El Fantasma de don Agustín se queja de las ocurrencias del Gobierno de Pozuelo y de su falta de compromiso político para resolver los graves problemas de los centros históricos

Me llega hasta éste, mi torreón, que las calles de Pozuelo se han vaciado de gente por aquello de las vacaciones. Que son muchos los que han puesto “pies en polvorosa” en busca de las playas o la montaña. Aunque a diferencia de otros tiempos, cuando se veraneaba, los días de escapada no sean muchos.
Pero me asomo a las ventanas de mi torreón y puedo ver que, al menos en el centro el pueblo, son muchas las gentes que permanecen en la villa. Muchos de los que residen en esta zona no pueden permitirse unas merecidas vacaciones para huir de los rigores estivales.
Es un efecto de lo que algunos señalan como “los mil pozuelos”. Y este año, ni siquiera tienen la posibilidad de utilizar la piscina municipal del Carlos Ruiz por aquello de las obras. Y es que aquí, pasan lustros desde que se planean las obras hasta que se terminan de ejecutar. Hay quienes se malician que se hace adrede, para poder vender las acciones municipales, no una vez sino cientos. ¡Son cosas de la propaganda!
Ahora se dice que se van a llevar a cabo obras para reformar la zona de la Estación. Serán, me temo, actuaciones para mejorar las calles: cambiar enlosado de las aceras, mejorar el firme de las calles y poco más, ¡vamos lo de siempre!
El caso es no tomar decisiones que permitan actuar en profundidad, porque los cascos no necesitan tan solo un lavado de cara, precisan una actuación mucho más profunda y estudiada que busque revitalizarlos, regenerarlos. Modificar, en fin, el actual estado decadente que presentan.
De no hacerlo así, esas zonas nunca serán atractivas para los vecinos que no viven allí. Seguirán haciendo su vida fuera de ellas y acudiendo a las mismas, casi a la fuerza, únicamente cuando necesiten realizar alguna actuación administrativa.
Se precisa tener como objetivo político el conseguirlo. No sé si ello entrará dentro de los cometidos de la famosa “concejalía 2030”. Creo que no, pero debería estarlo. Es algo mucho más necesario e imprescindible que algunas de las ocurrencias que puede tener en la cabeza el concejal del ramo.
Ya se sabe que algunos cargos políticos están aquí en Pozuelo simplemente de paso y, por tanto, no les preocupa el futuro de nuestra ciudad. Ellos, más pronto que tarde, estarán cobrando de otra administración y eso es lo que realmente les importa.
Hablan y no paran de las bondades del municipio, pero no se dedican a pasear por algunas de sus calles de las que además no conocen ni el nombre, para comprobar su estado, para cerciorarse de los comercios que han tenido que echar el cierre, para ver el estado de abandono al que han sido sometidas, desde hace ya demasiado tiempo.
No desespero, pero es cierto que cuanto más tiempo pasa, todo va a peor.
Aunque ya saben, mayor renta per cápita, menor tasa de paro, mayor esperanza de vida…
¡En fin!
Don Agustín “el Fantasma del Torreón”






