Pablo Casado se está disparando en los pies insensatamente al filtrar que retrasará el Congreso Regional de Madrid para forzar un pacto entre Ayuso y Almeida, como si fuesen equivalentes…

Logrado el objetivo de la Convención Itinerante de dar la imagen de unidad en el PP (que no sé yo hasta dónde), Pablo Casado se vuelve a equivocar al filtrar a los medios que retrasará el Congreso Regional del PP de Madrid (más como castigo que como iniciativa política) para forzar un pacto entre Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez Almeida. Como si fuesen equivalentes…
Es más, con esta decisión se está disparando en los pies insensatamente. No perdona que Isabel Díaz Ayuso pidiese, antes de dicha convención nacional del PP, adelantar el congreso del partido en Madrid a finales de este año sin permiso de esa extraña pareja (Casado-Egea) que está gobernando a la contra de su propio partido pero, vengativos, piensa que Ayuso tiene que pagarlo…
¿Quien manda aquí, Isabel?
Ay, los celos, esos eternos síntomas de inseguridad. Son los mismos celos que Casado manifestó intentando robar planos (aquel 5 de mayo) en la terraza de Génova la noche de la victoria apabullante de Ayuso que ni el aparato pepero se creía. Ay, Pablo…
Ahora, copiando a Sánchez se hace con su “No es No”.
(Ya incluso ha asumido otra victoria de la batalla cultural de la izquierda al aplaudir el griterío de unas cuantas afiliadas pidiendo más mujeres en el próximo Congreso porque sí y no por méritos de la persona como era tradicional en el PP).
Inconcebible.
Pablo sigue sin querer darse cuenta en su torpeza que la victoria de Ayuso es su propia victoria. Algo debe estar pasando en la séptima planta de Génova para estar tan ciegos.
Y el colmo del desiderátum es que, como Casado no tiene argumentos políticos para negar la pronta convocatoria del Congreso Regional de Madrid, se esconde tras esa entelequia de pacto entre Ayuso y Almeida. Como si el Alcalde de Madrid (un tipo muy divertido y dicharachero pero pare de contar) fuese rival en este momento de la solidez política de la Presidenta de la Comunidad.
Pero no hay más ciego que el que no quiere ver y ahora resulta que el objetivo del presidente nacional del PP es anunciar la fecha del congreso madrileño con un pacto ya cerrado entre la propia Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida. Iluso.
Solo, aseguran, cuando esté confirmada una ejecutiva de consenso, Génova activará el proceso de renovación de la misma.
Todo es una pantomima. Un fuego fatuo. El acuerdo que Casado y Almeida quieren es unicamente que Pío García Escudero y Ana Camins continúen en la nueva ejecutiva y Ayuso no quiere…
Es que esa pretensión significa que de renovación hay poco. Pío es ya un dinosaurio político y su retiro tendría que salir él. Por dignidad. Y lo de Ana Camins es inaudito. Inexplicable. Que quieran que esa señora siga en la nueva ejecutiva tiene que deberse a algo más que a sus capacidades políticas y a sus pocas ganas de trabajar. NO se entiende de otra manera. No le pega un palo al agua, aunque, eso sí, le gusta figurar. En Ciudadanos habría quedado de cine.
Pero, amigos votantes peperos, es lo que quiere Casado. Además, asegura que el pacto Ayuso-Almeida será fruto de una intensa negociación. Si no quieres caldo, tres tazas. Y, por ese gran motivo motivo, “no conviene correr” y sí “respetar el calendario”. Es más, Madrid tendrá uno de los últimos congresos regionales…
Para pegarse chocazos…
Este líder del PP no tiene nada de líder… O, como mucho, es el líder de la estupidez política…
Pepero Pozuelero






