El fantasma de don Agustín piensa que mantener a Enrique R. Escudero como consejero de Sanidad es un acierto y, de paso, critica con dureza la política “lapa” de Sánchez

Nada, que no hemos tenido suerte.
No ha habido, de momento, “patada hacia arriba” y aquí en Pozuelo seguimos igual. Seguimos teniendo más de lo mismo.
Nos toca seguir esperando.
La lista de los nuevos consejeros de la Comunidad no ha dado grandes sorpresas. Incluso se esperaba la reducción en el número de las consejerías, que finalmente se ha llevado a cabo. Casi todo sigue más o menos igual. Incluso el señor Ruiz Escudero sigue en Sanidad. Los rumores con los que se había especulado, con motivo de su puesto de “dos” en las listas, se han quedado en nada.
Las expectativas no se han terminado de cumplir. Se barajaba con su posible ascenso y, al final, no ha sido así. Claro que, bien mirado, quizás era mejor dejarle allí. Su salida de esa cartera podría no entenderse bien por los ciudadanos, ya que podía transmitir la sensación de una desautorización a la gestión llevada a cabo en el transcurso de la crisis sanitaria.
Se ha optado, en este caso por la continuidad. Y ya puestos a elucubrar, pudiera ser que su confirmación en el mismo puesto constituya un paso más en el camino a su futuro desembarco en esta villa. A que quede, si ya no lo estaba, un poco más claro.
¡Demos tiempo al tiempo!
Parece que quedan ya pocos días, “Sánchez dixit”, para que los ciudadanos empiecen a desenmascararse y puedan transitar a cara descubierta por las calles. Con los cambios que imprime el tiempo, quizás a algunos les puede costar incluso llegar a reconocerse.
Es curioso, pero es un contrasentido que se vaya a permitir circular sin la mascarilla, pero, sin embargo, se deje que los políticos la sigan utilizando, de una forma grosera, para encubrir sus verdaderas intenciones.
Porque lo que dicen, el relato que pergeñan para “vendernos la moto”, cada vez resulta menos creíble.
Ahora van pregonando, que lo de los indultos se hace, ¡agárrense que hay curvas!, pensando en España y su convivencia. En el reencuentro entre la sociedad española y la catalana. Olvidando, o queriendo olvidar, que la segunda es únicamente una parte de la primera.
Y lo hacen, además, sin ruborizarse lo más mínimo, cuando hasta el menos avisado entiende que se hace, única y exclusivamente, por puro instinto de supervivencia política. El permanecer en el cargo, cuanto más tiempo mejor, es, después de hacerse con él, el principal objetivo a perseguir, para cualquiera que esté en esa movida.
Y algunos y algunas, ¡pardiez que empeño ponen en ello!
Incluso esos pequeños moluscos que se conocen como “lapas” se agarran con menos fuerza a las rocas, con la que lo hacen unos y otras al poder y a las canonjías que su desempeño lleva consigo.
Don Agustín “el Fantasma del Torreón”






