El Fantasma de don Agustín, viendo que en Pozuelo el cargo se puede transmitir de madre a hijo, reflexiona sobre el riesgo de votar a personas y no a siglas en futuras elecciones

Pudiera parecer como si en la villa se intentase instaurar lo que se podría llamar una dinastía.
Se empieza por aparecer de “figurante” en la cabalgata de los Reyes Magos y poco a poco, tacita a tacita, despacho tras despacho, se van poniendo los mimbres a la espera a que le llegue el turno de heredar. Eso de las monarquías es lo que tiene.
Dadas mis cortas entendederas, estaba convencido de que los cargos políticos no se transmitían de padres a hijos, pero alguna mente pensante con más luces que las que me han sido otorgadas por la naturaleza, ha debido albergar la esperanza de que esto no sea así. Y dicho y hecho, se ha puesto manos a la obra.
Cuando se trata de la familia, de proteger a la familia, ningún obstáculo es insalvable y cualquier esfuerzo merece la pena. Además, a fin de cuentas, todo consiste en hacer llegar a los mandamases un nombre, una sugerencia.
Ya se sabe que a los candidatos los eligen los partidos políticos y que luego a los ciudadanos solo les queda la opción de refrendar, con su voto en las urnas, aquello que se ha decidido desde otras instancias. Al final, en eso se queda la democracia.
Por eso, me ha llamado la atención que algún colaborador de este medio haya lanzado la idea de la necesidad de la presencia en la política municipal de una agrupación de tinte eminentemente municipal. Una formación que podría denominarse “Pozuelo Existe”, como se señalaba en el escrito, o tal vez “Otro Pozuelo es posible”.
En realidad, el nombre sería lo de menos. Lo realmente importante es el objetivo que buscase lograr esa agrupación, que no debiera ser otro que devolver la gestión de Pozuelo a los pozueleros.
Ya sé, porque la experiencia de los muchos años que llevo obligado a permanecer en esta villa, que aquí los nombres de los que encabezan las listas electorales no importan nada, o casi nada, a los votantes.
Ya sé que aquí, en Pozuelo, se vota, elección tras elección, sin importar mucho si son municipales, autonómicas o generales, en clave nacional. Que se vota, no tanto a los candidatos que se presentan, sino a las siglas de los partidos.
Pero también me he dado cuenta de que el personal está empezando a pensar mucho su voto y que su decisión definitiva, va a depender, en una buena parte, de quién sea el que encabece las listas. Y que, por tanto, los resultados obtenidos por cada partido político pueden diferir mucho dependiendo de que tipo de elecciones se trate.
Si esa tendencia, que se empieza a manifestar, va en aumento en las próximas citas electorales, muchos se pueden llevar desagradables sorpresas.
Y es que, en política, la cuestión personal empieza a tener su importancia.
Don Agustín “el Fantasma del Torreón”






