Somos Pozuelo le recuerda al Gobierno de la villa que la Plaza del Padre Vallet necesita un plan integral, no un parche. De paso, que no se ponga medallas porque la iniciativa no es suya

Hace años que vivo junto a la Plaza Padre Vallet y es el lugar donde paso habitualmente momentos de mi ocio y una buena parte de mi trabajo. Porque a pesar de tener ese diseño tan poco amable, sigue siendo un lugar de encuentro para charlar con los vecinos. Por eso, su reforma hace tiempo que es una cuestión tan política como personal.
Cuando a finales de 2017, Somos Pozuelo le arrancó al PP un plan integral para reformar la Plaza Padre Vallet, logrando aprobar un presupuesto de 280.000 euros para que los vecinos tuviéramos, por fin, una plaza de la que disfrutar, nos marcamos como siguiente objetivo vigilar cada medida para que se cumpliera el compromiso que, con ello, se había hecho con los pozueleros.
Hoy, en Somos, celebramos el pequeño paso que se ha dado, aprobando (¡ya era hora!) que se cubra una parte de la plaza con un toldo para evitar que siga siendo en verano un horno donde los mayores no aguantan más de media hora y los niños buscan algo de agua con la que mojarse.
Pero queda mucho, mucho más para que la Plaza Padre Vallet se convierta en la plaza que tanto los vecinos como Somos Pozuelo soñamos. Y si hablamos de cifras, los apenas 110.000 euros que quiere dedicarle el Gobierno a mejorar la plaza se quedan muy lejos de lo que aprobamos en el Pleno Municipal.
El PP demuestra año tras año que no alcanza a comprender la importancia de “la plaza” en un municipio. Y digo “la plaza” porque más allá de su nombre, en todas partes hay una plaza Padre Vallet que es, o debería ser, el centro de la vida de un pueblo, el motor de un municipio, el lugar de encuentro de los vecinos y el sitio favorito de comerciantes y compradores.
Todos los municipios tienen su plaza, su corazón, y si no late al ritmo que debería se va poco a poco apagando.
La obra de peatonalización de la Plaza Padre Vallet que se acometió entre 2010 y 2011 fue un desastre. No lo digo yo, es vox pópuli y el Gobierno lo sabe. También sabe que tiene el deber de enmendarlo, y que desde que se aprobó la propuesta de Somos Pozuelo, está en deuda con los vecinos.
El PP tampoco alcanza a comprender qué hace falta para llenarla de vida. Lo que necesita la plaza Padre Vallet para recuperarse no es una medida huérfana sino un plan integral que vuelva a convertirla en el centro neurálgico de Pozuelo.
Además de un calor insufrible en verano que hace que algunos vecinos tengan que ponerle calcetines a su perro para cruzar la plaza, su suelo es también un peligro en invierno. Las heladas y el riesgo de resbalar son el pan nuestro de cada día. Y es que, para cruzar esta plaza, unos u otros necesitamos calzado especial todo el año.
El mobiliario de la plaza más importante de nuestro municipio es un tributo a la incomunicación.
Los bancos, que miran uno a Jerez y otro a Oviedo, no buscan que los vecinos se miren y charlen, sino que se ignoren.
Los árboles, firma histórica del pueblo y tan valorados por los vecinos que quieren un Pozuelo más verde, siguen brillando por su ausencia, salvo por esos extraños arbustos que colocaron frente al bar Aurora, con las raíces encerradas en contenedores de cemento. El PP parece empeñado en que sea el verde el que se adapte al cemento y no al revés.
La Plaza Padre Vallet es el corazón de Pozuelo y, desde la peatonalización del centro, está herido de muerte. O de una vez por todas hacemos una reforma integral en condiciones o seguiremos viviendo la lenta agonía del Pueblo en general, de sus vecinos, y de sus comerciantes.
Los parches ya no sirven y la paciencia se nos acaba. No podemos esperar más.
Unai Sanz Llorente, Concejal de Somos Pozuelo






