Moderación, proporcionalidad, decrecimiento y ensoñación también son sinónimos del gobierno de Susana Pérez Quislant y sus queridos socios. Y así nos va en Pozuelo

Un mojito bien vale una salida nocturna, debió pensar el hombre del Faisán ayer y hoy telepredicador honorario del decrecimiento de la violencia en Barcelona, en donde el ciudadano de a pie se acojona sea nacionalista, españolista, xenófobo o victimista…
Y en dónde los socialistas catalanes de turno ora no apoyan la moción, ora piden la dimisión del hombre…
Un hombre que no habla “la lengua de las bestias salvajes” en pro de la moderación, siempre en contra de las personas que no puede acceder a su puesto de trabajo por mor de que piquetes y funcionarios que animan ir contra la ley…
Eso sí, con la proporcionalidad que da él: deja que hagan y cuando ya no sea posible más (un ciudadano francés muerto por ocupar las carreteras o la embarazada que mira con desprecio al valido del “valiente” Puigdemot). Un Puigdemont que cuál capitán Araña deja tirados a los suyos (hoy en prisión hotelera, justo recordarlo) mientras él disfruta de contar las nubes belgas (que no sé si serán del causante final del entuerto: Zapatero ), escoltas incluidos.
Y la gresca, aún, acaba de comenzar. Y si no, al tiempo.
Y, salvando las distancias y la violencia callejera, no crean Vds. que los vientos del cambio van mucho mejor por Pozuelo de Alarcón. Nuestra Casa Rosada se está tornando gris y ese deterioro estético nos sume a todos en desidia, abandono y legislatura para la saca.
Al no estar al “loro”, que diría el profesor Tierno, las oportunidades siguen pasando de largo en nuestra villa y sí, en nuestro caso, el decrecimiento continúa cada vez que los datos del Ministerio del Interior salen a la luz: seguimos retrocediendo, trimestre a trimestre y el total de infracciones penales crece un +12,9 % en los seis primeros meses del año.
En palabras del actual ministro de interior: nuestra ciudad decrece en seguridad.
Si que es cierto que seguimos disfrutando de la ensoñación y la proporcionalidad y los puestos de libre designación y de asesoría siguen siendo fuente de empleo y devolución de favores (ora el Sr. Regodón, ora la Sra. Gil en el Ayto. de Cibeles) en similar coincidencia con los locales de los distintos partidos, que no solo el PP destaca en argucias tales, en un ejemplarizante esfuerzo de apoyo al que apoya y de que “nunca caminaremos solos”, cuál adaptación española de la famosa canción de los hinchas del Liverpool.
Personalmente, uno logra entenderlo, hay muchos gastos, la vida política tiene muchos avatares y en uno de esos vaivenes te puedes quedar descolgado y hay que ir amarrando unos ahorrillos que la familia, al menos los hijos, siempre tiran.
A todos les recuerdo (PP, C’S, VOX, PSOE, ayer SOMOS, hoy MÁS) lo del cacique gallego que, queriendo garantizar el futuro laboral de su hijo, demandó un puesto en el Ayto. A lo que el político local dijo: de alcalde, claro… Pero el cacique, conociendo las pocas habilidades de su heredero, le respondió: Mejor de secretario, que es para toda la vida.
Así que ya saben, hurguen por ahí y vean la posibilidad de un puesto perenne, por si luego vienen mal dadas y nos dejan tirados. Que ya saben todos que Roma no paga a traidores y cada partido tiene su ejemplo vivo.
Y la ensoñación, prima hermana de la soberbia es el acompañamiento ideal de tantos de nuestros políticos locales, particularmente del partido gobernante.
Están tan endiosados que creen que, sin el nombre del partido y el apoyo de los One, serían capaces de llegar y estar.
Ninguno aguantaría, ni el primer asalto, pero esta democracia partidista que nos ha tocado, que los pone por el índice y los echa por la carpeta azul – ¿se acuerdan? (aquella de Aznar que nos dejó a Rajoy…) es la causante que nos mangonee tanto mediocre sin aptitud, ni actitud que ya sería una forma, de metértela con vaselina.
Ensoñación que se ha apoderado de tantos de los nuestros locales que se han arrimado a las candidaturas nacionales, no sé si de apoyo o de ”ahombro” pero en el por si acaso me voy dejando ver que, en Pozuelo, hay tan poco que hacer y va a ser tan larga la travesía del “dolce far niente” que cuando lleguen las próximas me puedo quedar fuera, tanto por no alcanzar los votos , como por no estar en la lista.
Y es que cuatro años de ensoñación, dan para no despertar nunca.
A. Alejandre






