La Virgen de la Consolación y las fiestas en su honor deberían servir para que Pozuelo superase su desunión. Y los pozueleros de todo signo deberían intentarlo bajo su manto

Desde hace ya casi 20 años, disfruto del sabor a fiestas en estas fechas en mi ciudad. Pozuelo.
Y escribo “Disfruto” porque, sinceramente, disfruto.
Son unos días de alegría, de devoción a nuestra patrona y Alcaldesa, la Virgen de la Consolación. Y son días para compartir momentos con amigos pozueleros en diferentes zonas del pueblo. Días de peñas. De acólitos, de anderos, de fe, de peticiones, de penitentes, de sonido, música, de toros, de llanto y de recuerdos.
Amigos, lo mejor de estas fiestas patronales y católicas son los vecinos de Pozuelo. Somos nosotros. Y desde aquí quiero agradecer el trabajo, la ilusión y la alegría de las diferentes peñas pozueleras que dan color, sonido y organizan actos para conmemorar a nuestra Patrona y Alcaldesa.
Sin embargo, sería hipócrita no reconocer que hace falta más conexión con otros vecinos del municipio. Vecinos que no han vivido la historia de Pozuelo y les cuesta sentirlo. Y desde mi Rincón animo a que os suméis el próximo año a esa alegría compartida, a ese color y olor y a esa devoción por la Virgen de la Consolación.
Estoy convencida que esta asignatura pendiente municipal se resolverá pronto. Porque lo necesitamos. Lo queremos. Y, sobre todo, porque nos hará más grandes. Además de existir un motivo que nos une a todos y que, sin duda, debería unir a los representantes políticos de nuestra ciudad: La devoción a nuestra Virgen.
Puede que muchos aún no la sientan. Y puede que algunos no quieran sentirla. Pero es real. Está en el pueblo. En los vecinos. En Pozuelo. Y, al fin y al cabo, todos y cada uno de los ediles nos representan a nosotros. A los vecinos. Y deben conocer nuestra historia, si no la conocen, y deben hacer honor a ella.
Esta devoción se tiene conocimiento desde 1718. Una devoción por la que fue investida nuestra Virgen como Alcaldesa a perpetuidad en 1958. Una devoción representada en una preciosa talla de Víctor González Gil de 140 cm y que todos los vecinos de Pozuelo deben tener derecho a conocerla.
Y yo, desde El Correo de Pozuelo, quiero aportar mi granito de arena a esa difusión.
Este año he tenido el honor de participar en la Solemne Procesión en honor a Nuestra Señora de la Consolación. Una participación distinta a la de otros años. Una participación que me enorgulleció desde el momento en el que me llamaron para custodiar el tramo del banderín de la Alcaldesa. Ha sido mi primer año y ha sido una experiencia única e inolvidable.
Custodiar el banderín que perpetua a nuestra Virgen como Alcaldesa de Pozuelo desde hace más de sesenta años, lo dicho, todo un honor.
Gema, María Ángeles, Gonzalo y Natalia fueron los acólitos a quienes yo acompañaba en mi tramo. Y sus caras, su devoción, su ilusión y sacrificio me confirmaron que la Virgen no sólo está presente en mi vida sino también en la de miles de vecinos que acuden a ella con respeto y fe, como yo.
Amigos, porque son los anderos, los acólitos, los diputados de tramo, penitentes, las damas de mantilla, el coro de ángeles, la Lira, la Inseparable…. Todos ellos son los que hacen posible que año tras año disfrutemos de una Procesión solemne y cargada de emotividad, fe y pasión.
La Congregación de Nuestra Señora de la Consolación Coronada presidida por Juan José Granizo Castillo realiza una labor encomiable a favor de la Virgen, de Pozuelo y de la Parroquia.
Y, un año más, aplaudo la labor de todos ellos y reitero mi agradecimiento, mi respeto y mi admiración.
No quisiera acabar mi reflexión sin mirar al balcón del Ayuntamiento cuando los Gigantes Don Fernando VI y Doña Bárbara de Braganza, con la voz de Paco y Carmen, dieron el Pregón popular como pistoletazo de salida a esta semana festera.
Admito que todo es mejorable. Porque todo es mejorable, sin duda. Pero lo que es incuestionable es que la Comparsa de Gigantes y Cabezudos trabajan sin ánimo de lucro por llevar el nombre de Pozuelo a todos los rincones de nuestro país.
Puede que algún día el pregón sea del gusto de la mayoría. Pero lo que tengo claro y lo digo como vecina y diputada autonómica que acompañó a la comparsa desde la Plaza Mayor: Contemplar el trabajo realizado por amigos y pozueleros con estos gigantes, se merece sin duda un aplauso de todos nosotros.
Y esa voz… Carmen. Voz que se quebraba de emoción con las palabras de la Reina Bárbara de Braganza se merece todos mis respetos.
Así que, amigos, como ha deseado el presidente de mi Congregación, Juan José Granizo, me uno a su petición a la “infalible mediación de Nuestra Señora de la Consolación por la fe y la paz en España y en Pozuelo y por las personas que están pasando necesidad del cuerpo o del espíritu!.
¡Felices Fiestas!
Muchas gracias.
Yolanda Estrada






