El Fantasma de don Agustín comenta la batalla desatada entre Casado y Ayuso (cuerpo a tierra que vienen los míos) cuando pensaba que los políticos estaban para solucionar problemas

Hay circunstancias, como lo es sin duda ésta, en las que los hechos puede que no se lleguen a entender, pero de los que, aunque resulte extraño, quedan muy claras las causas que los han originado.
Una claridad que me hace entender que todo el problema que se ha montado en el Partido Popular tiene su origen en algo que se recoge en un antiguo dicho popular que señala eso tan conocido de que “más vale caer en gracia que ser gracioso”.
Y ya ven, da la casualidad de que Ayuso ha caído en gracia entre los votantes de derechas y Casado, aunque puede que sea más gracioso, no voy a negarlo, por unas u otras razones, no ha sabido despertar el mismo entusiasmo entre esos mismos votantes. Que se le va a hacer, ¡son cosas que pasan!
Que suceden, pero que no terminan lógicamente de gustar demasiado a los que no dejan de ver en ello sino un posible riesgo a su futuro político. Y de esos polvos, nada más que de esos polvos, nos encontramos ahora con estos lodos.
Desde la “sala de máquinas” de la séptima planta de Génova, ¿para cuándo será el anunciado traslado?, no se tuvo el menor empacho en utilizar el tirón electoral mientras que, a la vez, se trabajaba para intentar cercenar sospechadas futuras rivalidades:
“Tienes la obligación de ayudarme, pero no voy a consentir que puedas llegar a hacerme sombra”.
Desgraciadamente, se empleaba más tiempo en neutralizar al amigo que en vencer al adversario, sin pensar, por un momento, que de esa forma los que más perdían eran todos aquellos, y no son pocos, que desean que la política nacional cambie pronto de rumbo.
¡Cuerpo a tierra, que vienen los míos!, han debido de pensar muchos.
Actuaciones como esas, bastan para definir con claridad la falta de liderazgo. Unas actuaciones que, al hacerse de dominio público, han servido para reafirmarse a los que ya lo sabían y para convencer a los que aún dudaban de ello.
No sé cómo acabará finalmente todo el lío que se ha montado, pero me da que se ha originado una enfermedad que tiene difícil cura y cuyo tratamiento dará lugar, sea cual sea, a muchos efectos secundarios.
De momento, los afiliados y simpatizantes no parecen dar muestras de apoyar mayoritariamente a los actuales dirigentes. Se ha conseguido abrir una brecha de desconfianza que será complicado cerrar.
En mi ignorancia, pensaba que los políticos estaban para solucionar problemas, pero no para crearlos. Aunque pensándolo bien, esa creencia puede deberse a mi senilidad y de que, por ello, como se empecina en manifestar la primera edil de esta villa, a los mayores nos suelen patinar las neuronas.
Don Agustín “el Fantasma del Torreón”





