Quislant intenta mostrar su ecologismo (para medrar en Madrid) multando brutalmente talas de árboles (mientras tiene abandonadas las zonas forestales) y, de paso, recaudar dinero

Lo que está pasando en Pozuelo es lo más alucinante del mundo. La alcaldesa Susana Pérez Quislant, que sabe que no seguirá la próxima legislatura, está haciendo cosas increíbles para que Madrid la valore y termine dándole un puestecito bueno, que la vida está muy “achuchá”.
Por un lado, todo parece indicar que, con las brutales multas que está imponiendo por presuntas talas de árboles, está tratando de demostrar a Madrid su raro ecologismo y, por otro, recaudar dinero de una manera encubierta porque va a dejar el Ayuntamiento más tieso que la mojama y no quiere que se note mucho.
Esas multas tan desproporcionadas son demasiado sospechosas como para no esconder objetivos torticeros.
En cualquier caso, la alcaldesa Quislant se ha convertido en una Justiciara de no te menés… Una especie de Greta Thunberg de Pozuelo, salvando las distancias, que castiga duramente a los malvados que se les ocurra talar algún árbol que no deba… Y, de paso, como Greta, llenar las vacías arcas… municipales, en este caso.
Así que vayamos por partes como diría Jack el Destripador para tratar de explicar esta doble ocurrencia quislantiana…
Para empezar, llama mucho la atención que esa extraña forma de hacer justicia-justiciera sobre las sanciones por talas de árboles la haya llevado al Pleno al Ayuntamiento para implicar a la Oposición en su despropósito…
Y la Oposición, cagada, le aprobó la monstruosidad con lo que ya es corresponsable. Quislant no debe estar muy segura de su brutal manera de hacer justicia ecológica cuando la ha pasado por el Pleno.
(Quislant es lista y sabe que nadie iba a ir en contra de lo políticamente correcto que es ya el tema medioambiental…)
Después diré que no deja de ser curioso que la “destroyer” medioambiental de Pozuelo se haya convertido al ecologismo. La alcaldesa que tiene abandonadas las grandes zonas forestales de la ciudad resulta que ahora es ecologista.
Y ahí están sus barrabasadas en el Parque Forestal Adolfo Suárez con la construcción, presuntamente delictiva, de un aparcamiento de cemento del tamaño de dos campos de fútbol y la desecación de las dos lagunas de dicho parque…
O la falta de limpieza de los caminos públicos del Monte de Pozuelo, por poner otro ejemplo… Eso sin contar con los problemas (incluso jurídicos) que tuvo y tiene (porque el sumario solo está cerrado provisionalmente) con el caso de la Depuradora de Húmera y, por supuesto, con la no construcción de la nueva depuradora como manda el PGOU…
O, más aún, cómo le perdonó, extrañamente, 45.000 euros (pasándolas, se supone, a deudas de difícil cobro) a un restaurante famoso de Pozuelo, presuntamente, porque el cocinero era buena persona aunque hubiera cometido delito medioambiental…
Pero pelillos a la mar… Ahora, Susana Pérez Quislant, en su política de huida política para tapar esas barbaridades que ha cometido y aparentar, insisto, que es la más ecologista del mundo ha sancionado a la promotora Lezo Gestión Inmobiliaria, que va construyendo 14 chalés de alto ‘standing’ entre la calle Santiago Maganto, la calle Guitarra y la calle La Solana con 256.000 euros por talar un solo árbol, pese a que fuese un cedro de casi 200 años de antigüedad. Una barbaridad propia de una justicia justiciera. Y solo para aparentar (ya sé que soy pesado) que es la alcaldesa más ecologista del mundo.
Podía relatar aquí todas las peripecias que han contado para argumentar la barbaridad pero no merece la pena. Lo que importa es la carga política que tiene. Además, lo más probable es que semejante atropello termine en los tribunales porque huele a recaudación tramposa que tira para atrás.
La pregunta surge, cuando a pocos metros de esas calles, en la misma calle La Solana, entre 2020 y 2021, la estupidez del Ayuntamiento de Pozuelo machacó a un pino maravilloso de más o menos esa misma edad y no hubo responsables…
El Ayuntamiento se empeñó en conservarlo contra viento y marea e invadió la acera. No quiso siquiera que se trasplantase e hicieron una chapuza.

No fue posible salvar el árbol y se secó al haber destrozado sus raíces con el corralito que exigieron poner…
¿A quién habría que haber culpado y multado brutalmente?
Pero el atropello de La Justiciera a la empresa Lezo Gestión Inmobiliaria no ha sido el único. Ayer mismo se aprobó en el Pleno la sanción de 185.000 euros a la firma holandesa Student Experiencie, que está construyendo una residencia privada de estudiantes en Pozuelo, en la Avenida de los Rodajos, en una superficie de 30.000 metros cuadrados y 600 camas. El complejo estudiantil contará con apartamentos independientes para los estudiantes, salas de ‘startups’ para los alumnos emprendedores, áreas comerciales, un centro de congresos y auditorio, además de instalaciones deportivas como pistas de pádel y zonas de ‘running’.
El problema es que dicha empresa taló 91 árboles, de los que 18 eran objeto de protección por ley. La multa asciende exactamente a 185.720 euros.
Supongo que tal atropello también terminará en los tribunales. En esta barbaridad, Quislant cuenta, como dije antes, con el respaldo del Pleno.
Y hace unos días, contábamos también en El Correo de Pozuelo, cómo también había sancionado con 17.400 euros al jugador de baloncesto del Real Madrid Sergio Llull por talar indebidamente tres árboles en una obra que ha realizado en su chalé en la urbanización Monte Claro.
Más otras sanciones menores que no se conozcan debido a la “tramparencia”…
Esto, créanme, no puede ser una caída de la alcaldesa al estilo de San Pablo para convertirse en ecologista, aunque ahora le convenga políticamente. Esto es, además, una rapiña recaudatoria que necesita…
Amén.
El Capitán Possuelo






