¿Qué le pasa a Tejero para desaparecer de golpe? ¿Le da miedo lo que encuentra en el Ayto? ¿Conoce la ineptitud de sus concejales? ¿A qué espera para dar la cara a sus votantes?

A veces pienso que el gran David Copperfield se apareció en Pozuelo, en la madrugada del 29 de mayo (tras conocerse los resultados electorales), e hizo desaparecer a Paloma Tejero. Si el tipo fue capaz de hacer desaparecer la Estatua de la Libertad, lo de la Tejero debió ser como coser y cantar…
Es que no hay otra explicación para que la candidata electa a la alcaldía de Pozuelo haya desaparecido sin dejar rastro…
Se entiende que primero descansase un par de días porque debería estar agotada tras la campaña. Se entiende también que haya debido reflexionar sobre sus primeros movimientos como alcaldesa. Incluso, se entiende que, como mujer educada, sea respetuosa con la alcaldesa en funciones aunque esta no lo merezca…
Lo que no se entiende de ninguna manera es que lleve 10 días con la boca cerrada. Sin filtrar siquiera que está trabajando en algo. En lo que sea pero que está viva. No hace falta que aparezca su imagen pero su gente debería dejar caer, no sé, que se está pensando la estructura del Gobierno… O no sé, que no tiene claro cuántas delegaciones repartir y a quién… Está en su derecho…
En principio, puede parecer que no hay prisa porque aún faltan días para que sea elegida alcaldesa… Se equivoca.
No hay prisa en la vida civil pero sí la hay en la vida política. Los tiempos en política no son los mismos que los de la vida de la calle y Paloma corre el riesgo de que la euforia se enfríe y luego le resulte muy difícil volver a entusiasmar a los que confiaron en ella…
Y es que una de las claves del triunfo electoral de Tejero fue la promesa de cambio, hecha en pequeños anuncios. Día a día. Sin prisa pero sin pausa. Y los vecinos, que estaban hartos de la desidia de Quislant, se tragaron contentos la vieja píldora política del cambio…
Pero, diez días después, sigue desaparecida…
Y de aquella ilusionante idea de cambio empieza a no quedar nada. La gente en política no tiene memoria y tenía que haber alimentado aquella promesa de un nuevo Pozuelo… Porque, por ahora, aquel cambio es ya más de lo mismo que había en villa en los últimos años.
Y cuando se produce la falta de información, saltan los rumores… Y la redacción de El Correo de Pozuelo empieza a llenarse de rumores y preguntas…
Y se habla de que Tejero está asustada al ver (lo que le están dejando ver) del Ayuntamiento de Pozuelo por dentro…
Y se cuenta que no sabe por dónde empezar a cambiar gente de puesto o a echarla directamente porque algo tiene que hacer para parar la sangría…
(Siempre dijimos que el Ayuntamiento de Pozuelo tiene más trampas que una película de chinos… El problema es que los tramposos siguen, incluso, en su lista electoral)
Y se dice que Paloma ya ha empezado a comprobar la preparación y competencia política de los 16 concejales electos que tiene y no sabe qué hacer con ellos…
Y se rumorea que tiene miedo a que se produzca una sublevación de esos concejales electos porque no hay delegaciones para todos y, consecuentemente, no hay dinero para todos. Y todos están ahí para ganar pasta…
(Bueno, alguno, a fuerza de ser justo, no)
Lo dijimos aquí cuando conocimos la lista electoral. Intuíamos que el PP obtendría 17 concejales y, en esa lista, apenas había 6 miembros capaces de gobernar. Lo demás, era morralla. Promesas hechas a voleo a aplaudidores que solo le servirán para levantar la mano en los Plenos.
Pero se me acusó de iluso por la cifra de concejales que anuncié y exagerado al calificar a los demás componentes de inútiles. Incluidos, a los heredados de Quislant.
Luego pensé que Paloma Tejero era una política valiente y podría con todo… Nunca creí que se escondería 10 días.
Y el problema es que muchos de sus votantes creen que se ha escondido por miedo a enfrentarse a una realidad políticamente perturbadora como es la del Ayuntamiento del Gran Pozuelo de Alarcón…
Amén.
El Capitán Possuelo





