Las claves del pacto presupuestario en el Ayuntamiento de Madrid: Almeida renuncia a su rebaja fiscal y los carmenistas a subir los impuestos a los grandes propietarios

El Gobierno bicéfalo del Ayuntamiento de Madrid (PP y Ciudadanos) ha sellado con los carmenistas de Recupera Madrid un pacto en el que ambas partes han tenido que ceder en sus pretensiones. Los concejales del Grupo Mixto renunciaron a subir los impuestos a los grandes propietarios, mientras que Martínez-Almeida redujo a la mitad su proclamada rebaja fiscal.
Los presupuestos superaron el primer trámite hacia su aprobación definitiva este lunes por la tarde, en la Comisión de Hacienda, Economía e Innovación convocada de urgencia la semana pasada y pospuesta hasta en dos ocasiones para cerrar el acuerdo.
Apurar en el tiempo de descuento mereció la pena. El Grupo Mixto, formado por los cuatro ediles que rompieron con el Más Madrid de Rita Maestre el pasado marzo, dio el ‘sí’ al borrador de los presupuestos de PP y Ciudadanos, rechazado por Vox — tras el bronco portazo de hace dos semanas—, PSOE y Más Madrid. Las ordenanzas fiscales, claves para diseñar el plan de ingresos del Ayuntamiento, también tuvieron luz verde con el apoyo de los carmenistas y de Vox.
Sendos textos se elevarán al pleno del Palacio de Cibeles que se convocará previsiblemente este miércoles, donde los cuatro votos de Recupera Madrid permitirán el visto bueno decisivo. Aunque este lunes las partes se deshicieron en palabras de agradecimiento, con esta nueva alianza presupuestaria, que replica el acuerdo alcanzado hace unos meses con los carmenistas en torno a la ordenanza de Movilidad, Martínez-Almeida prescinde de su prometida rebaja fiscal de 60 millones de euros.
«No va a haber regalos fiscales», celebró la edil del Grupo Mixto y ex número dos de Carmena, Marta Higueras, sobre el punto de la discordia del trato. Los carmenistas no lograron gravar más a los grandes tenedores, a los ‘superedificios’ de la ciudad como el estadio Santiago Bernabéu o El Corte Inglés del paseo de la Castellana, pero, a cambio, el IBI (Impuesto sobre Bienes Inmuebles) se mantendrá en el 0,456%, en lugar de la reducción de tres centésimas prevista por el equipo de Martínez-Almeida. Los inmuebles con un valor catastral inferior a los 300.000 euros, el 75% de los recibos de la ciudad, dispondrán de ayudas directas, la principal condición que impuso el Grupo Mixto para seguir sentado a la mesa.
Al margen de las discrepancias fiscales, los carmenistas han arrancado a PP y Ciudadanos una serie de «medidas progresistas», en palabras de Higueras, en materia de movilidad, cultura, gasto social, vivienda, medio ambiente y economía. Las enmiendas parciales aceptadas por el equipo de Gobierno incluyen 25 millones de euros para financiar la gratuitad del transporte de la EMT (Empresa Municipal de Transportes) durante los picos de tráfico y contaminación; 1,5 millones para crear unas oficinas de atención y gestión del Ingreso Mínimo Vital (IMV); 2 millones destinados a subvencionar el alquiler de las familias en situación de emergencia habitacional; 150.000 euros extra para la concurrencia competitiva de las asociaciones LGTBI…
En la rueda de prensa posterior a la comisión, en la que Martínez-Almeida, confinado en su casa por ser positivo, participó a través de una pantalla, cada parte vendió el acuerdo como un triunfo personal. «Nuestro grupo ha logrado cambiar el rumbo de esta legislatura y sacar a Vox de Madrid», afirmó Higueras. Pero mientras el Grupo Mixto se presentaba como el «cordón sanitario» de la formación que lidera Javier Ortega Smith, Rita Maestre (Más Madrid) atacaba a los ediles «tránsfugas» y sus cuentas de la «extrema derecha».
Al otro lado del espectro político, Vox habló de un pacto con «comunistas». Martínez-Almeida, por su parte, destacó el espíritu de consenso y recordó que fue Ortega Smith quien le dio la espalda (tras una sola reunión de poco más de una hora). «Este Gobierno ha tenido el mismo espíritu de los Acuerdos de la Villa y solo hemos encontrado la mano tendida del Grupo Mixto», afirmó el alcalde, que definió los presupuestos como «continuistas» de las políticas que PP y Cs ha implantado en Madrid desde su llegada al poder en 2019.
Después de horas de conversaciones en las fechas navideñas, muchas líneas generales de las cuentas originales de Martínez-Almeida siguen intactas, con más de 1.000 millones de euros en inversiones y 1.000 millones destinados a los servicios públicos. Si todo marcha según lo previsto, Cibeles ratificará los 5.400 millones para 2022 dos días antes de las uvas.






