Pozuelo Prestigio: La masa forestal arbolada de Pozuelo se conserva bien pero no se expande al ritmo que lo hacen sus desarrollos urbanísticos y población como exigen los nuevos tiempos

Madrid está acogiendo la Cumbre Anual del Clima de Naciones Unidas. Más de 25.000 representantes de 200 países están asistiendo a la cita de Madrid para tratar de alcanzar compromisos entre naciones con objeto de combatir los efectos del cambio climático. En este compromiso colectivo, la voluntad política y la gestión de los poderes públicos a nivel de país, regionales y municipales son fundamentales para ir reduciendo, paulatinamente, la huella de carbono durante las tres próximas décadas hasta su completa o, al menos, masiva eliminación en el año 2050.
Y en esa inmensa tarea que tiene por delante la humanidad entera, ésta cuenta con un eficaz aliado natural por su capacidad de absorber el dióxido de carbono atmosférico y elaborar oxígeno durante el proceso de fotosíntesis: la masa forestal planetaria.
En España no andamos mal en cuanto a superficie arbórea: según el Instituto Nacional de Estadística, con datos de 2015, más de la mitad de nuestro territorio es forestal, casi 28 millones de hectáreas. Somos el tercer país europeo con mayor extensión forestal, con cerca de 18,5 millones de hectáreas, tan solo por detrás de Suecia, con 28 millones y Finlandia, con 22,2 millones. En cuanto a bosques, España dispone de 1,4 millones de hectáreas más que Francia y siete millones más que Alemania. Ciertamente, no es poca cosa.
Bajando el foco a la Comunidad de Madrid, resulta que ésta sigue los mismos parámetros que el territorio nacional ya que, según Red Foresta, de las 802.000 HA que componen su extensión, más de la mitad es terreno forestal, unas 433.000 HA, el 54% del total. Tampoco es poca cosa a pesar de los grandes núcleos urbanos que tiene la Comunidad Autónoma.
Y bajando aún más el foco a nuestro municipio, hay que decir que, si bien, Pozuelo no sigue los parámetros nacionales y regionales de superficie forestal, no se puede decir que aquí no se protege el patrimonio forestal y medioambiental “heredado”. Todo lo contrario, se cuida y mucho. Sin embargo, lo que ya no se tiene tan en cuenta es la necesidad de plantar arbolado que suponga nueva masa forestal.
A los políticos, promotores y a los propios urbanistas se les olvida o no valoran conceptualmente la repoblación arbórea como elemento necesario de nuestra vida. En los planes parciales de urbanismo se limitan a incluir porcentajes ínfimos de terreno a zonas verdes que destinan, principalmente, al ajardinamiento. Con ello cumplen la ley y las ordenanzas municipales y mantienen tranquilas sus conciencias.
Ningún responsable político cae en la cuenta de que las ordenanzas urbanísticas fueron redactadas durante el siglo pasado y que las condiciones climáticas han cambiado radicalmente desde entonces, tanto, que estamos asistiendo a un cambio climático con consecuencias devastadoras para el planeta.
En Pozuelo de Alarcón y según su Ayuntamiento, se localizan 766 HA de masa forestal, un 17,7% del total del municipio. De ellas, 446 HA son de bosque mediterráneo pertenecientes al Monte del Pilar, 125 HA pobladas con abundantes encinas, alcornoques y pinos piñoneros en Monte Gancedo, 150 HA en el Parque Forestal Adolfo Suárez, que dispone de 25.000 especies arbóreas y 95.000 arbustivas y por último, 45 HA en el Parque Forestal de Valladares, que se extiende entre el campus de Somosaguas y las carreteras M-502 y M-503.
Todo este patrimonio es heredado y se conserva adecuadamente. Ahora bien, la nueva masa arbórea de Pozuelo, plantada y crecida desde finales del siglo pasado al albur de los nuevos desarrollos urbanísticos, si bien es importante no es tan espectacular como el heredado. En el interior urbano, el municipio dispone de siete ejes verdes basados en la recuperación de las vaguadas naturales que cruzan las áreas urbanas, con nueve parques urbanos de diferentes extensiones que totalizan decenas de hectáreas de zonas verdes donde conviven jardines y árboles: las Minas, Fuente de la Salud, Prados de Torrejón, Plaza de España, El Torreón, Cerro de los Perdigones, Isaac Albéniz, las Cárcavas y Ciudad de la Imagen.
Voluntad política para conservar el patrimonio forestal heredado de Pozuelo de Alarcón parece que sí han tenido, sin duda, los gobernantes que han ido sucediéndose al frente del Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón.
Pero ¿Ha sido suficiente?
¿Nos debemos conformar con su conservación y no exigir a los poderes públicos su necesaria expansión?
¿No deberían actualizarse las ordenanzas urbanísticas en base a la presente y futura realidad del clima?
¿De quién depende esa actualización, de la iniciativa de los propios ayuntamientos o de una ley superior que la promueva?
¿No sería más lógico expandir la masa forestal de nuestro municipio en la misma proporción que lo hacen sus desarrollos urbanísticos y la población?
Son muchas preguntas que todos nos hacemos y que los políticos están obligados a responder, ya que así lo venimos exigiendo los ciudadanos desde que se empezó a hablar del cambio climático. Se trata de que todos disfrutemos de los grandes beneficios que proporciona la extraordinaria masa forestal de nuestra ciudad. Ayudemos todos a su conservación, pero también a su EXPANSIÓN. Nos jugamos mucho oxígeno y mucha vida en ello.
José Luis Alcañiz
POZUELO PRESTIGIO





