoy sigo soñando con que las fiestas tengan actuaciones de cantantes importantes en el MIRA Teatro y no con gente menor o dinosaurios sin interés. O discotecas móviles chundaratas. Y sueño con una programación de obras de teatro prestigiosas. Y con corridas de toros importantes ( y olvidemos ya los remedos de encierros y ridículos encierros chiquis), y con torneos de deportes con prestigiosos equipos (de Baloncesto por ejemplo, ya que presumimos de afición…)
Sueño con unas fiestas que estimulen la necesidad de participar en ella a los pozueleros que viven en las grandes y en las pequeñas urbanizaciones, que también son pozueleros pese a que ese ‘sanedrín’ que se mira el ombligo en algunos foros de internet se considere el único digno de serlo en unos debates de ínfimo nivel intelectual.
Hoy, sueño, en definitiva, con unas fiestas de Pozuelo de las que sentirme orgulloso. No en unas fiestas pueblerinas, hechas por unos pocos y para unos pocos en nombre de todos.
En esta ciudad, nunca tan pocos hicieron tan poco por tantos, rememorando a Churchill.
El sábado empiezan las fiestas con el Pregón. Un pregón que será un esperpento porque ni es el lugar apropiado ni reúne las mínimas condiciones para llevarlo a cabo.
Y las peñas, con presencia privilegiada y casi exclusiva, no harán ni caso al pregonero. Querrán que su discurso sea cortito y, como mucho, que les cuente que ellos son la sal de la fiestas.
Después, solo ellos se divertirán.
El problema es que me temo que mi sueño ya no se hará realidad en esta legislatura del caos y el desconcierto…
Amén.
El Capitán Possuelo







Muy de acuerdo con las reflexiones del Capitán Possuelo sobre las fiestas.
Muchas gracias por su participación y su consideración. Saludos
Perdona que contradiga… Pero NI EL CEMENTERIO está a la altura de esta y ninguna otra ciudad.
Me explico, no es el cementerio en sí, es el CREMATORIO que hicieron que, como MUCHAS COSAS EN POZUELO, NO CUMPLE LA LEGALIDAD.
Se construyó a menos de 500 m. de viviendas.
No tuve apoyo cuando lo denuncie en su día.
Muchas gracias por su participación e información. Saludos